Opinión

02
Jun
2010
Por: James Petras

El 24 de mayo de 2010, The Guardian (Gran Bretaña) publicó un documento altamente confidencial desclasificado por el gobierno sudafricano. El documento, de 1975, revela un acuerdo militar secreto firmado por Shimon Peres, entonces ministro de Asuntos Exteriores israelí (y hoy Presidente de Israel) y el ministro de Defensa de Sudáfrica P.W. Botha. Israel se ofreció a vender al régimen de apartheid armas de destrucción masiva, incluidas armas nucleares, químicas y armas convencionales para destruir y derrotar a millones de personas que integraban el movimiento de resistencia africano. Los presidentes de las principales asociaciones judías estadounidenses [organización conocida en inglés como Conference of Presidents of Major American Jewish Organizations] han puesto inmediatamente en marcha la maquinaria de la mentira y han alegado que el acta oficial de la oferta nuclear israelí y el importante acuerdo sobre relaciones militares entre ambos regímenes de apartheid no fueron más que una “conversación” (sic) y que Israel no “hizo oferta alguna” [1].

A continuación, sin pestañear, los apologistas de Israel han pasado a contradecirse a sí mismos especulando acerca de que un acuerdo nuclear no habría tenido la aprobación del primer Ministro Yitzhak Rabin (Daily Alert, 25 de mayo de 2010). Los documentos los descubrió un académico estadounidense, Sasha Polakow-Suransky, en los archivos sudafricanos y se han publicado en este libro: The Unspoken Alliance: Israel’s Secret Alliance with Apartheid South Africa [La alianza no verbal: la alianza secreta de Israel con el apartheid de Sudáfrica]. Al parecer, el régimen israelí considera que los documentos son algo más que una “conversación”, ya que presionó al gobierno post-apartheid de Sudáfrica para que no los desclasificase[2].

La oferta nuclear israelí y la solicitud de Sudáfrica se llevaron a cabo en una época en que emergía la lucha popular en todo Sudáfrica, desde Sharpeville a Soweto, incluida la resistencia armada y el inicio del boicot internacional. Sudáfrica amplió su ofensiva militar invadiendo Angola donde fue derrotada por un ejército cubano-angoleño. Como resultado, se afrontó problemas para comprar armas mortales de destrucción masiva que no sólo decapitasen la dirección del movimiento de liberación de Sudáfrica, sino que destruyesen sus bases populares y a sus aliados nacionales. Israel estaba dispuesto a servir de cómplice a una solución nuclear.

Las implicaciones genocidas de la oferta nuclear de Israel

La mayoría de los comentaristas y críticos liberales que analizan la oferta israelí de suministrar a la Sudáfrica del apartheid ojivas nucleares se han centrado exclusivamente en el “comportamiento irresponsable” de Israel por violar el tratado de no proliferación [3]. Para otros, este asunto no es más que un bochorno para el Estado judío habida cuenta de la proximidad de la Cumbre sobre no proliferación (junio de 2010) [4]. Muy pocos, por no decir ninguno, ha planteado la grave cuestión moral y política de las profundas consecuencias humanas que se derivan de esta complicidad en un ataque nuclear genocida contra millones de africanos. Se trata de la responsabilidad moral de Israel si Sudáfrica hubiera aceptado el ofrecimiento del Estado judío, y hubiera comprado las cabezas nucleares, y enviado una lluvia de misiles sobre millones de africanos que exigían libertad. Uno puede preguntarse si la complicidad en un acto de genocidio potencial está sujeta a un tribunal de crímenes de guerra, de la misma manera que los fabricantes industriales alemanes de gas venenoso para los prisioneros de los campos de concentración fueron llevados a juicio en Núremberg por complicidad en los crímenes de guerra del Estado nazi [5].

