Opinión

Autor: Gipsy Gastello

02:13 pm
04
Nov
2015

Las conversaciones de rigor en medio de la guerra económica impuesta e impulsada por la derecha asesina en Venezuela se han convertido en parte de nuestro imaginario. Lo que se consigue y lo que no, los precios galopantes y que lucen indomables en los automercados, pañales y papel higiénico, el kilo de tomate y caraotas, las colas interminables, la zozobra de no saber cómo se estirará el presupuesto para las hallacas de este año y así, un sinfín de preguntas que irremediablemente nos asaltan.

Es una realidad a la que no podemos darle la espalda. Como también es una realidad que en la medida en que permitamos que esta dura batalla nos distraiga de nuestro máximo objetivo, los grandes factores de poder que no nos perdonan haber elegido la independencia como camino habrán ganado la partida.

Debemos combatir con fuerza. Perder la fe es doblegarnos, arrodillarnos. Luchar, luchar y luchar es la única opción que tenemos en esta hora definitiva y definitoria. Estamos a poco más de un mes de las próximas elecciones parlamentarias. El 6 de diciembre está a la vuelta de la esquina. Y eso significa que las garras de la derecha maltrecha seguirán apareciendo más afiladas que nunca, decididas a desanimarnos y dividirnos, buscando por todas las vías posibles un escenario de voto castigo.

No podemos perder de vista quiénes están detrás de todo esto. No podemos minimizar los grandes esfuerzos que lleva a cabo nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro para defender a su amado y valiente pueblo. Y, en consecuencia, no podemos abandonarlo, sobre todo ahora.

Sabemos que nos están aplicando el mismo guión de siempre. Escasez, especulación, acorralamiento anímico, manipulación mediática. Y justamente por tenerlo claro es que no podemos retroceder ni ceder los espacios. Debemos mantenerlos ocupados con lealtad y decisión. Tengamos claro que dudar en estos momentos es arrodillarnos. Entonces, la vida de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez habrá sido en vano.

No nos dejemos distraer. Salgamos a la batalla con todas nuestras fuerzas a defender la Patria como sea. Y ese “como sea” es con amor, en un escenario de paz, a través de la organización, el despliegue casa por casa, aplicando el 1×10, militando con fervor, de pie y con la frente en alto, más unidos que nunca.

De lo contrario, habremos de arrodillarnos. Y eso sería imperdonable, porque estamos en la hora del: retroceder jamás.

Vamos pues, porque el clarín de la Revolución Bolivariana nos llama.

Hoy Venezuela

 

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