Opinión

Autor: Augusto Hernández

02:23 pm
04
Sep
2012

En fecha reciente, el candidato presidencial revolucionario, Hugo Chávez Frías, decidió denominar pan al pan, al vino llamarlo vino y al jalabolas designarlo según se acostumbra en el argot criollo.

De inmediato surgieron los mojigatos del idioma que consideran que las alocuciones presidenciales no deben incluir términos populares pues dicha jerga no cae bien entre los adeptos al castellano clásico.

A estas alturas debemos denunciar que los individuos que integran la Real Academia Española están por completo prejuiciados a favor de futbol, tanto así que no sería de extrañar que la próxima edición del diccionario (DRAE) ostente el patrocinio de la Fundación Quatar o luzca en su portada el lema Fly Emirates o algo similar.

En la FIFA y otras ligas futbolísticas no es un secreto que el presidente Chávez se identifica plenamente con el beisbol que, en Venezuela, es el deporte más popular, mientras el otro tiene cierto tufo a colegio privado y, para colmo, de curas jesuitas.

Es sabido que Hugo Chávez entró a la Academia Militar con la ilusión patriótica de ser pítcher profesional, graduado en el equipo de dicha institución. Por desgracia, tomó otro rumbo, pero esa es otra historia.

El pítcher, que es el encargado de lanzar la bola, suele valerse de distintos lanzamientos: recta, curva, rabo e’cochino, etc. También existen tiros prohibidos, como el de la “bola jalada”, que lleva un efecto que la hace devolverse. Dicho lanzamiento es tramposo y antideportivo y, por lo tanto, el jalador de bolas es mal visto por la fanaticada a la cual pertenece el presidente Chávez, quien siente respeto y veneración por el buen pitcheo.

La maña de la bola jalada también se emplea en el juego de bolas criollas, con consecuencias igualmente controversiales e indignadas.

Por su parte, el candidato de la MUD lanzó la primera piedra de lo que se ha convertido en una confrontación bastante belicosa, como no se había visto en la fase inicial de la campaña electoral.

Fue Capriles Radonski el primero en mencionar el término ‘jalabolas’, lo que dio pie para que Chávez le respondiera lanzándole una amplia muestra de su repertorio verbal.

Para ser justos, debemos reconocer que a Capriles Radonski no se le conoce afición por el beisbol, del cual apenas tiene la cachucha, mas no la fama de lanzador. Tal vez la jalada de bolas aludida la haya ejecutado en un patio de tierra, intentando arrimarse al mingo del imperialismo.

No en balde los ultraderechistas consideran que más vale jalar bolas a la sombra que jalar escardilla en descampado.

 

Hacer un comentario.



Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Patriagrande no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicar aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentarios