Opinión

Autor: José Vicente Rangel

05:36 pm
06
Jun
2011

1 La expresión es de sobra conocida: los árboles impiden ver el bosque. Interpreta lo que a menudo ocurre. Que lo particular, lo que recoge un determinado momento, atrae toda la atención. En tanto que lo de fondo, lo que está tras la fachada, pasa desapercibido. Es lo que sucede con las sanciones de los Estados Unidos a Pdvsa -también a Cavim-, y, en esencia, a Venezuela. Se trata de una agresión descarada, violatoria, como son todas las acciones imperiales, del derecho internacional, de las relaciones ajustadas a derecho entre naciones. Pero si las medidas se analizan en su contenido real, en relación con la industria petrolera y el intercambio comercial Venezuela-EEUU, sus efectos son prácticamente irrelevantes. Las actuales licencias para importar equipos y materiales (16 en total) siguen vigentes; las empresas venezolanas que operan en el norte, como Citgo, no son afectadas; no se altera la venta al país de productos norteamericanos y expresamente se declara que se seguirá comprando petróleo venezolano. En cuanto a la prohibición de contratar con el gobierno de Obama, la advertencia carece de sentido porque esta posibilidad no está planeada; y respecto a acceder al financiamiento del Banco de Comercio Exterior, Venezuela no acude a él desde 2002 porque no lo necesita. Por tanto, el objetivo es político. Hay que inscribirlo en el proceso desestabilizador que los gobiernos norteamericanos -los anteriores y el actual- adelantan contra el presidente Chávez con expresiones puntuales como el golpe del 11A de 2002, en el que participaron la Embajada en Caracas y la misión militar que operaba en Fuerte Tiuna, el paro petrolero, la campaña sistemática de organismos de inteligencia, medios de comunicación y el descarado apoyo a la oposición de parte de EEUU.

2 Para el entramado del poder norteamericano y los sectores ultras de esa nación, sin duda que Chávez y el proceso bolivariano son una piedra en el zapato. El efecto sobre Latinoamérica y el Caribe de lo que aquí pasa, sin que ello represente una estrategia injerencista -como lo plantean sectores que, históricamente, dominan la región-, constituye un desafío inadmisible para el imperio que siempre ejerció, salvo momentos excepcionales, absoluto control. El solo ejemplo del carácter social y patriótico de la experiencia venezolana, se convierte en provocación inadmisible. Sobre todo en momentos en que la zona deja de ser “patio trasero” y define perfiles propios en lo económico, político, geopolítico e, inclusive, en algo hasta ahora tabú, como la defensa nacional, al plantear una doctrina propia sobre la materia.

3 Por eso que las medidas unilaterales de EEUU contra Venezuela no lo son sólo sobre el país. Cierto, es un disparo de advertencia, pero en profundidad. Más que contra un árbol el tiro es al bosque. Es un mensaje que consiste en recordarle a la comunidad latinoamericana y caribeña que su soberanía es limitada; que está condicionada por la suprema conveniencia de la seguridad de EEUU, y que llegó el momento de dilucidar en términos inequívocos la relación entre los intereses del imperio y los de las naciones al sur del Río Grande. Quienes no estén claros deben poner las barbas en remojo.

La bestia al acecho

Alerta: nada más despreciable en una democracia que la práctica de la desaparición forzada y la tortura. Aplicar esos procedimientos a detenidos, políticos o no, se convirtió durante la IV República en algo normal. En ejercicio cotidiano por los gobiernos de la época del principio de autoridad elevado éste a la categoría de política del Estado. Esas violaciones al Estado de derecho cesaron en la etapa de la revolución bolivariana, y los casos detectados tienen que ver más con comportamientos personales aislados, consecuencia de una anticultura caracterizada por la agresión al ciudadano, que a políticas oficiales. Pero la tentación de la violencia está siempre latente, al acecho, y salta como bestia en busca de la presa en cualquier momento. De ahí la importancia de no banalizar los hechos. De estar vigilantes, en especial el gobierno, para encarar situaciones donde aparece el estigma. Con la finalidad de atender la denuncia y sancionar de manera ejemplar a los responsables, independientemente de los cargos que ejerzan en los organismos de seguridad. El comentario lo hago porque pocos días atrás 3 detenidos murieron en un calabozo del Cicpc en El Rosal. Todos presentaban huellas de maltratos físicos, y uno tenía fractura de cráneo. Cuando los presos comienzan a morir en los recintos policiales, es porque algo marcha mal y las alarmas deben dispararse. El alto gobierno tiene que reaccionar ante lo ocurrido y proceder a fondo. En esta materia es preferible excederse en las investigaciones, en la respuesta, en vez de incurrir en omisiones. La omisión siempre entraña complicidad, y retornar a un pasado oprobioso en esta materia, sería una grave afrenta a aquellos que murieron en las cárceles, víctimas de inenarrables torturas, y a la causa universal de los derechos humanos.

LABERINTO

Lamentable: La oposición se volvió un ocho ante las sanciones del gobierno norteamericano contra Pdvsa. Sus contradicciones internas mostraron lo que es por dentro. Quienes tienen mayor proyección pública -Petkoff- y calado electoral en el sector -Capriles, López, Pérez-, reaccionaron con habilidad: se dieron cuenta que tenían que reprobar la decisión unilateral de los EEUU. El resto guardó silencio. Tartamudeó una explicación confusa, o bien le echó la culpa a Chávez de la reacción gringa. Fórmula cómoda que permitió a los que la utilizaron quedar bien con el diablo que los financia y mal con la colectividad nacional que le pasará recibo. Son actitudes así las que siembran duda sobre la lealtad de la oposición al país…

Vergonzosa la posición de la Unión Europea, convertida en instrumento represivo de los Estados Unidos en el mundo. La Otan se encarga del trabajo sucio, mientras la Casa Blanca se repliega y mantiene un bajo perfil. La masacre en Libia retrata de cuerpo entero esa política. La excusa para intervenir fue proteger al pueblo libio de los ataques de Gadafi, pero ¿quién protege ahora a ese pueblo de los feroces bombardeos de la Otan? Igual pasa en Paquistán y Afganistán, donde la Otan hace desastres. Todos los días sus aviones provocan decenas de víctimas civiles. Ya se generan reacciones, como la de un incondicional de EEUU, el presidente afgano Karzai, quien a raíz de los últimos ataques de la Otan a la población civil la califica de “fuerza de ocupación”. En tanto, la ONU da vuelta a la cara…

Holocausto colombiano: 58 mil personas desaparecidas en los últimos años, víctimas de la violencia guerrillera y paramilitar. De las cuales 10 mil han sido identificadas, según el ministro de Interior Germán Vargas Lleras…

Cristina Kirchner avanza incontenible hacia la reelección en octubre de este año. Su candidato a gobernador de la provincia La Rioja, Beder Herrera, le sacó 50% de ventaja al candidato de oposición…

¿Qué mano peluda está detrás de los atentados contra las imágenes de la Divina Pastora y José Gregorio Hernández? ¿Qué otro paso darán los bárbaros en su escalada provocadora? ¿Iglesias, sinagogas? El gobierno tiene que actuar con decisión y rapidez para impedir que los promotores de actos, en apariencia descabellados, logren su propósito, Que, más allá del origen, no es otro que sembrar confusión y tensar más la cuerda de la polarización utilizando el factor religioso.

 

Comentarios

06:40
UNWICHI dijo:

….y sólo q asomen sus cabezas, y bummm…sentiran el poder dl PUEBLO D BOLIVAR.

04:40
GREGORIO dijo:

LOS FELICITO EXCELENTE PAGINA!! ANOTENME PARA RECIBIR EN MI CORREO SUS INFORMACIONES!! GRACIAS HERMANOS POR TAN VALIDA COLABORACION PARA CON LA REVOLUCION!!

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios