Opinión

Autor: José Vicente Rangel

09:13 am
07
Jun
2016

1 Es curioso, pero los que más claman hoy en Venezuela a favor de las instituciones son los mismos que, sistemáticamente, las han despreciado. Durante el proceso bolivariano la oposición que se formó después de la victoria electoral de Hugo Chávez en diciembre de 1998, no asumió la nueva situación surgida en el marco del Estado de Derecho -y conforme a las reglas existentes para entonces-, con espíritu democrático. Desde el primer momento arremetió contra la experiencia que se iniciaba con propósitos revanchistas y con la intención de desconocer, de hecho, la nueva realidad. No se dispuso a comportarse como una oposición respetuosa de la ley, positiva, dispuesta a trabajar por el interés de la colectividad. Todo lo contrario: su empeño siempre lo dirigió a colocar piedras en el camino, a sembrar un mensaje pesimista sobre las posibilidades del país. No asumió la nueva realidad con talante cívico, en función de una transición del puntofijismo de la IV República, completamente agotado, a una experiencia que reunía en su seno la voluntad nacional de cambio y el ejercicio del gobierno por otros actores.

2 La mejor demostración de lo que afirmo fue la postura adoptada por la oposición con motivo del debate constituyente que dio origen a la Carta Magna aprobada en 1999 con el apoyo abrumador del pueblo. Ese sector la repudió, la objetó totalmente, la satanizó y escarneció, prácticamente sin argumentos de peso, utilizando un lenguaje brutalmente descalificador. La oposición, en los inicios del proceso bolivariano, reveló que no estaba dispuesta a aceptar ninguna de las conquistas que luego se darían, plasmadas en la novísima Constitución del 99. Pero lo más significativo del tema es que con el tiempo la oposición optó por acogerse hipócritamente al texto constitucional. Clara advertencia de lo que sucedería en el futuro como doble discurso: el cuestionamiento de las instituciones y la utilización oportunista de las mismas.

3 Lo que viene ocurriendo en el transcurso del tiempo lo marca la doblez. Cada vez más acentuada. Se controla, por ejemplo, la Asamblea Nacional no para proyectar una política de diálogo, para tender puentes, para contribuir a la solución de los problemas más sentidos por la colectividad, sino para entrabar el funcionamiento de las instituciones y agredir a otros Poderes del Estado. Para convertir al Legislativo en trinchera desde la cual se dispara contra el Ejecutivo, el Judicial, el Ministerio Público, la Contraloría General, la Defensoría, el Consejo Nacional Electoral, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Todo lo cual se hace mediante la utilización de un lenguaje escatológico, ofensivo en grado máximo, desconsiderado, que persigue la descalificación absoluta de las instituciones y de quienes las dirigen. Algo que no vivieron instituciones y personeros públicos durante la IV República, controlada por quienes ahora integran una oposición desbocada, en permanente actividad desestabilizadora.

4 ¿Qué se persigue con semejante actitud? ¿Realmente sus autores tienen conciencia de lo que hacen? ¿Acaso se dan cuenta del daño que causan a la institucionalidad? La feroz ofensiva contra las rectoras del CNE, que cumplen un insigne papel al dotar al país de una estructura electoral ejemplar y garantizando los resultados de múltiples comicios -reconocida mundialmente-, es una canallada. Al igual que los ataques a la Fiscal General, a los miembros del Tribunal Supremo y otras instituciones, lo cual prefigura lo que haría esa oposición caso de llegar al poder. Por ahora se dedica a socavar la institucionalidad, pero en el caso de que llegase a ser gobierno terminaría enterrándola dada la visión sectaria y totalitaria que la caracteriza. No han podido acabar con la institucionalidad surgida en la V República, pero ensayan lo que harían. Que no es otra cosa que repetir lo que hicieron durante el puntofijismo. Aun cuando ya el país conoce de sobra esa experiencia y la recuerdo con pavor.

LABERINTO

A medida que pasa el tiempo se descubren las verdaderas razones por las que Dilma Rousseff fue objeto de la infamia de desalojarla de la Presidencia de Brasil. El complot lo fraguaron los corruptos, como lo confirma la conversación que fue interceptada del ministro de Planificación, Romero Jucá, del gabinete del usurpador Temer. El ministro, destituido luego por la reacción de la opinión pública, señalaba que había que parar la investigación ordenada por Rousseff sobre la corrupción en la estatal petrolera Petrobras. En concreto: a la línea golpista “institucional” de los parlamentos, ahora hay que agregar una nueva motivación que consiste en bloquear la lucha contra la corrupción…

No se requiere mucha agudeza política para explicar el radicalismo que ahora emplea Capriles Radonski: reinvindicarse ante una oposición que lo rechaza, que sigue a Leopoldo López, su verdadero contendor…

El episodio de la visita del dirigente político español Albert Rivera, netamente intervencionista, no debe repetirse. Es inaceptable que un político en campaña en su país, suspenda ésta para hacer proselitismo político en otro país. Para inmiscuirse, por ejemplo, en los asuntos internos de Venezuela como en este caso. Si hay quienes aceptan esta situación, estoy seguro de que la mayoría de los venezolanos la rechaza. El visitante nada aportó. Porque nada sabe de lo que aquí pasa, tan solo las versiones interesadas que seguramente le suministró la oposición. Abiertamente tomó partido, violando disposiciones legales. ¡Qué vaina es esa! No sé por qué razón se le permitió hacerlo, pero considero que lo sucedido no se justifica. Una pregunta: ¿aceptaría el Gobierno español que un dirigente político venezolano viajara a España, en plena campaña electoral, para tratar temas como la corrupción galopante, el desempleo, el desalojo de miles de familias, la represión policial a las manifestaciones públicas y tantos otros problemas que tienen allá? Seguro que no…

Circuló en medios diplomáticos que Zapatero, ex presidente del Gobierno español, quien con los ex presidentes Fernández (República Dominicana) y Torrijos (Panamá) hace gestiones a favor del diálogo en Venezuela -en el desarrollo de una iniciativa de Unasur-, expresó al retornar a España que consideraba muy delicada la situación y que por las informaciones que recogió es difícil que el revocatorio se realice…

La estrategia golpista para atacar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana colocará el énfasis en el aspecto moral: manejo de recursos económicos de la institución, comportamiento personal de los oficiales, en especial los de mayor rango. Un estudio reveló que el ataque por ese flanco provoca desmoralización en el personal…

También trascendió que desde laboratorios de guerra sucia se hacen señalamientos velados contra altos oficiales que estarían pasando información confidencial a la oposición. Esto se hace con el propósito de sembrar confusión y estimular la sospecha en el ámbito castrense…

La campaña electoral en EEUU se torna más confusa. Donald Trump, a quien no se le daba chance, ha resultado un fenómeno electoral en las internas de Partido Republicano, mientras que Hillary Clinton, en apariencia favorita, parece desinflarse. La diferencia en las encuestas es de solo 3% a favor de Clinton. La opinión de los ciudadanos es que Clinton no es transparente, mientras que Trump habla con una rudeza que convence a muchos. Este cuadro electoral conviene estudiarlo a fondo en Latinoamérica. Es inquietante…

La CEV arremete contra Unasur. ¡Cómo se le ve el bojote!

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