Opinión

Autor: Alberto Aranguibel B

10:51 am
25
Abr
2015

En La tragedia de Ricardo III, que relata las vicisitudes del último rey de la dinastía Plantagenet, Shakespeare coloca en boca del desesperado monarca durante la batalla de Bosworth, en la cual Ricardo terminaría muerto en combate, el grito “¡Un caballo, un caballo!… Mi reino por un caballo!”, dando a entender lo angustiante que debe haber sido la insalvable y difícil batalla que acabó con su vida más o menos por los mismos años en que Colón arribaba por primera vez a suelo americano.

Luego del pavoroso trepidar de la tierra que llenó de dolor y angustia a la población caraqueña de principios del siglo XIX, el joven independentista y futuro Libertador de América, Simón Bolívar, reacciona contra la infamia de la cúpula eclesiástica que pretendía sacar provecho de la adversidad y proclama enérgico: “¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca!”, con la cual se definiría de manera indiscutible el carácter gallardo del que conduciría al pueblo hacia su libertad.

Poco después, en 1815, el emperador Bonaparte regresaba de su exilio en la isla Elba sorprendiendo al mundo entero con su audacia al enfrentar al ejército del rey Luis XVIII con apenas su escolta privada. A la hora de su detención, llevada a cabo por una avanzada del ejército francés, les dice desabotonando su camisa: “¡No permitiré que mis soldados derramen su sangre sin motivo! ¡Si alguno de vosotros aún está dispuesto a disparar a su Emperador, aquí lo tenéis!”.

Más o menos en los términos valientes en los que el Che Guevara se enfrentó a la muerte cuando el cobarde asesino que lo ejecutó se le presentó a su celda: “Apunte bien y dispare. Va usted a matar a un hombre”, le dijo, a sabiendas del infausto final que le esperaba.

Aquí las turbas antichavistas, en vez de valerosas arengas, lo que piden a gritos en medio de las refriegas incendiarias que desatan contra la paz del país, es que “¡Liberen wifi!”.

Una absurda forma de lucha que deja en manos del Twitter las posibilidades de triunfo solo evidencia, además del ridículo, la fragilidad y la insensatez de ese lamentable proyecto.

Más aun si se considera que la revolución, la supuesta dictadura contra la que dicen pelear, ha llenado el país de puntos wifi totalmente libres y sin costo alguno.

 

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