Opinión

26
Abr
2016

¿Es la transparencia el verdadero objetivo de los “Panama Papers”? ¿O en realidad se trata de otra cosa y esa palabra, transparencia, es sólo una más de las lindas palabras bastardeadas por la proverbial hipocresía occidental?

Nuevamente, la publicación de información confidencial impacta en la opinión pública mundial. Esta vez los denominados “Panama Papers” están alimentado de materia prima noticiosa a los medios de comunicación de todo el mundo, con efectos generales y locales. De manera algo similar a otras filtraciones, esta vez el caudal de información no fue abierto indiscriminadamente a cualquiera. Los “Panama Papers” fueron entregados al Süddeutsche Zeitung (SZ), y éste a su vez los entregó al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, sigla del inglés del International Consortium of Investigative Journalists), consorcio que “es una red global de más de 190 periodistas de investigación en más de 65 países que colaboran en reportes de investigaciones en profundidad”, tal lo que explica la propia página Web de la citada organización, y ha sido este consorcio el que ha ido procesando una información que, además, ya se encuentra previamente filtrada por los que la entregaron.

Muchas preguntas surgen a partir de la publicación de estos “papeles de Panamá”: ¿es una filtración “espontánea”? Si así fuera, ¿Por qué se utilizó al diario alemán Süddeutsche Zeitung como primera plataforma? ¿Por qué no usar otro medio, como Wikileaks, por ejemplo? ¿Por qué casi no hay ni un sólo ciudadano yankí o israelí en una filtración que involucra a 11,5 millones de registros? ¿Por qué quien filtró los documentos no se aseguró de que todos pudieron tener acceso a todos los registros? ¿Son honestos quienes publicaron estos documentos, o son malintencionados?

Podríamos hacernos muchas más preguntas, pero estos primeros interrogantes alcanzan para comenzar a razonar sobre los porqué de los “Panama Papers”, su ubicación real en la geopolítica mundial y en el sistema financiero internacional, y qué es lo que nos dicen como indicio de otra cosa.

“Examinando quién eres sabré que es lo que quieres”

Entonces en primer lugar comenzaremos estudiando los sujetos comunicacionales que son los que tienen estos documentos en sus manos. De la misma forma que como dice el refrán “dime con quien andas y te diré quién eres” podríase decir “examinando quién eres sabré que es lo que quieres”.

Aún es desconocido quien robó personalmente estos documentos de una de las principales firmas de abogados dedicada a la creación de sociedades fantasma en diversos paraísos fiscales, la firma panameña Mossack Fonseca, y porqué decidió entregar en primer lugar los documentos al diario alemán SZ. Si hubiera sido por una garantía suficiente de confidencialidad, hay muchos otros medios que se especializan en ello, empezando por Wikileaks. El SZ es simplemente un diario, el más importante de Alemania por la magnitud de su circulación, pero nada más que un diario, como cualquier otro. Entonces queda claro que este diario fue elegido, seleccionado, no por sus garantías de confidencialidad sino por otras razones.

¿Por qué brindar al SZ el obsequio de tener en sus manos información indudablemente valiosísima desde el punto de vista político y económico y, obviamente, periodístico, información de alto impacto mundial, que cualquier diario pretendería como primicia? Quien robó los documentos podía haber elegido muchos otros medios de comunicación de diversos lugares del mundo para una distribución donde se garantizara el anonimato y donde, al mismo tiempo, se pudiera garantizar un impacto descontrolado, como querría alguien cuyo principal objetivo fuera la transparencia, esa palabra repetida hasta el hartazgo en Occidente. Pero aquí el impacto no es descontrolado sino claramente administrado, y la información es dada a conocer luego de largos meses de análisis y selección por parte de este Consorcio Internacional de Periodistas de investigación (ICIJ), en el cual el SZ está integrado, y con el cual “decidió” compartir estos 11,5 millones de registros (esto según lo que el mismo ICIJ dice que hay).

