Opinión

Autor: Beltrán Haddad

09:27 am
07
Sep
2015

Con el cierre de la frontera se destaparon los verdaderos problemas de Colombia, los más graves y profundos: la pobreza, el desempleo, el narcotráfico, el paramilitarismo, las guerrillas y la inseguridad que, en el contexto de una dinámica perversa de guerra y política y la falta de planes para superar el hambre y promover la educación en los olvidados, han impedido el desarrollo social. Es lo que estaba oculto.

Es algo así como la esencia de la confrontación misma porque la guerra controla la política y se institucionaliza frente a una democracia formal que no mira a los desplazados del campo, ni su hambre ni su miseria, pero favorece a la oligarquía colombiana. Es la posición que se corresponde con el “decisionismo” como teoría para sustentar un orden jurídico, social y político regulado por odios y armas.

Ese orden de odios y armas explica la violación permanente de derechos humanos en Colombia, como sucedió con los “falsos positivos” o ejecuciones de campesinos u otros con la mala suerte de ser detenidos y luego sus cadáveres exhibidos como enfrentamientos entre guerrilleros y el ejército; o tantos desaparecidos o tantas fosas comunes, como “La Macarena”, al sur del vecino país, de cientos de cadáveres allí enterrados, o las recientemente descubiertas.

Es decir, no hace falta profundidad en el análisis para entender lo que está pasando y lo que ahora se destapa con el cierre de la frontera. Por eso manipulan la información y corrompen la noticia a la medida de una agresión contra Venezuela para seguir escondiendo la pobreza y la miseria en que viven millones de colombianos. Cualquier escritor de allá te informa estas cosas y otras más, como cuando Hoover Ruiz te dice en Derecho Penal y Control Social, al tratar el narcotráfico en el 2004, que “es notorio que la mayoría de los pueblos del país han desplazado sus cultivos lícitos por los ilícitos; la causa triste es que se ha introyectado una cultura del dinero fácil ante el olvido del Estado, y lo que es peor, lo ilícito pasa a ser la forma económica principal, de gusto, de lujo, de pasión, de poder, como quiera que ya les resulta muy rentable debido a la ausencia del Estado”.

Pregunto: ¿Acaso no es lo que sucede con el comercio ilícito en Cúcuta al amparo del Estado colombiano, o también en su ausencia?

 

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