Opinión

11
Nov
2015

¡Era de esperar! Cada vez que se aproximan épocas electorales en Venezuela, o en los otros países rebeldes de la región y del mundo, las bestias imperialistas y sus lacayos muestran sus garras amenazantes para intimidar a los pueblos y alejarlos del liderazgo de izquierda o de los partidos progresistas que levantan banderas nacionalistas.

Se ha convertido en desafortunada costumbre para los pueblos de la región, y especialmente para Venezuela, el que Estados Unidos busque aprovecharse de las coyunturas electorales para “torcer su brazo” [1] y el rumbo del proceso revolucionario bolivariano, y de esta forma imponer a sus agentes políticos por los atajos que brinda la democracia electoral burguesa. Estados Unidos disfraza de “legalidad” su agresión que persigue reconquistar el estratégico país petrolero que escapó de su espacio de influencia en 1998 gracias al triunfo electoral del Presidente Hugo Chávez Frías. Sin embargo, cada vez que fracasan sus peones en las arenas políticas y no logran imponerse por medio del “juego democrático” de las elecciones cantan “fraude”, a la vez que propician nuevos escenarios de violencia que permitan justificar la intervención directa del “imperio benévolo”, que actúa en nombre de los “derechos humanos”, la defensa de su “seguridad nacional” y sus “intereses vitales”.

Les salió mal el asalto golpista de abril de 2002, fracasaron con el paro petrolero 2002-2003, fracasaron en el referéndum revocatorio de 2004, también ese mismo año fue frustrado su plan terrorista y magnicida cuando fueron capturados cerca de 200 paramilitares colombianos en la finca Daktari, fracasaron en las sucesivas 19 elecciones a los diferentes cargos de poder del Estado, fracasaron en 2013 con la derrota electoral del candidato sionista Capriles Radonsky, y por su plan de desestabilización cuando hizo un llamado a “descargar las arrecheras” en todas las calles del país, y finalmente fracasaron en 2014 con el plan denominado “la salida” que pretendió llenar de violencia las calles del país para motivar un golpe de Estado y la intervención militar de Estados Unidos. El historial de la derecha venezolana está lleno de fracasos, pero el imperialismo estadounidense no se da por vencido; es paciente y posee infinitos recursos para continuar sus planes y acciones.

El imperialismo estadounidense y sus lacayos aseguran que la guerra económica, la escasez provocada y la especulación han logrado desmoralizar a las bases del chavismo y desestabilizar al gobierno del presidente Maduro. Creen que esta estrategia les brinda “la nueva oportunidad” para derrotar a la Revolución Bolivariana por la vía de la “legalidad” y que, luego de alcanzar el control de la Asamblea Nacional, buscarán repetir la misma nefasta experiencia vivida años atrás en Honduras (2009), en Paraguay (2012), y que hoy intentan en Brasil: un golpe parlamentario consumado con la destitución del Presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, saben que sus agentes políticos-mercenarios de la oposición venezolana no podrán hacerlo solos, ni mucho menos por las vías de la legitimidad; necesitan de su pequeña “contribución”, nada legítima, para alcanzar sus propósitos.

Es por ello que las próximas elecciones parlamentarias, previstas para el 6 de diciembre de este año, tendrán un carácter decisorio para el futuro de la Revolución Bolivariana. Las fuerzas revolucionarias que acompañan al partido de gobierno, PSUV, poseen claras ventajas. La maquinaria electoral ha sido siempre clave en todos los comicios.

El plan es el mismo de todos estos años, y sus actores también.

En una reciente entrevista a la cadena televisiva estadounidense CNN -medio muy reconocido por su animadversión a Venezuela-, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el Gral. John Kelly, manifestó que “todos los días rezaba por Venezuela y se mantenía preocupado por el país suramericano, por su economía a punto de implosión y que podría encarar una crisis humanitaria que ameritase una ayuda de emergencia (intervención) por parte de su país” [2]. ¡Palabras santas!

