Opinión

Autor: Augusto Hernández

03:26 pm
27
Feb
2012

Ante la incertidumbre de una operación delicada, los revolucionarios venezolanos reaccionamos apelando a las figuras de nuestro santoral, sean estas las vírgenes criollas, los cristos regionales u otros personajes milagrosos, así no tengan nichos en el Vaticano. Los camaradas más exotéricos quizás invoquen la trinidad de Marx, Engels y Lenín, solicitando apoyo de unos tercios no tan santos.

El caso es que estamos ligando el restablecimiento pleno del presidente Chávez o alguna fórmula viable que le permita seguir frente al proceso de cambios iniciado por él en esta “Tierra de gracia”. Al presente, un enjambre de patriotas lo apoya y acompaña por la ruta que él señale, ya sea la senda bolivariana o algún novedoso esquema socialista del siglo XXI.

Es probable que nuestro líder revolucionario experimente desasosiego al pensar que su labor podría quedar trunca, temiendo que no haya tiempo para producir situaciones irreversibles que impidan la disolución de su obra.

Aquí es donde este cronista, cuya irreverencia a lo mejor conoce el comandante, le puede garantizar que la revolución bolivariana no tiene vuelta atrás. Como no soy uno más de los “yes-man” que suelen pulular en torno a los cogollos del poder, tengo argumentos razonables para revelarle que puede operarse en la tranquilidad de saber que Venezuela es y será revolucionaria y avanzará a buen paso hacia una sociedad igualitaria.

Usted se las ingenió para romper la costra de indiferencia que separaba a los pobres de los políticos que sólo les hacían promesas durante las campañas electorales. El pueblo raso, el de los indígenas e indigentes, el de las chozas de bahareque y los ranchos de hojalata, le tuvo confianza y usted le correspondió con soluciones, aunque no siempre fueran completas o acabaran con los problemas.

En Venezuela estamos en revolución y hasta los políticos retrógrados les hacen carantoñas a los consejos comunales en la certeza de que los pobres saben dónde les aprieta el zapato y quién se preocupa por ellos y les facilita recursos que nadie antes les aportó.

Cúrese, descanse, tome una vacación, que la revolución estará fina cuando usted regrese.

 

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