Opinión

Autor: José Vicente Rangel

09:32 am
20
Jul
2015

1 En El Nacional del 11/07/15, aparecen -en una misma página- varias declaraciones de su propietario y director, Miguel Henrique Otero. En la tónica que este emplea desde que está en el exterior, de feroz oposición al proceso bolivariano y al gobierno de Maduro. En una de esas declaraciones se refiere a lo que planteó en el encuentro de la Internacional Demócrata de Centro -organismo político de ultraderecha, ahora dirigido por el colombiano Andrés Pastrana- y en otras, en los diarios El Universal de México y el italiano Il Messaggero, insinúa peligrosas salidas para el país.

2 ¿Cuál es el motivo por el que escribo esta vez sobre las declaraciones de Otero? Lo hago porque en las que dio al diario mexicano y al italiano hay un alarmante pronóstico sobre el futuro de Venezuela que hasta ahora no estuvo presente en el tono que emplea en sus sistemáticos ataques al régimen constitucional por él cuestionado con el derecho que asiste a cualquier ciudadano. Considero que ahora la situación es diferente, ya que el declarante introduce en su lenguaje una peligrosa advertencia sobre el destino de la democracia en el país. Y como quiera que guerra avisada no mata soldado es pertinente darle importancia a lo que ahora dice Otero y alertar sobre sus implicaciones.

3 Cito pasajes de las declaraciones a El Universal de México: “Venezuela es una olla de presión; la situación económica, política y social que afronta puede derivar en un momento crítico”. No aclara de qué tipo, pero lo sugiere más adelante cuando afirma: “Confío en que en Venezuela habrá una solución electoral, pero advierto que los comicios presidenciales son a finales de 2018. Falta muchísimo tiempo, entonces el régimen, en la realidad catastrófica y de descomposición política que vivimos, le hace pensar a uno que puede venir una salida no democrática como ha pasado en América Latina” (Yo agrego: ¿acaso un 11-A que apoyó Otero?). Este continúa: “Para que eso no ocurra, Maduro y su régimen deben tomar conciencia de que necesitan hacer una elección no tan lejana como la de finales de 2018, tienen que recortar el período para hacer una elección presidencial. ¿Lo harán, no lo harán? No lo sé, pero el nivel de descomposición es tan grande que Venezuela está dentro de un tema de ruptura muy peligroso para la democracia. Lo ideal para nosotros es que haya un proceso electoral pronto”. Y remata: “Reitero que no habrá un proceso comicial justo en las parlamentarias y para que eso no pase es necesario un compromiso internacional importante, porque el sistema electoral está sumamente viciado”. Al diario italiano le da otra entrevista de la que extracto este párrafo relativo a su regreso: “Tengo que dirigir un periódico y, además, hoy el gobierno es totalmente inestable; yo tengo que estar allí. Las cosas pueden cambiar”. ¿Cómo? El dueño de El Nacional no lo dice: apuesta a la profecía, que a menudo suele ser el refugio de la desesperación.

4 Hace 13 años El Nacional, ya en manos de Otero, pronosticó en edición extraordinaria del 11 de abril que “la batalla final sería en Miraflores”. El pronóstico se cumplió con las funestas consecuencias que el país conoce -en particular para la oposición. Ahora el mismo personaje, en el mismo medio, conjetura sin soporte, especulando cómodamente a distancia que si no se da lo que él recomienda, es decir, cuestionar los comicios del 6 de diciembre porque el sistema electoral es corrupto, o si Maduro no recorta su periodo, habrá ruptura del orden constitucional. Y apela a fórmulas neogolpistas en boga, como el golpe institucional, el golpe blando, el golpe preventivo y tantas otras aventuras concebidas por la derecha y el imperio para acabar con gobiernos progresistas y democráticos que impulsan cambios sociales. Solo una advertencia final: cuidado, el 13-A está más vivo que nunca.

 

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