Opinión

01
Nov
2010

Nunca lo conocí personalmente, pero supe de él, en lo más temprano de mi militancia comunista a través de otro titán de la clase obrera venezolana, Ángel Virtelio Acosta, el camarada Timo, quien nos relataba como conoció a este héroe de la clase obrera española, en algún congreso de la Federación Sindical Mundial, nos comentaba con la admiración y el respeto que solo podía profesar un autentico proletario, de las hazañas y reciedumbre de ese hombre que desafío en fascismo de Franco y en su propias entrañas paso a dirigir las luchas de los trabajadores españoles por sus reivindicaciones, la paz y la libertad; este hombre de quien Timo nos hablaba era el célebre Marcelino Camacho, fallecido el pasado viernes 29 de octubre en Madrid.

Timo siempre se refería a Marcelino Camacho como un proletario autentico, un obrero comunista, un férreo combatiente de la clase obrera, con una admiración que nos invadía y nos hacia llenar de orgullo, por contar los comunistas, con personajes de tal capacidad de lucha, abnegación y consecuencia a los principios del socialismo, y para Timo su mayor orgullo haberlo conocido.

Marcelino Camacho nación en Soria un 21 de enero de 1918, se hizo obrero ferroviario igual que su padre, desde muy joven asumió la lucha política y sindical junto a sus hermanos de clase, en 1935 se hace miembro del Partido Comunista de España con solo 17 años de edad, al estallar la sublevación fascista contra la República Española, se incorpora a las milicias obreras y combate fusil en mano contra las hordas fascistas armadas y respaldadas por Mussolini y Hitler con la venia del capital internacional. Derrotada la república es apresado y condenado a trabajos forzados, es llevado al Tánger español de allí se escapa en 1943, se establece en Francia organizando el exilio comunista y republicano, en 1957 ingresa clandestinamente a la España franquista, se hace obrero fresador; allí se establece la línea politica de los comunistas, de penetrar el sindicalismo vertical franquista y desde dentro organizar la defensa de los trabajadores y la lucha por las libertades democráticas, lo que conlleva a organizar las Comisiones Obreras (CCOO) novedosa forma de sindicalismo desde la clandestinidad y que Junto al PCE son símbolos de la lucha anti- franquista.

Marcelino Camacho pasara en total 14 años en las prisiones franquistas en diferentes detenciones, las cuales jamás lo derrotaron en una de esas detenciones por defender los derechos de los trabajadores dirá al ser excarcelado: Ni nos doblaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar.

Fue Marcelino Camacho un hombre cuya honestidad y sencillez lo acompaño por toda su vida, algo reconocido incluso por sus más fieros adversarios, cuando en la actualidad la corrupción y la deshonestidad pululan en la lucha política, la altura moral de Marcelino Camacho debe ser un ejemplo para todo revolucionario; cuando el eurocomunismo de Santiago Carrillo llego al nivel de entregar conquistas de los trabajadores prefirió entregar su curul en las Cortes Españolas. Sus últimos años los pasaría Marcelino Junto a su esposa y camarada de luchas Josefina, en una vida austera y espartana como solía podía ser llevada por un comunista que vivía según las ideas que profesaba; cuando hoy en día se nos quiere hacer creer que la clase obrera no es la punta de lanza de la lucha por el socialismo, cuando las conciliación de clases se convierte en una moda dentro del campo revolucionario, la figura de Marcelino Camacho se erige como faro que ilumina la lucha de los trabajadores por su emancipación, por el verdadero y científico socialismo.

 

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