Para muchos, las palabras de Kelly significan la reanudación del mismo plan intervencionista del imperialismo estadounidense contra Venezuela, ahora de cara a las elecciones parlamentarias del 6D, donde vuelve a utilizar el pretexto de la “defensa de los derechos humanos, la “democracia” y la “libertad” para preparar a la opinión pública mundial y ganarse su consentimiento en favor de una intervención directa de Estados Unidos en el país.

Pero antes necesitan preparar el terreno y crear los escenarios de violencia para que el show sea más creíble. Es por ello que el mensaje de Kelly significa también “luz verde” para que sus fieras terroristas y guarimberos se preparen para salir de sus madrigueras y hacer el trabajo sucio por el cual están siendo pagados.

El pasado 06 de noviembre, el jefe de la Iglesia Católica, Jorge Urosa Savino, histórico adversario del proceso revolucionario venezolano, dijo que su despacho “está a la expectativa” de cómo se desarrolla la campaña electoral en Venezuela. Al tiempo que revelaba un posible escenario de violencia cuando expresó “No queremos ver a grupos armados que estén dando vueltas por la ciudad y los centros electorales amenazando a la gente que no esté de acuerdo con su línea política” [3].

Por su parte, el reconocido periodista venezolano José Vicente Rangel, ha venido advirtiendo que la oposición pretende desconocer los resultados electorales del 6D, al tiempo que prepara un nuevo escenario de violencia antes y después de anunciado los resultados por el Poder Electoral (CNE) para justificar un golpe de Estado.

En su más reciente artículo publicado en varios medios nacionales, Rangel recordó que la oposición venezolana aún no se repone de la aventura militar del 11 de abril de 2002, porque quedó marcada con el sello de la traición. Rangel Escribió: “Después de aquel colosal error de civiles y militares, sería una muestra de infinita torpeza dar otra vez pasos en la dirección de derrocar a un gobierno constitucional y democrático, por más problemas que tenga el país. Habría que agregar que quienes imaginan relativamente fácil hacerlo, lo deben pensar cuando menos dos veces: no conviene subestimar a Maduro, a la Fuerza Amada Nacional Bolivariana, al poder popular, a los partidos del Gran Polo Patriótico, y a miles de independientes críticos del Gobierno, pero que rechazan el atajo golpista, la salida al margen de la Constitución…”[4].

Mas recientemente, el pasado 8 de noviembre de 2015 el gobierno venezolano denunció las nuevas amenazas militares de Estados Unidos contra Venezuela por el constante sobrevuelo de aviones de inteligencia y de guerra estadounidense en el espacio territorial venezolano. No es la primera vez que esto sucede. Ya en abril de 2002, en 2008 y en 2010 el gobierno venezolano ha venido denunciado estas acciones que pretenden intimidar el pueblo venezolano. Además, las mismas forman parte del engranaje de ataques mediáticos internacional que buscan mal poner a Venezuela, de chantaje, sanciones y amenazas, han tenido un punto más álgido con la orden ejecutiva del pasado 9 de marzo de este mismo año que define a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria para Estados Unidos” [5].

En ese sentido, el presidente Nicolás Maduro señaló como amenazas “inusuales y extraordinarias” -aludiendo el decreto ejecutivo de Barack Obama- por lo que no vacilará en denunciar ante instancias regionales y subregionales, incluida la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Dijo el presidente: “Todo el país debe estar unido alrededor de esta denuncia contra las provocaciones militares de Estados Unidos contra nuestro país (…) la demanda se llevará ante la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), a la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (Celac), a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y la ONU” [6]. El Presidente Maduro también reafirmó que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el Comando Estratégico Operacional y el Estado Mayor conjunto; se encuentran en alerta las 24 horas del día, resguardando el espacio aéreo, nuestro territorio, la integridad de Venezuela.

El imperialismo calcula que la derrota de las fuerzas revolucioanrias en Venezuela el 6D supondrá un durisimo golpe que incidirá definitivamente en el proceso de restauración neoliberal en toda la región. Es por ello que la Revolución Bolivariana demanda hoy más que nunca la solidaridad de todas las fuerzas revolucionarias y progresistas del mundo ante las claras amenazas de Estados Unidos contra la paz y estabilidad del país. Venezuela está en pie de lucha y construye su propio modelo político, económico y social socialista.

Rebelión

 

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