¿Y qué nos cuenta un periodista alemán sobre los medios de comunicación de Alemania? Udo Ulfkotte es un periodista de dilatada trayectoria, ex asesor del gobierno alemán, que estando cercano a su muerte y no teniendo hijos, frente la perspectiva de una guerra contra Rusia, se decidió a contar la verdad. Escribió el libro “Periodistas Comprados” (título en alemán: “Gekaufte Journalisten”), que es un éxito total de ventas en Alemania, pero que está censurado en el resto del mundo. Este libro ofrece una multitud documentada de casos, nombres y ejemplos de manipulación de la opinión pública alemana orquestados por la Embajada de los EEUU en Alemania y por varias entidades internacionales manejadas por EEUU. Udo Ulfkotte confiesa: “En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para revertirlo”. Y agrega: “Hoy pasa lo mismo: hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la necesidad de una guerra contra Rusia”. Ulfkotte denuncia que todos los diarios y medios de comunicación más grandes de Alemania están manipulados por los EEUU. En este sentido, el Süddeutsche Zeitung, el diario de mayor tirada de Alemania, liberal de centro, encaja perfectamente en lo que algunos denominan “presstitute”, o sea, la prensa prostituta, sobre la que confiesa este periodista alemán que durante décadas fue parte de esa prostitución.

Ahora vayamos al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ). Informan en su página web que en los últimos tiempos ha recibido financiamiento de las siguientes organizaciones: Adessium Foundation (Países Bajos), Open Society Foundations (Europa y EEUU), The Sigrid Rausing Trust (Gran Bretaña), the Fritt Ord Foundation (Noruega), the Pulitzer Center on Crisis Reporting (EEUU), The Ford Foundation (EEUU), The David and Lucile Packard Foundation (EEUU), Pew Charitable Trusts (EEUU) and Waterloo Foundation (Gran Bretaña). Observemos la bandera de cada una de las fundaciones para darnos una idea de cuáles son sus patrocinantes e inspiradores, todos provenientes del anglozionismo.

Además, el ICIJ es hijo del Centro para la Integridad Pública (CPI, por sus siglas en inglés), una poderosa organización de investigación periodística con sede en los Estados Unidos que actúa principalmente en ese país. El ICIJ es la expansión internacional del CPI. El CPI tiene numerosísimos y poderosos patrocinantes. Entre los numerosos donantes de mayor relevancia por el monto de sus aportes se pueden encontrar: Carnegie Corporation of New York, Democracy Fund, David B. Gold Foundation, Goldman-Sonnenfeldt Foundation, Ford Foundation, Omidyar Network, Open Society Foundations, Rockefeller Brothers Fund, Rockefeller Family Fund, The Stanley Foundation, Wallace Genetic Foundation, William and Flora Hewlett Foundation, W.K. Kellogg Foundation, además de Adessium Foundation (de los Países Bajos) y The Sigrid Rausing Trust (de Gran Bretaña), que son los únicos dos donantes fuera de los EEUU y que también lo son del ICIJ. Como se ve, muchos de los apellidos de la oligarquía yanki figuran como financistas del Centro para la Integridad Pública.

Pero, además de lo que surge del análisis de los sitios web de los autores explícitos de los “Panama Papers”, Wikileaks denunció en su cuenta de Twitter que “el ataque a Putin de ‘Panama Papers’ fue producido por la OCCRP contra Rusia y ex URSS y fue financiado por USAID y Soros”, financiación que un día más tarde confirmó el propio Gobierno de EE.UU. a través del portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner. Según lo que declaró Toner en conferencia de prensa “(los periodistas) recibían financiación de varias fuentes, incluido el Gobierno de EE.UU.”, al mismo tiempo que explicó que los recursos se entregan a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) y la investigación fue llevada a cabo por periodistas de Organized Crime And Corruption Reporting Project (Proyecto de Información sobre Crimen Organizado y Corrupción, OCCRP, por sus siglas en inglés), proyecto que entre sus tres únicos financiadores que figuran en su página web están la USAID y la Open Society Fundation and Soros Foundations Netwok.

Entonces ¿quiénes son los que están detrás de los “papeles de Panamá”? Principalmente los EE.UU., Soros y el clan Rockefeller. Como se ve, protagonistas estatales (EE.UU.) y del poder corporativo y financiero del capitalismo anglozionista.

