Opinión

Autor: Nicolás Maduro

03:58 pm
13
Abr
2013

Hace un mes, Venezuela perdió a un líder histórico que encabezó la transformación de su país e impulsó una ola de cambios en toda América Latina. En las elecciones del domingo, los venezolanos decidirán si continuar la revolución comenzada con Hugo Chávez o regresar al pasado. Trabajé junto con el presidente Chávez por muchos años y ahora soy candidato para sucederlo. Las encuestas indican que la mayoría de los venezolanos apoyarán nuestra revolución pacífica.

El legado de Chávez es tan profundo que los líderes de la oposición, quienes lo vilipendiaron hace apenas unos meses, ahora insisten en que ellos defenderán sus logros. Pero los venezolanos recuerdan cómo estas mismas figuras apoyaron un nefasto golpe de estado contra Chávez en 2002 e intentaron revertir las políticas que han reducido dramáticamente la pobreza y la desigualdad.

Para tener una idea de lo que se ha logrado, es necesario recordar el estado en que se encontraba mi país cuando Chávez asumió la presidencia en 1999. En los 20 años anteriores, Venezuela había padecido uno de los declives económicos más fuertes del mundo. Como resultado de políticas neoliberales que favorecían al capital transnacional a expensas de las necesidades básicas del pueblo, la pobreza se disparó. Se impuso una agenda draconiana orientada al mercado a través de la represión masiva, incluyendo la masacre de miles en 1989 conocida como El Caracazo.

Esta tendencia funesta fue revertida bajo el mando de Chávez. Una vez que el Gobierno fue capaz de imponer un control efectivo sobre la empresa petrolera del Estado en 2003, comenzamos a invertir los ingresos petroleros en programas sociales que ahora ofrecen atención médica y educación gratuita en todo el país. La situación económica mejoró ampliamente. La pobreza y la pobreza extrema se redujeron dramáticamente. Hoy, Venezuela tiene el índice más bajo de distribución desigual de la renta en América Latina y el Caribe.

Como resultado, nuestro gobierno ha ganado casi todas las elecciones o referendos desde 1998 – 16 en total – en un proceso democrático que el ex presidente estadounidense Jimmy Carter describió como “el mejor del mundo”. Si han oído poco de estos logros, puede que tenga que ver con la influencia de Washington y sus aliados en los medios de comunicación internacionales. Ellos han estado tratando de deslegitimar y deshacerse de nuestro Gobierno por más de una década, desde que apoyaron el golpe de 2002.

También hemos trabajado en transformar la región: unir los países latinoamericanos y trabajar juntos para abordar las causas y síntomas de la pobreza. Venezuela fue un actor principal en la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), dirigidas a promover el desarrollo económico y social y la cooperación política.

El mito mediático de que nuestro proyecto político se acabaría sin Chávez fue una lectura incorrecta de la revolución venezolana. Chávez ha dejado una estructura sólida, su fundación es un movimiento amplio y unido en el que se apoya el proceso de transformación. Hemos perdido a nuestro extraordinario líder, pero su proyecto – construido colectivamente por trabajadores, campesinos, mujeres, pueblos indígenas, afro-descendientes y jóvenes – está más vivo que nunca.

Los medios por lo general retratan a Venezuela como a punto de un colapso económico – pero nuestra economía está más fuerte que nunca. El peso de la deuda es baja y tenemos una balanza comercial importante, y hemos acumulado cerca de $ 30 mil millones en reservas internacionales.

Ciertamente hay muchos retos que superar, tal como el mismo Chávez lo reconoció. Entre mis objetivos principales están la necesidad de intensificar nuestros esfuerzos para poner freno al crimen y confrontar enérgicamente la ineficiencia y corrupción en una campaña en todo el país.

A nivel internacional, continuaremos trabajando con nuestros vecinos para fortalecer la integración regional y luchar contra la pobreza e injusticia social. Esa es ahora una visión que se comparte a través de la región, por lo cual mi candidatura ha recibido fuerte apoyo de figuras como el ex presidente de Brasil Lula da Silva y muchos movimientos sociales de América Latina. También permanecemos comprometidos con promover la paz y estabilidad en la región, y por eso continuaremos con nuestro apoyo enérgico a los diálogos de paz en Colombia.

América Latina hoy experimenta un profundo renacer político y social – una segunda independencia – luego de décadas entregando su soberanía y libertad a poderes mundiales e intereses internacionales. Bajo mi presidencia, Venezuela continuará apoyando esta transformación regional y construyendo una nueva forma de socialismo de nuestros tiempos. Con el apoyo de pueblos progresistas de todo el continente, creemos que Venezuela puede dar un nuevo impulso a la lucha por un mundo más equitativo, justo y en paz.

 

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