Opinión

Autor: ALÍ ROJAS OLAYA

08:37 am
25
Mar
2015

Cuando el presidente Chávez imploraba “¡aquí hace falta una oposición verdadera!” se refería al peso significativo que tenía en la tolda contraria los apátridas. Cuando un político del color que sea no asume una posición antiimperialista, en defensa de la patria, es un traidor a su nacionalidad. Un opositor debe ser un firme crítico del gobierno, debe denunciar los casos de corrupción, de ineficiencia e indolencia en la administración pública. Ser opositor no significa necesariamente ser apátrida. Ejemplos de opositores sobran. El más reciente es uno de los diputados más jóvenes de la oposición, me refiero a Ricardo Sánchez, quien en la Asamblea Nacional dijo: “Es importante fijar posiciones en un momento histórico como este. No es suficiente lavarse las manos como Poncio Pilatos. O se está con la Patria o se es enemigo de la Patria. No es suficiente ser venezolano, sino ser digno de esa condición”.

Cuando al Golfo de Venezuela entró la corbeta Caldas procedente de la Nueva Granada, mal llamada Colombia, el 9 de agosto de 1987 el PCV, desde la oposición, apoyó la posición política del presidente Lusinchi en defensa de la soberanía territorial. Cuando ya Estados Unidos había usado a Gómez, Emilio Arévalo Cedeño, aún siendo su más acérrimo opositor, hizo un alto en su posición y asumió dignamente la defensa de la Patria en este telegrama dirigido al patriarca otoñal: “Han llegado noticias a mi campamento de que el Gobierno americano obliga a Ud. a abandonar el poder, libertar a todos nuestros compatriotas encarcelados, abrir las puertas de la patria a todos los desterrados y convocar al país a elecciones. Patriota como soy, convengo en que Ud. haga lo que se le impone porque es lo humanitario, lo civilizado y lo republicano; pero debo protestar por la intervención de un poder extranjero en los asuntos internos de nuestro país. Es decir, que combatí contra Ud. y seguiré combatiendo contra los americanos del Norte, porque la herencia de Bolívar es única, indivisible y no permite intervención. Su compatriota que nunca ha sido su amigo, E. Arévalo Cedeño”. Un verdadero opositor no permite que el programa de gobierno de su tolda lo redacten potencias extranjeras, ni espera una llamada internacional para levantar o no la mano en la Asamblea Nacional. ¡Es hora de defender la Patria!

 

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