Frente a la acusación de que esta “investigación” es malintencionada EE.UU. responde, como responde cualquiera de todos esos millonarios, que ellos financian pero no le dictan a los periodistas lo que tienen que decir, ya que son “independientes”, lo que es una grosera mentira. Indudablemente que no está Obama o Soros, o cualquiera de esos millonarios sentado al lado de alguno de los periodistas “presstitute” diciéndole cada palabra e indicándole en detalle lo que tienen que hacer. El dictado de la política editorial se da a partir de la selección del personal, y de la decisión sobre a qué organizaciones y medios de comunicación financiar.

Sólo analizando los sujetos que financian esto ya sabemos que los “Panama Papers” lo que menos buscan es la “transparencia” informativa. Ese discurso de la “transparencia” es el “relato” con el que pretenden dar una pátina moral a sujetos que no tienen ni nunca han tenido moral alguna.

¿Hay mala intención en los “Papana Papers”? Lógicamente que sí, como en todo lo que hacen EE.UU. y sus megamillonarios.

“Panama Papers”

Hasta aquí analizamos los protagonistas que llevaron adelante los “Panama Papers”. Ahora analizaremos los Panama Papers.

Lo primero que salta a la vista de esta filtración es que es una filtración filtrada. El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación es el que decide qué hacer público y de qué manera, de esos 11,5 millones de registros que dicen que tienen. “La mayor parte de los documentos no serán publicados y usted no tendrá acceso a una base de datos en la cual pueda hacer búsquedas”, tuiteó Wikileaks desde su cuenta oficial. Kristinn Hrafnsson, vocero e investigador de Wikileaks, pidió que los Papeles de Panamá sean publicados en su totalidad. “Ellos dicen hacer periodismo responsable, pero, en términos generales, yo no estoy de acuerdo conque estén haciendo eso”, afirmó.

Bradley Birkenfeld, uno de los delatores financieros más importantes de todos los tiempos al cooperar con las autoridades estadounidenses en la investigación de la evasión de impuestos en Suiza, en una entrevista exclusiva a la cadena CNBC declaró que el origen de los 11,5 millones de documentos robados de la empresa panameña Mossack Fonseca no debería considerarse automáticamente una filtración realizada por un denunciante como él. En su opinión, se puede tratar más bien de una obra de la inteligencia de EE.UU. “Estoy seguro de que la CIA está detrás de esto”, afirmó. Según su opinión, si la Agencia de Seguridad Nacional y la CIA pueden espiar a gobiernos, “sin duda pueden entrar en un bufete de abogados como este”.

A primera vista lo más relevante son las personas que figuran y las que no, donde es evidente que hay una censura y una selección de quienes deben estar y quienes no. Llamativamente, no hay ninguna persona de países característicamente capitalistas como los EE.UU., Alemania, Japón, el régimen de Israel, Australia, Nueva Zelandia, Corea del Sur, Holanda… Países que se caracterizan por su doble moral, muchos de ellos sede de numerosos paraísos fiscales.

Y entre los que figuran tenemos mayoría de líderes del mundo multipolar emergente, que va surgiendo desde Eurasia en desafío a los anglozionistas: Vladimir Putin (Rusia), Bashar al-Asad (Siria), Xi Jinping (China), y muchos otros más. Líderes que, en muchos casos, no son necesariamente hostiles a EE.UU., y aún muy amigos de EE.UU., pero que tienen además una relación amistosa con Rusia y China, que son los principales enemigos de los EE.UU.

Tan sesgada está la información que si vamos el sitio web de la ICIJ, en la animación que tiene filtros de clasificación para agrupar por procedencia, los dos únicos filtros que no figuran son América del Norte y Australia. Salvo esas llamativas ausencias, están todas las demás regiones del planeta.

Además, hay muchos jefes de Estado que no están directamente involucrados, sino que quien los “involucra” es el citado Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Además de forzar la aparición de determinados líderes en los “Panama Papers”, se ejerce otra de las técnicas de manipulación, subliminal, que es repetir un nombre, independientemente de lo que diga la oración que lo contiene. Lo importante es que figure, muchas veces, de tal manera de construir la “asociación con” el tema eje.

