Opinión

Autor: Beltrán Haddad

03:31 pm
13
Abr
2015

Hace cincuenta y cinco años nació uno de los más importantes movimientos de izquierda que históricamente haya conocido este país.

Fue un 9 de abril de 1960. Desprendido de Acción Democrática, el MIR surgió con sus colores rojo y negro para reivindicar los principios revolucionarios y de justicia social traicionados por aquel partido al ganar el poder. Fue un movimiento de jóvenes, estudiantes, campesinos, obreros e intelectuales que asomó la esperanza de una patria mejor, de igualdad y de lucha anti imperialista. Para ese entonces venía triunfante la revolución cubana con su Movimiento 26 de Julio y aquí hubo la idea de hacer la revolución.

No había tiempo para la duda. Nos llamaron “cabezas calientes”. Domingo Alberto Rangel, el principal dirigente de aquella insurgencia contra la derecha encabezada por Rómulo Betancourt y la vieja guardia de AD, dejó temprano las filas del MIR, pero muchos siguieron el camino de la revolución, otros se “rajaron”. El MIR se hizo presencia en cualquier lugar con sus voces y banderas levantando la protesta y la lucha por el socialismo.

Ese movimiento de izquierda caliente subió a las montañas y luchó en las ciudades contra la represión.

Tuvo sus muertos y desaparecidos, presos y torturados. Hay nombres para recordar este MIR histórico: Antonio Delgado Lozano, su único presidente, el de mayor edad con pasos de juventud; Simón Sáez Mérida, Carmelo Laborit, Víctor Soto Rojas, Chema “Saher”, Jorge Rodríguez, José Aquino, Lino Martínez, Humberto Cuenca, Moisés Moleiro, Jesús Márquez Finol “Motilón”, Rudas Mezones, Nicolás Beltrán, “Colacho” Boada, Pedro Manuel Vásquez y el recién fallecido comandante “Máximo Canales” o Paúl del Río, entre otros.

Alguien guardó el MIR y no sabemos dónde, pero por ahí andan esos jóvenes de ayer que fueron militantes dando largo y fuerte, como empujando ese “matungo” de la historia del que una vez nos habló el poeta. Por ahí andan con sus ideas, juntos en la revolución de hoy, hombres como Fernando Soto Rojas, Julio Escalona, Rómulo Henríquez, Vladimir Acosta, Elías Eljuri y tantos otros que parecen unos quijotes con sus viejas armaduras, insistentes, sin cambiar nunca lo que fueron.

Es parte de la izquierda histórica, caliente y tenaz que aún vive y nunca se ha “quebrado”.

 

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