Opinión

Autor: Michael Albert

10:23 am
10
Oct
2014

La crisis nos engulle. Reaccionamos. Con demasiada frecuencia pensamos en Marx, y para algunos expertos, incluso Lenin, Trotsky, y quién sabe quién más. ¿En serio? ¿Otra vez?

Iconos citados, citados, y citados. ¿Y nuestras propias palabras? Con mucha frecuencia guardadas en un cofre, listas para salir transformadas de manera que podamos afirmar que Marx lo dijo y por lo tanto debe ser cierto. Estamos del lado del Último Ángel.

Trabajo en Znet, una página web de izquierda, por lo que veo toneladas de material al día. Ver tanto es malo – no suele ser muy fácil. Semanas, meses, años, décadas que vienen y se van. “Eruditos” de izquierda, especialmente ancianos, siguen murmurando. Marx lo dijo. Marx nos dice. Marx sabía. Véase el Volumen Tres. El mensaje (intencional o no): Si no estudia a Marx durante años – y para algunos, a Lenin y Trotsky también – usted es un deficiente. Y perversamente, las citas y las posturas se intensifican cada vez que parece posible llegar a audiencias más grandes.

Es increíble de muchas maneras. Por ejemplo, a una clase de física – no la historia de la física, sino la física pura, le dijeron que si no leían a Heisenberg o Bohr, nunca iban a saber de mecánica cuántica. Imagine a alguien argumentando sobre la materia y sus aplicaciones con citas de autores tan distantes.

Los Marxólogos, ¿cuántos hay ahora?, no tengo una estimación aproximada, dicen sus citas, a veces sin darse cuenta, otras conscientes pero sin importarles que eso cause que personas normales quieran correr y esconderse debido a que ya anticipan lo que se viene, un regurgitado inexplicable de una jerga pasada de moda y que carece de claridad, palabras prestadas y especialmente palabras propias – uno también sabe algo, no mecánicamente, sino instintivamente. No importa si en algún caso particular o concebible, las obscuras, impersonales e irrelevantes expectativas del que escucha sean ciertas o equivocadas. La expectativa por si sola ya daña la comunicación.

Aunque digo no hacerlo, lo voy a hacer, voy a citar, para proporcionar mayor visibilidad y legitimidad, al gran hombre, al oráculo optimista, al más grande, al magnífico, al portador de la bandera internacional, o lo que tanta gente de izquierda crea que es este chico. ¿Por qué voy a hacer esto? Bueno, Marx era muy a menudo elocuente, o como se suele decir, iba directo al clavo. Así pues, aquí está mi Marx preferido, en este caso, elocuente y directo para este ejemplo:

“La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla sobre los cerebros de los vivos”.

Los no Marxólogos pueden ser perdonados por pensar que Marx se está refiriendo a los reaccionarios que celebran y que desean volver al pasado – pero no, no lo está.

“Y así como ellos parecen estar ocupados revolucionándose ellos mismos y las cosas, creando algo que no existía antes …

Y si, Marx está hablando de los revolucionarios, no de los reaccionarios.

“… Precisamente en tales épocas de crisis revolucionaria que ansiosamente evocan los espíritus del pasado a su servicio, con nombres prestados, lemas de batalla, y trajes con el fin de presentar esta nueva escena en la historia del mundo con disfraz de tiempo y lenguaje prestado”.

Así que es a los revolucionarios, no a los reaccionarios, a los que Marx está castigando por pedir prestado “nombres, lemas de batalla, y los trajes” del pasado con el fin de presentar el presente en “disfraz honrado y lenguaje prestado. ”

“Así Lutero se puso la máscara del apóstol Pablo, la Revolución de 1789-1814 se envolvió alternativamente en el disfraz de la República Romana y el Imperio Romano, y la Revolución de 1848 no sabía nada mejor que hacer que parodiar, ahora 1789, la tradición revolucionaria de 1793 a 1795.

Así que nos encontramos una y otra vez, el hoy disfrazado como si fuera ayer, y hecho, irónicamente, por los que dicen buscar un mañana.

“De la misma manera, el principiante que ha aprendido un nuevo idioma lo traduce siempre a su lengua materna, pero asimila el espíritu del nuevo idioma y se expresa libremente en el nuevo idioma sólo cuando se expresa sin recordarlo y cuando olvida su lengua materna”.

Tal vez todos aquellos que quieran ofrecer a sus pensamientos y sus obras de una manera que les permita decir “Marx está de mi parte”, deberían, por esta vez, prestar realmente mucha atención a las palabras de su pensador favorito. Él tenía un pensamiento, ante todo, muy perspicaz, muy pertinente, que vale la pena asimilar.

Algunos dirán que exagero el problema. Quizá sí, pero. ¿Marx exageró también? Si estoy exagerando, entonces no hay nadie, o muy pocos, en todo caso, que tienen que renunciar a conjurar espíritu del pasado. Sin embargo, voy a proceder con esta regla, porque creo que el problema es en cambio bastante generalizado, y recientemente va en aumento, exactamente de acuerdo con la predicción profética de Marx.

Hace poco me preguntaron, de hecho, ¿que si yo funciono en la tradición de algún gran pensador? ¿Debo hacer alarde? ¿Debo ocultarlo?

Mi respuesta fue, en primer lugar, puedes estar equivocado. Es decir, usted se puede estar actualizando tanto que ha trascendido la tradición, no sólo la ha refinado, lo que en el caso del Marxismo sería bueno ya que estamos hablando de pedir prestado frases de hace más de un siglo. Pero, de nuevo, simplemente no importa. No hay necesidad de mostrar su conocimiento, y mucho menos anunciarlo, sea o no su conocimiento correcto o equivocado. Lo que importa es dejar claro lo que se cree y mostrar por qué se cree, todo con palabras actuales, con tus palabras, y ciertamente no citando palabras como las escrituras. Como si citándolos proporcionaría un argumento o evidencia. La verdadera tarea es presentar experiencias pertinentes y reclamos lógicos y las conexiones propias, de la época contemporánea, en sus propias palabras, con sus propios sentimientos y pasión, en nombre de sus propios puntos de vista.

¿Puede presentar sus puntos de vista a su manera, a la luz de sus propias circunstancias, también atendiendo a las expectativas, temores, y el conocimiento de las personas a las que desea dirigirse? Si es así, excelente. Es mucho mejor que un truco de magia.

Así que déjame poner esto de la mejor manera que pueda.

Una persona que cite a Marx (o cualquier otro icono del pasado) para hacer una observación sobre las relaciones contemporáneas o potenciales actuales – en vez de citar un punto concreto sobre la historia intelectual – está demasiado preocupado por conseguir que su audiencia haga una genuflexión a Marx, o tratar de demostrar su propia lealtad a Marx, que en conseguir que cualquier persona considere cuidadosamente y luego pueda estar de acuerdo acerca de alguna observación sobre la base de la evidencia actual y el razonamiento. De hecho, tratar de elevar a Marx para ser identificado como un partidario de Marx a menudo tiene más que ver con tratar de ratificar su propia identidad y “ser fiel a él”, que tratar de lograr algo más mundano. El lado negativo es que la evocación del pasado normalmente induce a la pobreza comunicativa y muchas veces se corre el riesgo de deslizarse hacia el sectarismo.

En este caso particular. ¿Porque no tomar el consejo de Marx? Deja que las “generaciones muertas” descansen en paz. Despierta de la ‘pesadilla’ del mimetismo. Crea tu propio caso. Usa tus propias palabras. Usa tus propios ejemplos. Deja de “pedir prestado”. Crea.

 

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