Opinión

Autor: Julio Escalona

01:11 pm
24
Feb
2015

La derecha transnacional desarrolla una estrategia de desestabilización permanente combinando formas de lucha pues nunca ha aceptado el triunfo bolivariano. Es una estrategia mundial vinculada con la hegemonía del capital financiero, el triunfo de las políticas neoliberales, el desmantelamiento del estado del bienestar, la eliminación de las negociaciones interclasistas, la conformación de gobiernos totalitarios y destrucción de los Estados soberanos. La violencia y la guerra lo van dominando todo y la política se convierte en la continuación de la guerra por otros medios. El miedo y la inseguridad se convierten en los elementos de cohesión social.

Estamos en una guerra mundial. No hay lugar del mundo que viva en paz. El campo de batalla es el planeta. Ese campo de batalla ha penetrado los intersticios de la sociedad, el cerebro y el alma, mediante la guerra mediática, psicológica y moral, que van como vaciando los imaginarios colectivos, los valores, las emociones, para sembrar otros. La derecha viene realizando la demolición psicológica y moral de la población y particularmente del pueblo chavista.

Las colas son un hecho complejo que tiene raíces económicas y políticas, pero también un significado psicosocial. Hay descontento, pero la derecha imperialista está tratando de convertirlo en desesperanza, pérdida de la fe, rabia, odio. Estimulando el egoísmo, soluciones individuales, la ganancia fácil lucrando con las colas y las dificultades ajenas. Tratando de matar los sentimientos solidarios que sembró el presidente Chávez. Las colas se están convirtiendo en escuelas de capitalismo y centros de frustración. El presidente Chávez convirtió el socialismo en reductor de la pobreza, generador de abundancia con democracia y libertad. La escasez inducida, las privaciones que culminan en las colas, están asociando al socialismo con privaciones, desabastecimiento, colas… Un retorno al socialismo del siglo XX. La derecha trata de posicionar en los imaginarios populares “la salida”, “la transición”, el “cambio de modelo”, y en la conducta cotidiana las soluciones individuales, el fraude a la nación, los “pequeños” delitos, la frustración, la inseguridad y el miedo como comportamiento necesario frente a “la ineficiencia y las arbitrariedades del Estado”. Hay que derrotar las colas y defender las conquistas sociales ganando la batalla por la liberación del alma y la consolidación de la esperanza fortaleciendo la unidad con el presidente Maduro.

 

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