Por ejemplo Putin, el presidente ruso, es uno de los objetivos a golpear por el ICIJ. Por lo tanto es uno de los más nombrados, siendo que él no figura como titular de ninguna sociedad offshore, pero el ICIJ lo relaciona a través de “amigos” e “íntimos”, tan es así que es el único líder que está dos veces en las animaciones donde aparecen los retratos de los líderes mundiales. Una vez, porque hay “amigos” de él que figuran en las filtraciones, y otra vez, porque hay un “íntimo”. Usaron dos categorías muy parecidas, “íntimo” y “amigo”, para poder ponerlo dos veces.

Por el contrario, a Mauricio Macri, presidente de Argentina, lo hacen figurar una sola vez, siendo que aparece personalmente en varias sociedades offshore y que hay decenas de integrantes de su partido político que figuran en estas sociedades, a punto tal que quien fue su ministro de economía en la ciudad de Buenos Aires y sería el tesorero de su partido, Néstor Grindetti, también está enchastrado hasta el cuello. Sin embargo, el multitudinario entorno sucio de Macri no es motivo para que su imagen se repita.

Y así podríamos seguir hasta el hartazgo señalando la manipulación de la información y su distorsión en función de un objetivo predefinido.

Esto da una clara idea de que estamos ante una maniobra geopolítica, de largo alcance y escala, aunque evidentemente grosera. Una maniobra donde se combina el Estado yankí con determinadas fracciones del capital financiero.

EEUU contra BRICS; Rockefeller contra Soros

La actual situación mundial se caracteriza por una profunda crisis de superproducción capitalista, en la que los Estados Unidos no pueden impedir el ascenso de nuevas potencias económicas, ni tampoco puede evitar el ascenso de nuevas potencias militares. Vienen perdiendo mercados a nivel internacional, vienen perdiendo territorios geográficos que no pueden proteger con sus armas y soldados (en esto el caso más evidente es Siria y las demostraciones de superioridad de las nuevas armas rusas y de la nueva doctrina acorde con ellas, armamento avanzado que también avitualla a los aliados de Rusia) y falta que toda esa situación se “sincere” (como les gusta decir a los neoliberales cuando se trata de marginar seres humanos) en el plano financiero.

Es entonces en el marco del repliegue del capital anglozionista que éste se reconcentra, y lo hace a través de guerras con otros capitales que, en el marco de su existencia, tienen determinada articulación con determinados actores estatales y gepolíticos.

En este contexto los Panama Papers tienen los siguientes objetivos para sus ejecutores:

1-forzar la confluencia de capitales hacia los Estados Unidos;

2-golpear a los líderes nacionalistas que son obstáculos para el proyecto de dominación mundial del capital financiero anglozionista con sede en los Estados Unidos;

3-golpear a las fracciones de capital occidentales que burlan la política hostil de Washington contra Eurasia y contra organizaciones nacionalistas revolucionarias y que participan de los proyectos de integración euroasiática impulsados por Rusia y China y de los proyectos de abandono de la hegemonía del dólar como moneda mundial;

4-golpear a líderes aliados que ya no les sirven como tales, y entonces desgastarlos a los fines de facilitar el recambio y, al mismo tiempo, usarlos para dar una imagen de imparcialidad en las filtraciones;

5-golpear a otras fracciones del capital por la propia dinámica de la competencia intercapitalista.

Respecto de este conjunto de objetivos concomitantes hay algunos que tienen más jerarquía que otros y que actúan como los ordenadores de la maniobra. En este sentido entiendo que los tres primeros objetivos son los más importantes.

En relación con esta sucesión de objetivos mucho se ha escrito en este tiempo desde que aparecieran los “Panama Papers”, aportando a la comprensión de este fenómeno, desde uno u otro ángulo.

