Opinión

Autor: Franco Vielma

10:04 am
14
Jul
2015

De manera no articulada comienzan a aparecer las señales de que la incertidumbre económica y la identificación de los actores responsables está teniendo un “retruque” para los autores de la guerra económica. Están tensando tanto la cuerda que sectores entre la misma burguesía nacional se declaran “seriamente afectados”. Entre la masa opositora, aquello de que “esto es culpa del Gobierno” no es ya tan concluyente. Veamos esto con más detalles.

Pronunciamientos en la burguesía

Hace unos meses, el presidente de Italcambio Carlos Dorado lanzaba la afirmación de que DolarToday le hacía “un daño terrible” a la economía venezolana al fijar tasas “irreales y sin transparencia” en el valor paralelo de cambio bolívar-dólar. Aquella voz solitaria se vio acompañada cada vez más por un opinólogo de la burguesía, Luis Vicente León, quien desde Datanálisis ha venido explicado intermitentemente las “inconsistencias” de DolarToday, llamando incluso en una ocasión “locura” a la tasa fijada desde el eje Miami-Cúcuta.

Precisamente por tratarse de una artimaña seudocambiaria y no estar anclada a una base real, transparente y confiable, DolarToday recibe cada vez más ataques entre sectores concretos de la burguesía venezolana, que, se supone, deberían aguantar en silencio la implosión de la economía nacional entera para, como lo ha dicho Orlando Urdaneta -editor de esa página-, “provocar la salida de este Gobierno”.

El ataque ordenado de las mafias del paralelo a la economía real venezolana fue llamado precisamente así, “ataque”, por Jorge Roig, presidente de Fedecámaras, en una entrevista reciente. Ante la inocultable magnitud del cinismo de DolarToday, la salida de Roig fue la de aceptar que hay una mafia distorsionando la economía real, aunque luego se la achacara a algún funcionario del mismo Gobierno nacional como autor de la jugada. Como siempre, la culpa debe ser del Gobierno por insólito que suene lo que se diga.

Es inconsistente culpar a Maduro por el enrarecimiento económico, cuando la misma banca privada acusa y ataca frontalmente a DolarToday acusando a la mafia del paralelo de acelerante de la escasez y de la pérdida de la capacidad adquisitiva real de la población.

Lo cierto para Roig es que de alguna manera, por un instante, tuvo que representar en su voz intereses más allá de su bolsillo, y aceptar públicamente que hay factores empresariales de Conindustria (de donde él proviene) sufriendo los embates del cambio de precios de materias primas y servicios, dadas las turbulencias generadas por las mafias en las cadenas de suministros que bailan al son del dólar paralelo.

Pero el comunicado reciente más sobresaliente proveniente de la burguesía venezolana vino de los que más se han llenado los bolsillos en años de Revolución Bolivariana: los banqueros. La Asociación Bancaria de Venezuela ha lanzado un comunicado donde llaman a la población venezolana y a los sectores económicos del país, a no prestar caso a DolarToday (sin nombrarla), ni a cualquier otra fijación artificial del valor de cambio de la moneda fuera de las publicaciones oficiales del BCV.

Señalaron: “La práctica de fijar un tipo de cambio de acuerdo a supuestas operaciones de mercados paralelos con montos exiguos para nada representativos de la economía venezolana, realizadas en un mercado no transparente, se traduce en una gran especulación que reporta ganancias a pocos y pérdidas a la mayoría”. Agregaron, además, que “esta situación se traduce en una espiral inflacionaria generadora de escasez y pobreza”.

No son las “hermanitas de la caridad”

Seamos honestos. Si la burguesía se dice afectada por factores paraeconómicos políticamente teledirigidos a destruir a un gobierno el cual es enemigo declarado de la misma burguesía, es porque en verdad la burguesía (una parte de ella) está siendo afectada por los coletazos de la guerra económica, que es la agenda de terror de esos mismos sectores paraeconómicos.

Progresivamente los sectores privilegiados del país han redirigido su labia. Antes hablaban exclusivamente de “las medidas que debe tomar el Gobierno”; ahora comienzan a hablar con mayor frecuencia y contundencia contra sectores de entre ellos mismos que les están generando pérdidas brutales.

Aquí no hay un interés social por delante. No. No hay la preocupación por la gente en las colas, ni la estabilidad económica para la felicidad social. No. Hablamos de burgueses, no de hermanitas de la caridad. Hablamos de clases que protegen intereses particulares concretos, recelosos cuando sus intereses son afectados. Estos sectores y otros más, se están viendo afectados por la burguesía transnacionalizada, cambiaria e importadora que está sacando el mayor beneficio de la inestabilidad en el dólar paralelo. Así de simple.

Italcambio se pronuncia contra DolarToday porque las casas de cambio regidas por el paralelo les quitaron la clientela. En Fedecámaras muchos importadores de peroles y materias primas de tercera ya no tienen al ton ni son la teta de dólares del Estado, y ahora tienen que ir al mercado paralelo para que los turqueen con absurdas variaciones de precios.

Si un banquero da un crédito, a la hora del pago, para ellos el pago del mismo está calculado sobre unas tasas de interés reguladas, según ellos con un valor real inferior al nominal al momento de otorgar el crédito (por la devaluación artificial de la moneda), perdiendo con esto una cuantía no despreciable de dinero que suelen quitarle del mismo bolsillo a todo el público cuentahabiente y créditohabiente. Para los banqueros hoy no es lo mismo ganarle 100 mil bolos a un crédito que dieron, en condiciones de no volatilidad monetaria. En condiciones como las actuales, pierden un gran tajo de la tajada. Asumen que no ganan lo suficiente, aunque sus ganancias en términos nominales sean astronómicas.

En la calle, los precios exorbitantes y aquello de que “el papelón con limón aumentó porque subió el dólar paralelo” adquieren cada vez más la cualidad del sinsentido, y la gente se está dando cuenta.

A la luz de estos pronunciamientos, es inconsistente culpar a Maduro por el enrarecimiento económico, cuando la misma banca privada acusa y ataca frontalmente a DolarToday acusando a la mafia del paralelo de acelerante de la escasez y de la pérdida de la capacidad adquisitiva real de la población. Una cosa no es congruente con la otra.

Es más absurdo todavía ver a la plana mayor pidedólares del seudoempresariado venezolano quejándose por la falta de divisas preferenciales, cuando su mismo vocero principal admite que hay una mafia especulativa alrededor del paralelo.

Efecto retruque

En la calle, los precios exorbitantes y aquello de que “el papelón con limón aumentó porque subió el dólar paralelo” adquieren cada vez más la cualidad del sinsentido, y la gente se está dando cuenta. La gente comienza a reaccionar ante la irrealidad teledirigida del dólar paralelo con cada vez más consistencia. Entienden que hay una vorágine especulativa con propósitos políticos. Muchos mantienen la claridad en acto de resistencia, otros están en la resilencia.

Expresiones como “si saben que esto les funciona políticamente van a seguir así hasta el 2019 y de peor manera” ya se repiten cada vez más. Ya no hay economista “experto creíble” por una tv privada, explicando que DolarToday tiene la razón. En la calle la gente sabe que las subidas absurdas del dólar paralelo también tienen efecto en los precios de los bachaqueros. Entienden que hay comerciantes estafadores por doquier asaltándolos a mano desarmada, y cuando les dicen en los locales “pero hay patria”, entienden que la jugada es política. Los opositores comunes también se sienten rehenes. Entienden que los están robando con fines políticos.

Hay quienes siendo opositores entienden que el comercio encontró el negocio del siglo: “Tumba a este Gobierno y métete un realero en los bolsillos. Y si el Gobierno no cae, igual te quedan los reales”. Hay gente en las colas que se pregunta: “¿Cuándo se va a resolver el abastecimiento si la cola está full de bachaqueros?”. Es público y notorio, y fue Datanálisis quien lo publicó: “70% de las personas en las colas son bachaqueros”. La gente comienza a distribuir las responsabilidades. Grandes decomisos aparecen en la tv pública, galpones con medicinas acaparadas generan bochorno general en la población, y la bola sigue.

Poco a poco la gente, más allá del chavismo profundo (el cual está claro desde hace mucho tiempo), comienza a percibir la magnitud de la realidad y sus aristas. Culpar al Gobierno es insuficiente, es inconcluso, es hasta injusto. La guerra está en el efecto inesperado por los autores: están tensando la cuerda demasiado. Si el nylon se revienta, el latigazo va a ser frontal.

 

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