Opinión

Autor: Earle Herrera

09:30 am
06
Mar
2015

Las alabanzas que prodigan a Chávez desde el odio antichavista -valga la paradoja- agigantan al comandante en la memoria del pueblo. El segundo aniversario de su siembra ha sido propicio para desatar sobre su legado los más repulsivos elogios. Quienes rogaban su muerte, ahora “exaltan” las virtudes que nunca le reconocieron (ni le reconocen, vamos) al líder de la revolución bolivariana. Ciertos desprevenidos pudieran pensar que los disociados opositores tenían algunas reservas de gallardía que hoy liberan. No se confíen mucho.

Cuando murió el poeta de las cosas más sencillas, Aquiles Nazoa, su amigo Zapata le regalo un dibujo para consolarlo “un poco de lo que debe sentir al ver que entre los que hoy le rinden homenaje, hay muchos de los que le amargaron la vida”. No es el caso del comandante barinés. A él no le rinden homenajes los que quisieron derrocarlo y asesinarlo. Tampoco le reconocen un solo mérito. Pero hipócritamente, “destacan” sus innegables virtudes para “compararlo” con Nicolás Maduro. El objetivo no es elogiar a Chávez, sino descalificar a quien fuera su canciller, vicepresidente y luego, por “voluntad plena como la luna llena” y el voto popular, su consecuente sucesor.

La derecha que “elogia” a Chávez desde el odio antichavista, cree y jura engañar al pueblo. Hay medios que hacen la comparación entre el líder y su discípulo en grandes titulares, editoriales y manchetas. A pesar de la hipocresía, no deja de ser un tributo que la oposición rinde no solo al comandante invicto al reconocer su estatura histórica, sino también al presidente Maduro, a quien para intentar disminuirlo no le queda otro recurso que “compararlo” con el gigante.

Que usted oiga o lea a Colomina, Otero Castillo, Capriles Radonski y a opinadores de oficio vociferar que “Nicolás no es Chávez”, provoca piadosas sonrisas de alerta. Esa es la oposición que tenemos. Para atacar la revolución bolivariana y a su actual líder, el presidente que subestiman por obrero, deben recurrir a una verdad que siempre negaron: la grandeza de Hugo Chávez. Aquí la culebra se muerde la cola: porque al reconocer las virtudes de Chávez, están haciendo lo mismo con el proceso bolivariano y con quien hoy lleva su timón: el presidente Nicolás Maduro.

 

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