Opinión

Autor: Julio Escalona

09:42 am
11
Ago
2015

China está dibujando el nuevo mapa del mundo. Ese mapa integrará por mar, tierra y aire a Europa, Asia y todos los continentes, conectados con Beijing por trenes y autopistas; barcos y aviones. Uniendo las mayores riquezas naturales mundiales, los principales centros financieros y de desarrollo industrial, científico, tecnológico y militar. Puede ser el rediseño del mundo más radical después de los procesos de conquista y colonización iniciados por los viajes de Colón. Con inversiones milmillonarias: para un tren de alta velocidad que unirá Moscú y Beijing. Otro que atraviesa China, Kazajstán, Rusia, Bielorrusia, Polonia, Alemania, Francia y España. La llamada Ruta de la Seda. Su gasto militar crece más rápido que su PIB. En 2014 fue el segundo más grande del mundo detrás de EEUU.

La ultraderecha mundial, cuya base principal es EEUU, geoestratégicamente ha sido puesta por China a la defensiva haciéndola más peligrosa desde el punto de vista táctico. En nuestra región desestabiliza a Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, El Salvador y especialmente a Venezuela. La Ruta de la Seda pasa por la Faja del Orinoco y la provocación desde Guyana también.

Eso presagia nuevas amenazas contra Venezuela y el bloqueo de nuestra ruta hacia el Atlántico, de acuerdo con el nuevo mapa de Guyana. Nuestra frontera con Colombia está llena de paramilitares más las bases de EEUU, que también están en el Caribe. Este es el proceso donde se desenvuelven las elecciones del 6-D que se puede resumir así: un enfrentamiento geopolítico mundial, donde Venezuela ocupa un papel clave y una más intensa desestabilización interna.

La oposición sabe que sin guerra económica, sin colas, sin inseguridad, sin violencia (saqueos, secuestros, incendios de instituciones públicas y privadas, etc.), la derrota del proceso bolivariano no es posible. ¿En las colas se puede estar jugando el resultado electoral?

Correctamente el presidente Maduro se centra en la diplomacia, pero los medios diplomáticos son lentos y Guyana los sabotea creando situaciones de hecho que pueda defender como derechos. Venezuela no lo puede permitir. Puede tomar también medidas de hecho: radicalizar con urgencia una política de poblamiento de puntos sensibles de la frontera con la zona Esequiba; mantener y reforzar el patrullaje militar, hacer alianzas militares defensivas, denunciar activamente en los foros internacionales al gobierno de Guyana como enemigo de la paz en una región libre de guerras.

 

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