Opinión

Autor: Fernando Buen Abad

12:37 pm
29
Sep
2013

En algunos territorios de la vorágine mediática burguesa la carrera por la “fama” es una barbaridad costosísima.

Se instaló la idea perversa de que la “fama” lo puede todo y de que ser “famoso” es el grado más alto de la especie humana dentro del “sálvese quien pueda” que es el capitalismo.

A cambio de “fama”, poca o mucha, se entrega lo que se tiene y también lo no se tiene, incluida la más elemental dignidad. Nacen los esperpentos.

Quienes buscan “fama” anhelan convertirse en mercancía de un mercado de anti-valores en el que reina la estulticia y la petulancia.

Nada importa a cambio de “fama” y los ejemplos extremos son aberraciones denigrantes que han llenado, literalmente, “salones de la fama” decadente.

No es lo mismo la “fama” burguesa que el reconocimiento social por los aportes basados en los méritos. ¡Mucho cuidado! Mucho.

A la ideología de la clase dominante le gusta su invento de la “fama” porque es la vía rápida al reino de la mercantilización absoluta.

Lo “famoso” vende, y en esa ruta hasta el más improvisado, iletrado, individualista y mezquino termina siendo “ídolo de multitudes” por el hecho miserable de convertirlo en “famoso”.

Está lleno de casos el santoral mediático burgués y no hay límite a sus displicencias ni en el campo de las artes, ni en el campo de las ciencias, ni en el campo de la política.

Otra cosa es el prestigio social y el reconocimiento honrado y modelizante de quienes dan la vida y luchan contra todo lo que nos esclaviza, nos explota y nos humilla… es decir, los que luchan diariamente.

Otra cosa es ser apreciado con afecto, otra cosa es el respeto social ganado, a pulso, en los frentes de la batalla emancipadora que es mundial, que es posible y que es urgente.

Ese prestigio nunca será “famoso”… por suerte.

 

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