Con el sarcasmo y la simplicidad que lo caracteriza así lo interpreta The Saker en su artículo “El Tío Shmuel apunta con el dedo (alias ‘Los Documentos de Panamá’)”: “Durante muchos años ya el gobierno de los EE.UU. ha utiliyado su influencia para mantener todos los principales centros financieros del mundo bajo su control. Algunos países, como por ejemplo Suiza, simplemente fueron intimidados para suspender sus practicas bancarias tradicionales de confidencialidad, mientras los bancos fueron infiltrados por agentes de los EE.UU. y espías. El gran plan es simple: tomar el control de todo el flujo de dinero del mundo. Si Ud. quiere transacciones bancarias seguras, mejor hágalas en los EEUU o algo podría pasarle…

Ahora, fijémonos en la cita de James Henry reportada por el NYT: ‘tenemos una industria refugio interna en los EE.UU. que es tan secreta como en otros lugares’. ¿Comprendido? Lo que ésto significa es lo siguiente: ‘Si Ud. quiere esconder dinero, no tenemos problema con esto, pero solamente si lo esconde con nosotros’. Es asi de simple. Y, por supuesto, si Ud. quiere mantener su dinero seguro, mejor será que no desobedezca al Tio Shmuel, porque él puede quitárselo en cualquier momento, si él quiere. Elegante, simple, efectivo. Hermoso, realmente” (fin de la cita).

El periodista francés Thierry Meyssan, por su parte, nos lo explica de una manera más concretamente geopolítica en su artículo ¿A qué vienen los “Panama Papers”?: “Al iniciar su mandato, el presidente estadounidense Barack Obama designó a la historiadora Christina Romer para presidir su Comité de Consejeros Económicos. Profesora en la universidad de Berkeley, Christina Romer es especialista en el estudio de la crisis de 1929. Según ella, lo que sacó a Estados Unidos de la recesión no fue el New Deal de Roosevelt ni la Segunda Guerra Mundial sino la afluencia –a partir de 1936– de los capitales europeos que huían del ‘aumento de los peligros’”. Siguiendo la doctrina Romer, hay que forzar a los capitales a refugiarse en EE.UU. en vez de que lo hagan en otros paraísos fiscales, donde “aumentan los peligros”, no vaya a ser que aparezca la CIA y los exponga ante el mundo.

Según se expone en El Espía Digital “Barack Obama aprobó en 2010 la ley FATCA, que obliga a las entidades financieras a notificar las cuentas de los ciudadanos norteamericanos que se hallan en el extranjero. Las multas, en el caso de no cumplir la ley, son muy elevadas. Sin embargo, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) sacó adelante posteriormente una normativa bastante más severa para descubrir y castigar a los evasores fiscales. La aplicación de esta nueva legislación comenzó el año pasado, con el acuerdo de los 97 países pertenecientes a este organismo. Pero hubo cuatro excepciones: Nauru, Vanuatu y Bahréin… y Estados Unidos”. En este mismo artículo los autores destacan que “llama la atención que Estados Unidos decline de repente acogerse a la normativa de la OCDE, cuando se venía caracterizando por abanderar la lucha contra los paraísos fiscales y la evasión de capitales”. Y agregan que “ahora, el escenario está cambiando. Los despachos en todo el mundo están recomendando trasladar los fondos a lugares como Nevada, Wyoming y Dakota del Sur, convertidos en los nuevos paraísos fiscales. El motivo es que la privacidad para ocultar fortunas es ahora mucho mayor en esos estados norteamericanos que en paraísos fiscales hasta ahora de referencia como Suiza, Luxemburgo, las Islas Caimán y el propio Panamá”.

Pero además hay otro elemento que surge del análisis de los Panama Papers y de otras acciones que viene realizando desde hace unos años atrás este Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación: el conflicto que habría entre los Rockefeller y Soros contra los Rotschild. Unos, Rockefeller y Soros, basados en los EEUU; los segundos, Rotschild, basados en Europa. Aquí se encontraría una de las explicaciones de la aparición de David Cameron, primer ministro del Reino Unido, y Petro Poroshenko, presidente de Ucrania, entre los invulocrados en los Panama Papers.

