Opinión

Autor: Eduardo Rothe

10:47 am
18
Jul
2011

La unidad ocurre cuando se rompe la barrera del silencio y contándonos descubrimos que contamos el mismo cuento. Cuando lo seguimos contando y mejorando, diciendo lo que teníamos por indecible y lo evidente. Cuando abandonamos lo que fuimos y aún somos bajo el peso muerto del latifundio de la ley, cuando dejamos de penar solos para pensar juntos.

Tuvimos que salir del jardín del pensamiento recibido e internarnos en la grande y diversa selva de la invención que disuelve las viejas convicciones latinoamericanas. Tenemos que perdernos y encontrarnos en la diversidad y afirmarnos en ella para ser americanos, no como un retórico “compromiso” sino como lo comprometedor de estar amorosamente locos y locamente enamorados del presente, de lo que hacemos y somos día a día por y para Nuestramérica, para entender que nuestras soberanías son aliadas y complementarias.

No necesitamos definir porque siempre nos negamos como definitivos, y menos concluir porque nuestro camino no tiene fin. Atravesamos 500 años de catástrofe sin rendirnos y sin cultivar el drama pues con la torva realidad bastaba. Amor y humor nos liberan del pasado y su tragedia. De la vieja América Latina como secreto a tiros se sale con una lágrima y un chiste. Hemos visto caer imperios, nuestros y ajenos, los hemos vencido al arma blanca y arrojado al mar.

ADIÓS PASADO

Que la maldición de la historia eurocentrista haya llegado tarde a nuestro continente no quiere decir que llegamos tarde a nuestra historia sino que nos ahorramos algunas clásicas desgracias, tres cuartos del cristianismo romano por ejemplo. Nuestra larga y verdadera historia natural y humana la reconstruimos libre de sus arcaicos amos, y al tomar de ella pueblos que no gobiernos, nos reencontramos con la naturaleza y nuestra propia naturaleza. Lo separado por las malas se une por las buenas, termina la Conquista y comienza nuestro descubrimiento. Archipiélago somos hoy, unidos por lo que ayer nos separaba.

Pagamos cara esta unidad que hoy nos florece. Muchas lenguas fueron cortadas para que tuviéramos una misma lengua, pero no fueron cortadas todas y menos aún las principales. Por el vocablo “Buenos Aires” un Tucumán responde, una Bogotá por “Santa Fe” y el cerro “El Ávila” que durante cinco siglos bajó intrigado la mirada hacia Caracas, vuelve a ser Waraira Repano y con altiva mirada caribeamericana hoy contempla la nueva Patria Grande.

Entendemos que Nuestramérica debe destaparse por Darién, que nuestro “destino manifiesto” es independizarnos y ayudar a la independencia de otros pueblos. Entendemos que los hombres son susceptibles de solidaridad y avanzamos a corazón abierto. “Nosotros somos quien somos. ¡Basta de Historia y de cuentos! ¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos”.

ADIÓS FUTURO

Vida lo que vemos despiertos, sueño lo que vemos dormidos, con su despertar de pesadilla en contrapeso. Sueño eran los anhelos que heredaban las generaciones, como se heredan las ideas de los muertos con sus “realidades” que aplastan la libertad de pensamiento y la condenan al purgatorio del futuro, ese crédito usurero a demasiado largo plazo.

Teníamos ganas secretas de dejar de ser para devenir, de quitarnos las banderillas agotadoras y no embestir más a la muerte; de separarnos del cortejo fúnebre de los sueños que terminan en renuncia. Aquí no se sueña, se vive, se ama y se inventa música y proyectos para la humanidad.

Renegamos de lo que ibas a ser “cuando seas grande”, del inexistente avenir que supuestamente pertenecía a la juventud cuyo único privilegio era consolarse pensando en el futuro. Demasiado largo era ese fiado para un continente joven, para esta era de cambio y cambio de era, para esta juventud de la historia que es la revolución.

¡PRESENTE!

La paradoja histórica es que gracias a la invasión, destrucción y 300 años de ocupación europea somos el único continente con apenas dos idiomas mayoritarios, con historia común de lucha por la independencia y contra el imperialismo, con los mismos problemas económicos y sociales, la misma injerencia y amenaza imperial. Somos libres de armamento nuclear, de secesiones, de guerras de raza o religión. Somos gigantescas reservas de agua, materias primas y energía. Somos una población mayoritariamente joven y una tradición de insumisión y revuelta.

Nuestra Patria Grande es la América toda que existe en Nación, de acuerdo con la naturaleza y la razón. Unidos o sometidos no es dilema porque, como lo mostró el Siglo 20, el sometido está perdido. Fracasada estruendosamente la civilización del Capital, la globalización es ahora de pueblos y revoluciones. La independencia depende de la batalla de ideas, del diálogo político y social entre nosotros y con el mundo. Del diálogo pacífico pero equipado para imponer sus condiciones.

Libres de los fantasmas del pasado y del futuro llegamos al momento del destino, sólo en presente perfecto podemos ser y lograr lo que queremos. Patria Grande socialista o muerte ¡Venceremos!

 

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