Opinión

Autor: José Vicente Rangel

09:48 am
10
Nov
2014

Lo que está sucediendo con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los continuos ataques de que es objeto, la feroz descalificación de sus mandos, forma parte de una campaña que, en el fondo, es contra la institucionalidad democrática y el orden constitucional

1.- Lo que está sucediendo con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los continuos ataques de que es objeto, la feroz descalificación de sus mandos, forma parte de una campaña que, en el fondo, es contra la institucionalidad democrática y el orden constitucional. Se escoge a la Fanb como blanco por varias razones. Una, porque en el país aún existe un sentimiento antimilitarista que sirve de rampa de lanzamiento, en las actuales circunstancias, para estimular reacciones adversas al proceso bolivariano. Otra, porque con el cuestionamiento a los militares se pretende actualizar la absurda división de la sociedad -que en el pasado estuvo en boga-, por la cual el hombre de uniforme encarnaba antivalores como el despotismo y el autoritarismo, de los que eran víctimas los ciudadanos.

2.- Últimamente la campaña se ha intensificado. Inclusive se exporta irresponsablemente. Por la sencilla razón de que constituye la manera más efectista de proyectar en el mundo una imagen sombría de Venezuela. Con ese propósito se llega al extremo de tildar al presidente Nicolás Maduro de militarista. Que todo cuanto hace por defender la Constitución del despiadado ataque de la derecha, del golpismo tradicional y el guarimbismo aventurero, es producto de esa desviación que enerva los valores democráticos y se impone a través de la represión, que se la suele identificar con el modo de actuar de los militares. Fenotipo que se le atribuye al uniformado. Ahora bien, la campaña contra la Fanb está envuelta en una grotesca hipocresía. Porque quienes más atacan a la institución son aquellos que en el pasado se aprovecharon de ella para acceder al poder y medrar. Los mismos que acentuaron los rasgos sombríos que se le atribuyen para involucrar al militar en prácticas violatorias de los derechos humanos. En fin, que utilizaron a la institución para consolidar un poder inmoral. Son aquellos que durante el proceso bolivariano denuncian desviaciones militaristas en el chavismo, pero no vacilaron en acompañar a los militares traidores en el golpe del 11 de abril de 2002, y avalaron con su presencia a los uniformados que desde Plaza Altamira llamaban a la rebelión de los cuarteles.

3.- Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y expresión de lo que hoy es la alianza cívico-militar, viene alertando sobre la campaña que existe por parte de la derecha -y algo más- para intrigar y provocar desestabilización en el país. Pero esa campaña se revierte, curiosamente, contra sus promotores. En la práctica compromete a toda la oposición. Incluyendo sectores que se pliegan a ella con el silencio o asumen una posición ambigua. Desde luego, lo que ocurre es una demostración más de la torpeza de ese sector, que con semejante actitud erige un muro que le impide relacionarse democráticamente con la institución armada. ¿Quiénes lo asesoran? Lo sabemos. Y lo cierto es que no hay precedente en Venezuela de sectores con aspiraciones de gobernar que, deliberadamente, adopten una actitud de enfrentamiento con la Fuerza Armada. Que muestren tanto desprecio hacia ella, como se deduce de las ofensas proferidas a diario por dirigentes opositores. Que agreden con saña a sus mandos, como ocurre en la actualidad. ¿Acaso se puede construir de esta manera una relación normal con un ente fundamental para una política de poder? Obviamente no. Razón por la cual hay que atribuir lo que sucede a los reiterados errores en que suele incurrir una oposición sin rumbo y sin conexión con la realidad nacional. La consecuencia es que los inspiradores de tal política terminan friéndose en su propia salsa, en nombre de un antimilitarismo trasnochado.

LABERINTO

Freddy Bernal está ante el desafío de su vida. El Jefe del Estado lo escogió para presidir la Comisión Presidencial para la Revolución Policial. ¡Menudo compromiso! Sin duda que tiene facultades para salir airoso. Posee conocimientos sobre el tema. Lo ha estudiado y lo ha practicado. En una entrevista que le hice en mi programa de televisión le pregunté si se sentía policía y me respondió de inmediato que sí. No evadió que lo es y que asume el oficio profesionalmente. Bernal es un luchador político a tiempo completo, comprometido con un proyecto de cambio de la sociedad que envuelve a todas las instituciones…

Una es la policía. No voy a repetir las críticas que, por años, le he formulado al establecimiento policial, ni voy a insistir en los motivos que tuvo el presidente Maduro para tomar una decisión que equivale a una intervención para erradicar perversiones que, más allá de que en esos organismos haya gente honesta y capaz, exigen su reformulación sobre la base de una ética en el servicio…

Sobre todo porque es imposible luchar contra la inseguridad con policías incursos en delitos, lo que genera una situación donde el ciudadano queda atrapado entre la delincuencia común y la policial…

En los actuales momentos lo que importa es el éxito de la iniciativa presidencial. Que Bernal acierte en la política que va a implementar y trabaje con las comunidades para garantizarse un apoyo sólido. Él tiene esa responsabilidad, pero también la tenemos todos…

Por cierto, me reportan que a diario efectivos de la Policía Nacional se apuestan en sitios estratégicos de la Cota Mil para matraquear a los automovilistas con cualquier pretexto. Sobre todo los días viernes, para recabar recursos de fin de semana…

Dirigentes de la oposición ya se lamentan por la ausencia de Ramón Guillermo Aveledo. Lo echan de menos y establecen comparaciones con el nuevo coordinador de la MUD. Así es la vida…

Un diario, El Nacional, se hizo eco, inmediatamente después de la masacre de Quinta Crespo, de la versión filtrada por directivos del Cicpc de que José Odremán -asesinado junto con 4 compañeros- “era un delincuente, con cuatro expedientes por varios delitos, que disparó contra los efectivos policiales”. Pero el mismo diario, en su edición del miércoles 29 de octubre, recoge una versión diferente. El titular: “Aseguran que Odremán no disparó contra el Cicpc”, y en el desarrollo de la información se agrega: “Se negó además que el líder del Colectivo Frente 5 de Marzo estuviera implicado en cuatro expedientes por homicidios reportados desde enero en Caracas, tal y como se filtró desde la policía judicial”… “esos datos fueron divulgados con la finalidad de tapar las malas actuaciones de los funcionarios”, concluye el texto. Comentario personal: No hay porqué extrañarse de que la vida de un ser humano nada valga, y que luego de asesinado se escupa sobre él para justificar el crimen (Menuda tarea tiene por delante Bernal para acabar con semejantes actuaciones de quienes tienen el encargo de preservar el Estado de derecho)…

Farsantes: Se opusieron al aumento de sueldo de los militares y luego recularon…

Recomiendo el libro de Jacobo Rivero, “Conversación con Pablo Iglesias” (Ediciones Turpial), el dirigente de Podemos, partido que amenaza con romper la polarización en España. Es la organización que en apenas 8 meses obtuvo en su primera experiencia electoral cerca de 2 millones de votos. Lo cual tiene aterrorizados a los históricos, el PP y Psoe. Lo confirma la encuesta de Metroscopia de El País con este dato: Si las elecciones fueran ahora, Podemos lograría 27,7%; Psoe 26,2%, y PP de Rajoy 20,7%. En la encuesta, el PP baja, respecto a la anterior elección, 24 puntos, el Psoe 3 puntos y Podemos sube 17 puntos. Iglesias aparece como el líder más valorado de España.

 

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