Opinión

Autor: MARIAM MEDINA BORGES

11:36 pm
25
Abr
2012

La lucha por el control estratégico de los recursos en la región amazónica, diseñada en los centros de poder del capitalismo mundial, es la proyección de un futuro no muy lejano que debemos tener presente. Es conocido el potencial de esta área suramericana, gracias a su biodiversidad, la presencia de minerales y el caudaloso Amazonas, considerado como la mayor fuente de agua dulce del planeta. Mientras hoy, el mundo arde por las ansias de controlar el petróleo; mañana, la escasez del agua –privatizada y derrochada por muchos– se presenta como el móvil de grandes enfrentamientos bélicos.

Fue en medio de estos intereses transnacionales que el luchador brasileño Chico Mendes logró ejemplares reivindicaciones sociales y ecológicas. Su lucha era por la defensa de los árboles de seringa, de castaña y de la propia cultura de los seringueiros, quienes durante mucho tiempo llevaron a cabo la extracción del látex en forma sustentable y respetuosa de los ciclos de regeneración del bosque, siendo sólo una amenaza para los hacendados, cuyo objetivo era talar hectáreas por año para plantar pastos que sirvieran a la ganadería.

Fue obra de Chico Mendes defender la Amazonia y a los desposeídos en estas desventajosas relaciones del capital explotador. Enseñó a los seringueiros la estrategia del “empate”, consistente en la persuasión de los trabajadores de las haciendas a través de la protesta sin armas, con el propósito de que no desmontaran el bosque. Con esta estrategia consiguió que el Frigorífico Bordon, firma que movilizaba ya en 1985, alrededor de 140 millones de dólares en exportaciones, vendiera su propiedad.

Llevó su batalla al corazón del imperio, denunciando ante el foro del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington, la construcción de la carretera BR 364, concebida según el interés de los latifundistas, logrando frenar en 1988 la tala y el pavimentado hacia la zona de Xapurí.

Su muerte vendría como consecuencia de la última de las luchas que emprendió. Al proponer la figura administrativa de la “reserva extractiva”, evitó que el seringal Cachoeira se vendiera, pues pertenecía de ahora en adelante a la nación, siendo expropiadas un total de 15 mil hectáreas al hacendado Darly Alves, quien juró matar a Chico por ello.

Chico Mendes fue asesinado el 22 de diciembre de 1988. Su triunfo atentaba contra los especuladores de la tierra. Su legado sigue recordándonos el compromiso de articular con los pueblos de Bolivia, Brasil, Colombia, Guyana, Ecuador, Perú, Surinam y Guayana Francesa, una voluntad y visión común para defender la Amazonia.

 

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