Opinión

Autor: Francisco Rangel Gómez

09:27 am
21
Nov
2014

De las crisis siempre nacen nuevas oportunidades, nos correspondió a los venezolanos sufrir los embates de una persistente guerra económica que tocó áreas esenciales de nuestro país, como la producción y distribución de alimentos, con consecuencias álgidas que sometieron a duras pruebas al Gobierno nacional.

Hoy decretamos la hora del desarrollo pleno, no solo despertamos la conciencia de todo lo que ocurría al margen de lo legal y en detrimento al desarrollo del país, sino que a través de las leyes habilitantes promulgadas por el presidente Maduro será procurado el bienestar y la seguridad integral de todas y todos los venezolanos.

Veintiocho leyes que protegen la economía del pueblo respaldan a los inversionistas serios que creen y apuestan por esta patria llena de grandes oportunidades que muchos aún desconocemos; esa Venezuela potencia que espera emerger desde la producción nacional, desde las alternativas económicas distintas al petróleo y a otros recursos naturales, que sin duda seguirán al servicio de la inversión social y del auge nacional; como en el caso de la minería, el Estado venezolano ejercerá el control sobre los recursos extraídos de nuestros suelos procurando el desarrollo de las comunidades mineras, otra iniciativa inédita de este Gobierno nacional.

Nacerán oportunidades para ampliarnos en el mercado internacional y ofrecer de nuestro territorio y de nuestras manos productividad. Son leyes enfocadas en la descentralización que apunta al impulso de las regiones desde el potencial de los suelos, promoviendo –entre otras necesidades– la soberanía alimentaria.

A través de este esfuerzo conjunto al que todos y todas estamos llamados a participar, a ser corresponsables en la aplicación de cada ley, lograremos la derrota definitiva de los flagelos enquistados que permitieron la implantación del terrorismo económico desde el sobreprecio, la especulación, la escasez, el acaparamiento.

Es un espaldarazo a la economía venezolana que saldrá adelante libre del peso que le sumaba la corrupción denominada monopolio, estafa y todos los vicios que esta coyuntura sobrellevada nos ha permitido avistar; es demostración de fe plena en un pueblo pujante y esmerado que hoy está protegido por un gobierno cuyo único compromiso es la patria potencia que queremos y merecemos.

 

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