En El Espía Digital, reproduciendo un artículo de Katehon, hacen el recuento de las campañas que desde 2013 el ICIJ comenzó contra las offshore: “Offshore Leaks”, en el que “estaban implicados muchas prominentes figuras internacionales, entre ellos el barón Elie de Rothschild, el jefe de la rama francesa de la dinastía Rothschild”, el “Swiss Leaks”, donde “clanes de Rothschild, Sachs, Thyssen y Safra, estrechamente asociados con la familia Rothschild, eran los objetivos”, el denominado “Luxemburgo Leaks”, que estaba dirigido contra “la familia gobernante de Luxemburgo, también relacionada con los Rothschild”, para llegar a los “Panama Leaks”, donde una gran parte de los bancos denunciados como proveedores de estructuras de ocultamiento de las fortunas de varias de las personas denunciadas (por ejemplo el caso de Poroshenko) están relacionados de una u otra manera con el clan Rotschild, para terminar con el propio estudio Mossack Fonseca, que lleva el apellido de dos hombres que estudiaron y trabajaron en los círculos financieros de Londres, y donde los lugares donde está destacado el estudio tienen llamativas coincidencias con las sedes del clan Rotschild, lo que lleva a pensar que el propio estudio Mossak Fonseca está apadrinado por dicho clan.

A mi entender la hipótesis del enfrentamiento entre los que representan los Rockefeller y lo que representan los Rotschild tiene credibilidad. En primer lugar cada fracción de capital no tiene exactamente la misma fisonomía que las demás, tanto por los sectores de la producción que controlan, que no son exactamente los mismos, como por los lugares geográficos donde se asientan, que también son diferentes. Esto hace que en determinado momento, por el mismo desarrollo de la crisis, aparezcan divisiones importantes en la cima de los capitalistas.

Cuando el 29 de agosto de 2013 el Parlamento británico rechazó el inminente bombardeo que iniciarían Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia contra Siria, se dio uno de los pasos trascendentes que llevarían a la -afortunada por cierto- suspensión del previsto ataque, que tendría como contraparte el desarme de armas químicas por parte de Siria, garantizado por Rusia. Al mismo tiempo, quedó en evidencia una importante desinteligencia entre Estados Unidos y Francia por un lado, y el Reino Unido por otro.

Otra de las sorpresas ocurrió cuando en marzo de 2015 la Corona británica terminó por integrarse a la propuesta china del Banco Asiático de Inversión e Infraestructura, uno de los puntales de la ofensiva china contra el reino del dólar, en lo que Washington entendió como una traición de su principal e histórico aliado en Europa.

¿Cuáles serían las razones para que ocurrieran tales hechos?

indudablemente que con los cambios geopolíticos que están ocurriendo en el mundo no todos los grandes jugadores del capitalismo ni todos los países occidentales obedecen disciplinadamente la política yanki de hostilidad contra China y Rusia. De hecho, parte de la política de Estados Unidos contra Eurasia es mantener a los Estados europeos como vasallos, bajo el mando de la OTAN, y enemistados con Rusia y China. Seguramente, para muchos sectores -sino la mayor parte- de la gran burguesía europea esto no es buen negocio. Resulta un negocio mucho mejor participar de los proyectos de integración euroasiática que someterse a los intereses yankis.

La fuerza gravitacional de Irán, de China y de Rusia, que demuestran oportunidades económicas e invulnerabilidad militar, combinados con la crisis de superproducción capitalista, está provocando fuertes contradicciones en el seno del anglozionismo, cuyos nodos de poder se encuetran en Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, nodos a los que se ve cada vez más distanciados.

Los Panama Papers, además de resultar en la archiconocida campaña de propaganda contra el cuco ruso y los BRICS, resultan ser también la expresión -más disimulada- de una guerra en el seno del anglozionismo.

En cualquier caso, como fenómeno, deja en evidencia la hipocresía de Occidente, tanto a través de la manipulación malintencionada de la información como del desenmascaramiento de cómo se comporta la élite capitalista en general, fugando capitales y escondiendo su fortuna fronteras afuera de su país.

Hispantv

 

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