Opinión

Autor: José Vicente Rangel

08:15 am
04
Jul
2016

La abandonan rápidamente. La razón de su comprobada inconstancia reside en sus conflictos internos, debido a la falta de un proyecto de país, y por algo quizá más grave: su carácter consular, dada la manera como subordina sus actuaciones a dictados foráneos.

1 La característica más resaltante de la oposición estructurada en Venezuela a raíz de la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998, es la subestimación del adversario. Si uno se da a la tarea de revisar su comportamiento a partir de aquel episodio, se encontrará con que la constante en el sector ha sido su incapacidad para evaluar lo que representa el chavismo como fenómeno social y político, como movilizador del pueblo y como expresión de un amplio sentimiento nacional y patriótico. Todo lo cual desprecia la oposición que se organizó al calor del revanchismo, consecuencia de su desplazamiento del poder. Por eso sus repetidas derrotas. Y por eso, también, el mal uso de sus escasísimos éxitos. Ante la derrota reacciona sin ánimo autocrítico y ante el éxito lo hace con arrogancia. En sus dirigentes no hay término medio. Carecen de la indispensable mesura para analizar los hechos y de la lucidez que requiere el ejercicio de la política. Cuando adoptan una posición sensata -muy pocas veces- no perseveran. La abandonan rápidamente. La razón de su comprobada inconstancia reside en sus conflictos internos, debido a la falta de un proyecto de país, y por algo quizá más grave: su carácter consular, dada la manera como subordina sus actuaciones a dictados foráneos. Definitivamente no es una fuerza nacional con autonomía, sino subordinada a dictados transnacionales.

2 Lo que escribo no es producto de una caprichosa interpretación de lo que es la oposición, ni el desahogo de alguien que está en contra de la existencia de opciones distintas en el país. Todo lo contrario. Creo que el déficit de oposición ha perjudicado a Venezuela y al chavismo. Una oposición coherente, seria, respetuosa de la legalidad democrática y constitucional, habría influido en el rumbo del país y quizá no estaríamos lamentando tantos episodios desafortunados y frustrantes. La reiterada participación del liderazgo opositor en la conspiración permanente, su comprobada vinculación con acontecimientos deplorables como el golpe del 11-A, el paro-sabotaje de la industria petrolera, el terrorismo, las guarimbas y la sumisión a líneas políticas provenientes del exterior durante los 17 años de gobiernos bolivarianos releva de la presentación de pruebas de los extravíos en que, sistemáticamente, incurre la oposición.

3 Por si fuera poco, el caudal probatorio de errores de la oposición, de los atajos a los que suele recurrir, hay otros datos reveladores -actuales- que confirman los desaciertos de aquellos que dirigen al sector. Uno es la torpeza con que maneja el éxito electoral del 6-D. En vez de aprovecharlo para erigirse en opción confiable, se atrincheró en la Asamblea Nacional y la convirtió en instrumento para extremar la polarización y sacrificarla como instancia de diálogo. Otro ejemplo es la manera como sus dirigentes se enredaron en el manejo del revocatorio, por lo cual perdieron un tiempo valioso para su activación y lo convirtieron en show mediático. Ahora se encuentran en el disparadero de que finalmente este no se realice por culpa de sus imperdonables omisiones y la violación de los requisitos pautados en la ley.

4 Mención aparte merece la manera como los dirigentes de la MUD asumieron el tema de la activación de la Carta Democrática contra Venezuela. Ante todo, por el desprecio demostrado hacia su propia patria y por el estímulo a la conjura internacional para sentar en el banquillo, no al Gobierno de Maduro, sino al país por la forma como se le descalifica. Política realmente incomprensible, que solo se explica por el odio que la mueve. Política que revierte negativamente contra sus promotores, como lo confirmó la desastrosa derrota del 23 de julio en el escenario de la OEA.

5 En las actuales circunstancias, la situación de la oposición es dramáticamente inconfortable. Se debate dentro de un laberinto en el que, por ahora, no tiene salida. Después del 6-D, cuando el voto popular le abrió las puertas para que transitara racionalmente la política y desechara aventuras, no lo hizo y sucumbió otra vez a la tentación que siempre la lleva a incurrir en garrafales errores. Hoy está perdida en ese laberinto, sin políticas a las cuales apelar. Lo confirma su reacción ante la derrota en la OEA, cuando se empeña en presentar el desastre como victoria o cuando su líder más destacado, que daba por un hecho que hablaría ante la asamblea, debió conformarse con observar, desde afuera, su desarrollo, y recurrir a la excusa de que no lo hizo para evitar más tensiones. Se preguntará el lector, ¿logrará la dirigencia opositora salir del laberinto en que está metida o qué hará? Amanecerá y veremos…

LABERINTO

La chaparrita: alguien la llamó así. Lo hizo con el desprecio que algunos acumulan y suelen emplear -desde el complicado submundo de la misoginia- para descalificar a las mujeres. Chaparrita solo en estatura física, al lado del gigante imperial, Mr. Kerry, a quien vapuleó con argumentos irrefutables. Otros la llaman “diplogarrapata” o “minúscula”, en editoriales que desdicen del oficio. Ataques balurdos, pedestres, reveladores de que la brillantez expositora de la Canciller, su habilidad y coraje, les dio en la madre. Porque Delcy Rodríguez posee una formación académica que ya desearían muchos que alardean de diplomáticos. Su voz recuerda los acentos históricos de Toriello, Roa y Arcaya, y la hacen merecedora al título de Canciller de la Dignidad que ostentaron sus ilustres antecesores en defensa de los pueblos de la región y del principio de no intervención. Heredó, además, el temple de su padre, Jorge Rodríguez, asesinado en las cámaras de tortura de la Cuarta República bajo un gobierno de AD. Estoy convencido de que el pueblo venezolano la acompaña en su extraordinario desempeño como defensora de la dignidad nacional y artífice de la reciente victoria contra la antipatria, en ejercicio de una política exterior soberana…

Ambigua la política de la Casa Blanca hacia Venezuela. Una cosa dice el secretario de Estado Kerry, en privado, a la Canciller venezolana, y otra afirma el embajador de EEUU en la OEA. Tom Shannon, encargado de reactivar la relación Venezuela-EEUU, queda como cucaracha en baile de gallinas…

El 21 de junio, en el emotivo acto de la Comisión de la Verdad, con la presencia del presidente Nicolás Maduro y la fiscal general Luisa Ortega, en el cual fueron entregados a los familiares los restos de cuatro luchadores sociales asesinados y desaparecidos en la década del 70, asistieron el ministro de Defensa, G/J Padrino López, y el Alto Mando Militar. Hecho cargado de simbolismo que provocó el reconocimiento del público de pie, revelador del blindaje de la alianza cívico-militar…

La posibilidad de normalizar las relaciones Venezuela-EEUU, surgida por iniciativa de los norteamericanos, fue una sorpresa para los dirigentes de oposición. Los cogió sin pañuelo, como dicen en el llano…

Ante la derrota en el Brexit que decreta el retiro del Reino Unido de la Unión Europea, el primer ministro David Cameron renunció de inmediato. En Venezuela las derrotas atornillan a los jefes de la oposición. Por eso la pregunta, ¿quién paga la humillante derrota en la OEA? Pedían aplicar de inmediato la Carta Democrática a Venezuela, pero el resultado fue tomar nota del informe Almagro y archivo…

Golpistas activados: Ahora manejan el fracaso en la OEA y lo difícil del revocatorio como demostración de que no hay salida por la incapacidad y torpeza de la MUD. La pelea interna es cada día más salvaje.

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