Opinión

Autor: José Vicente Rangel

08:27 am
09
Feb
2015

1.- La conspiración que está en marcha es la continuación de la vieja conspiración que se gestó, prácticamente, cuando se hizo evidente que Hugo Chávez ganaría las elecciones en diciembre de 1998. La tendencia se acentuó tan pronto como se conoció el resultado de las urnas electorales que le dieron la victoria al líder bolivariano. En el tiempo que medió entre ese momento y la toma de posesión del nuevo presidente, hubo un intenso ruido de sables. Un apresto golpistas destinado a desconocer la voluntad popular. Altos mandos de la Fuerza Armada se movieron para impedir que Chávez accediera a la presidencia. El motor de ese trabajo fue un oficial de alto rango, con vínculos familiares con el presidente Caldera, a quien por cierto hay que reconocerle su comportamiento democrático de rechazo a las presiones que recibió para romper el hilo constitucional.

2.- El proceso bolivariano, iniciado en el marco de una conjura que no cuajó por el carácter plebiscitario del pronunciamiento popular y la conducta cívica de la mayoría de la oficialidad de la FAN, ha enfrentado sistemáticamente el acoso de la derecha nacional e internacional. Ha sido víctima de sucesivas agresiones del golpismo, el terrorismo, el sabotaje y la guerra mediática. Es falso, por ejemplo, que las acciones para derrocar al presidente Chávez; que la línea de desestabilizar el gobierno socialista, sea la consecuencia de una política de atropello, de violación de la Constitución, del Estado de derecho, por el gobierno. Quien intente un riguroso y objetivo análisis de la situación planteada con motivo del ejercicio del poder por factores políticos y sociales diferentes a los que tradicionalmente lo controlaban, se encontrará con que como nunca ocurrió en el país ha habido democracia, libertad, participación popular y respeto a los derechos ciudadanos. Al extremo de que en ese contexto, en el cual se extremó la permisividad -y, por qué no decirlo, la impunidad-, la subversión se rutinizó. Se convirtió en práctica cotidiana, con expresiones como el golpe de Estado del 11-A, la paralización de la industria petrolera, el terrorismo y la internacionalización de la conjura por una oposición no democrática y sin sentido de patria.

3.- El recuento lo hago porque pareciera que la conspiración nace con el gobierno de Maduro. ¡No! Es la misma de ayer. Con una continuidad ininterrumpida. Pero aquellos que sostienen que no es así, saben que incurren en una falsedad. La conspiración arranca en el momento en que la derecha, y otros factores que apuntalaron la IV República, se sienten desplazados del poder sin haber sido agredidos. Solo reaccionan ante la pérdida de sus privilegios. Todo lo cual ocurre en el marco democrático y constitucional.

4.- La conspiración contra Maduro no la suscita su gobierno, el cual atraviesa una crisis como la que afecta a cualquier otra nación. Pero, en las actuales circunstancias, los factores que históricamente conspiran contra los cambios sociales y económicos, que se resisten a aceptar que fueron relegados por la dinámica de esos cambios, consideran que llegó el momento de pisar el acelerador de la subversión para lograr la revancha. Estiman, en sus cálculos, que la desaparición de Chávez del escenario; que la presunta debilidad del liderazgo de Maduro; que el apoyo imperial irrestricto a la oposición; que la crisis económica, la caída de los precios del petróleo y la orquestación mediática de la campaña contra Venezuela, crea las condiciones ideales para acabar con el proceso bolivariano, derrocar a Maduro y poner en Miraflores un gobierno diferente que retorne el país a lo que este fue antes de Chávez. Cabe advertirle una vez más a la oposición -y a otros factores que la secundan en el proyecto regresionista- de que se equivoca. En vez de optar por la vía pacífica, democrática, y buscar salidas a través de elecciones, se empeña en los atajos, con resultados catastróficos como siempre ocurre. Ojalá reflexionara a tiempo, antes de lanzarse de nuevo al precipicio. Porque subestimar a Maduro, y el desprecio a la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y a la organización popular, constituye un peligroso y letal estímulo a la aventura, como ha quedado demostrado.

Laberinto

Comentarios de algunos opositores coinciden en que el experimento de buscar figuras políticas de otros países para influir en el proceso venezolano es un error. Agudiza las contradicciones en el sector y suscita reacciones adversas en la colectividad nacional que rechaza la injerencia en los asuntos internos del país -igual pasó con la visita de Rajoy a Grecia para apoyar al candidato conservador derrotado-. Además, exhibe las divergencias de los visitantes…

En el caso de los “tres tristes tigres” que nos visitaron sin pena ni gloria, quedó clara la actitud de cada uno de ellos. El colombiano Pastrana fue el más polémico y de paso aprovechó para ratificar su tradicional antivenezolanismo; el chileno Piñera pretendió destacar con una posición menos pugnaz, quizá por temor a que le sacaran al sol los trapitos sucios de su pasado pinochetista; y al mexicano Calderón se lo notó molesto por el sesgo que se le imprimió a la visita. Llegó a expresarle lo siguiente a un dirigente opositor: “Si ustedes creen que trayéndonos resuelven su situación, sin trabajo político y sin unidad, no tendrán éxito”…

Igual fue el efecto en los gobiernos de los países de origen: Bachelet en Chile no acompañó la solicitud de libertad de López y dejó en manos de su canciller una formal defensa de Piñera, el gobierno de México se desentendió del caso y el de Colombia, ambiguo como siempre. Horas después de la torpe (?) incursión de los ex presidentes en la política venezolana, se produjo la reunión de la Celac en Costa Rica donde el gobierno de Maduro recibió un espaldarazo unánime…

Bachaqueo En un concurrido centro comercial en La Urbina, la gerencia hace seguimiento al tipo de compradores con el siguiente resultado: 25% de los visitantes va directamente a comprar lo que necesita, mientras que el resto (75%) adquiere cualquier tipo de producto de forma indiscriminada y reiterada. Desde un lugar próximo al establecimiento se provee a los compradores de dinero. Cuando estos regresan, les entregan los productos a personas que les pagan un determinado porcentaje y luego revenden la mercancía con elevados márgenes de ganancia. Ejemplo: un detergente que cuesta 35 bolívares es vendido en 300 y pañales comprados en Bs 150 los revenden en Bs 700. El mecanismo funciona en muchos lugares del país, movido y financiado por las mafias…

El triunfo de la izquierda en Grecia no es visto por la Europa neoliberal como lo que es: un pronunciamiento democrático de la mayoría del pueblo griego, cansada de ser instrumentada por poderosos grupos financieros, sino como una amenaza comunista-chavista. En el fondo, se trata de la reacción contra la institución del sufragio que abre la puerta al desconocimiento de la voluntad popular cuando esta no favorece a la élite política y económica que controla el poder…

Ese mismo sentimiento se abre paso en España ante el auge de Podemos. El miedo se apodera del bipartidismo y ya surgen voces alertando sobre el peligro de un voto incontrolable, es decir, disidente. Ahora se podrá calibrar qué tan democrático es el bipartidismo en España y cómo reaccionaría la ultraderecha, tipo ABC, y el fascismo ante el éxito electoral del partido de Pablo Iglesias que pronostican las encuestas…

Insisto: ¡vienen con todo!, tanto los gringos como la oposición. No hay que bajar la guardia y recordar siempre aquello de que camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

 

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