Opinión

Autor: Purificación González de la Blanca

02:28 pm
23
Jul
2015

La Unión Europea acaba de aprobar un préstamo de emergencia a Atenas por 7.160 millones de euros, pero no para mejorar las condiciones de vida de los griegos sino para que Grecia pueda pagar al Banco Central Europeo y al FMI. Y a la espera de que el país negocie con las instituciones acreedoras — Comisión Europea, BCE y FMI– el tercer plan de rescate financiero. Todo ello condicionado a un plan de recortes en las prestaciones de los griegos y de privatizaciones que incluye, entre otras, la del puerto de El Pireo y la venta de islas. Un plan para devorar a Grecia, el país más significativo de la Unión Europea, el que nos trajo la arquitectura, el teatro, la filosofía, las matemáticas, la geometría, la democracia.Hasta medios tan poco sospechosos de apoyar a la izquierda como Der Spiegel han mantenido la tesis de que “Tsipras se vio obligado a firmar con una pistola en la sien”.

El hombre que dirige con mano dura la política económica de la Unión Europea -no nos equivoquemos- es el Ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, un déspota amargado y entrado en años que se desplaza en silla de ruedas desde que sufriera un atentado en los años 90, que nunca simpatizó con el aire joven e informal de los gobernantes griegos de Syriza, a los que desde el principio de las negociaciones ha tratado de poner de rodillas. Y más aún tras el referéndum ganado por Alexis Txipras de forma arrolladora, que ha sentado como una bofetada a estos caducos y poco democráticos miembros de la Troika. Schäuble trabaja para otros poderes y nada le aterroriza más que la democracia. Alemania, dirigida por él, más que por Angela Merkel, es quien decide. Y lo peor es que detrás de Alemania está la larga mano de Washington.

De poco sirven las elecciones, las decisiones adoptadas democráticamente por los pueblos, el derecho a decidir, cuando son otros quienes se encargan de hacerlo por ti. Es lo que ha sucedido con Grecia.

“La situación de Puerto Rico es aún peor que la de Grecia, ya que se encuentra amarrado por múltiples imposiciones de los Estados Unidos”.

La crisis griega fue el resultado de una gigantesca estafa que tramó Goldman Sachs, un banco privado que forma parte de la Reserva Federal Norteamericana, es decir, los dueños del dólar, íntimamente ligado al gobierno de los Estados Unidos. Mario Draghi, un hombre de Goldman Sachs, que “casualmente” ahora es director del Banco Central Europeo, falsificó los datos de la contabilidad griega para que ese país pudiera ingresar en la Unión Europea. A partir de ahí Grecia, de la mano de sus gobernantes tanto socialistas del Pasok como derechistas de Nueva Democracia, ha ido endeudándose cada vez más, sumida entre otras cosas en una desmesurada carrera de armamentos que ha beneficiado a las empresas alemanas y francesas y a la banca de ambos países, mientras una ola de recortes, al dictado de la Troika, asfixiaba a los griegos hasta el punto de que la tasa de suicidios ha pasado en solo tres años de ser la más baja a la más alta de Europa. Es paradigmático el caso de Dimitris Christoulas, el empresario que dejó una nota antes de suicidarse, con 77 años, delante del Parlamento Griego: “Soy jubilado. No puedo vivir en estas condiciones. Me niego a rebuscar comida en la basura. Por eso he decidido poner fin a mi vida”. Y sumida también en una ola de privatizaciones que ha puesto en venta todo el país.

Con todo esto se ha encontrado Txipras al llegar al Gobierno. Cinco economistas de renombre, entre ellos Thomas Piketty, escribieron a Angela Merkel, instándola a revisar la estrategia de austeridad exigida por Alemania a Grecia y a dar un respiro a ese país. Nada de nada, las instrucciones son otras. ¿Cómo iban a permitir que un pequeño país desobedezca a estos dinosaurios de la Troika? El ex Ministro de Finanzas de Grecia, Yanis Varufakis, ha reconocido que en privado han llegado a darle la razón pero han votado diferente y que dimitió de su cargo porque su sola presencia molestaba a estos tecnócratas antidemocráticos que pululan en la política de la UE. Varufakis mantiene que el acuerdo es “una manifestación política humillante” que muestra “la anulación completa de la soberanía nacional” y que nada tiene que ver con la economía, ni con una agenda de reforma capaz de sacar a Grecia del agujero en que se encuentra. “Los europeos,

incluso a los que no le importa un comino Grecia, deben de tener cuidado”, apostilla. Rematando con que la Unión Europea no es para gente decente. “¿Por qué nos han forzado a cerrar los bancos? Para infundir miedo en la gente. Y cuando se trata de extender el terror, a ese fenómeno se le llama terrorismo”, declaró al diario español El Mundo, al hablar de la política dirigida por los acreedores de Atenas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Unión Europea.

Puerto Rico

Con todos los focos puestos en Grecia, Estados Unidos se ha ocupado muy bien de que no se hable de Puerto Rico, sumido en una crisis similar. Con 3.7 millones de habitantes, Puerto Rico tiene una deuda de 167.846 millones de dólares. Esta deuda se traduce en que cada uno de los puertorriqueños adeuda a los organismos financieros internacionales en el mercado de bonos, la suma aproximada de $47.845. Mientras más crece la deuda privada y pública, los servicios a la población se reducen más, dadas las insuficiencias fiscales que tiene el país y su gobierno. En Puerto Rico el 50% de las personas de edad avanzada vive en la pobreza, y en medio de la incertidumbre, la corrupción, la desesperanza y el deterioro continuo de la calidad de vida. El Banco Gubernamental de Fomento carece de liquidez para afrontar los pagos al FMI.

La situación de Puerto Rico es aún peor que la de Grecia, ya que se encuentra amarrado por múltiples imposiciones de los Estados Unidos, como la obligación de que todos los productos provenientes de ese país tengan que transportarse en barcos de matrícula estadounidense y que hayan sido construidos en Estados Unidos. Tal exigencia representa un incremento adicional en el costo anual de dichos productos valorado en $1,500 millones de dólares, todo ello para un total anual de $58,100 millones de dólares.

Grecia podría intentar salirse del euro, llegar a un acuerdo con los BRICS, pedir préstamos fuera de la UE, Puerto Rico no. ¡Ay si intentara salirse del dólar!, como planteó, a nivel mundial, Dominique Strauss-Kahn, al que no asesinaron de milagro. Y a todo ello se suma la brutal represión que la metrópolis ejerce sobre su colonia, cuyo máximo exponente es la situación que padece el preso político puertorriqueño Óscar López Rivera, encarcelado en los Estados Unidos desde hace 34 años, condenado por el delito de sedición, es decir por luchar por la independencia de Puerto Rico. “Cambio Grecia por Puerto Rico”, ha declarado públicamente el Ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, afirmando, mientras hacía bromas, que aceptaría a Puerto Rico en la Eurozona si los Estados Unidos se quedaban con Grecia. Poco conocimiento de la historia y poca cultura evidencian sus despreciables declaraciones.

Cuando Pericles inició su carrera dentro del Partido Democrático de Efialtes, en el S. V antes de Cristo, e hizo aprobar por la Asamblea de Atenas una serie de reformas que consolidaban la democracia, los pueblos celtas del Sur de Alemania y Austria iniciaban su evolución de la Edad de Piedra a la Edad de los Metales, conocimientos de los que luego se aprovecharían las Tribus Germánicas. Lo peor es que Schäuble y gente como él es la que dirige la política de la Unión Europea.

-Purificación González de la Blanca es abogada, diplomada en derecho comunitario, y escritora. Es cofundadora de distintas asociaciones ecologistas y del colectivo internacional Ojos para la Paz. Articulista y colaboradora de distintos medios. Es también comentarista política de Russia Today y de Hispan TV.

 

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