Si el ofrecimiento de Israel de suministro de misiles nucleares se hubiera llevado a efecto hubiera conducido probablemente a bombardear barrios de chabolas, campos de refugiados en las fronteras y millones de viviendas sudafricanas, a matar a centenares de miles de personas y a irradiar a muchas más causándoles una muerte lenta y dolorosa. Destruir una resistencia popular masiva con armamento nuclear, en este caso a través de la acción deliberada de dos regímenes racistas, es algo más que un “crimen de guerra”, constituye un monstruoso crimen contra la humanidad.

La defensa del sionismo estadounidense de la alianza militar de Israel con la Sudáfrica del Apartheid y su apoyo a éste, ofendió profundamente, más que cualquier otro factor, a los afro-americanos que la conocían y agrió las relaciones amistosas entre los judíos y los negros de Estados Unidos.

Por otro lado, Israel no tuvo reparos en estrechar sus lazos militares y económicos con la Sudáfrica racista [6], una relación respaldada por los dirigentes empresariales sionista de Johannesburgo.

Por qué Israel ofreció bombas nucleares a Botha

La decisión de Israel de ofrecer misiles nucleares a Sudáfrica se basó en consideraciones comerciales, políticas e ideológicas. Sudáfrica respaldo rotunda e incondicionalmente a Israel en las invasiones de los países árabes y en su ocupación de Cisjordania y Gaza. Por encima de todo, simpatizaba con un régimen de asentamiento colonial que le era afín en un momento en que Israel era condenado por Naciones Unidas, por la mayor parte de Europa y por los países de reciente independencia poscolonial. Dos Estados parias que tenían un montón de enemigos comunes y necesitaban apoyarse mutuamente ante el rechazo internacional a los regímenes coloniales.

En segundo lugar, los dos compartían una afinidad ideológica basada en una ideología racial arraigada en la creencia bíblica del pueblo elegido por el poder divino como pueblo superior. El judaísmo y el cristianismo arraigados en la preeminencia étnica legitimaban el dominio sobre los negros y los árabes. Igualmente fueron importantes las ventas de armas y servicios de asesoramiento militar de los sectores exportadores líderes de la economía israelí y la columna vertebral de sus sectores de fabricación, tecnología y comunicaciones. La confederación sindical Histadrut, el sindicato racista-sionista, estaba profundamente arraigado entre los trabajadores de la industria de guerra y fue un defensor de la venta de armas a Sudáfrica. Uzis israelíes [7] apoyaron la capital blanca y reprimieron a los trabajadores negros especialmente en las minas.

El papel central de la izquierda obrera sionista en la oferta de armas nucleares Contrariamente a las suposiciones de muchos izquierdistas gentiles y judíos, liberales y progresistas que atribuyen todos los crímenes de Israel contra los palestinos a los neo-conservadores o al “Likud” o a los partidos de la derecha religiosa, los autores y partidarios de vender armas nucleares a Sudáfrica eran los líderes del Partido Laborista. Shimon Peres (ministro de Defensa) y Yitzhak Rabin (primer ministro) fueron las principales figuras que participaron en el acuerdo nuclear. Todas las primeras guerras de conquista israelíes, las expulsiones masivas de palestinos y la construcción del arsenal de armamento nuclear de Israel se llevaron a cabo bajo los auspicios del Partido Laborista. Este último nunca faltaba a la retórica socialista (es miembro de la Internacional “Socialista” (sic)), ni a los discursos anti-racistas cuando la ocasión lo requería, pero nunca perdió la oportunidad de vender armas convencionales a un dictador latinoamericano (Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Ríos Mont en Guatemala), u ofrecer armas nucleares a un régimen brutal de Sudáfrica bajo el asedio de su mayoría negra.

El papel central del Partido Laborista israelí en el ofrecimiento de una solución nuclear al régimen de minoría blanca demuestra que todos los partidos políticos más importantes de Israel son capaces de seguir una política genocida si sirve a sus percepciones de los “intereses judíos”. El papel dirigente del Partido Laborista confirma la idea de que no hay diferencias básicas entre la izquierda israelí y la derecha cuando se trata de cometer crímenes contra la humanidad. El sistema de creencias que subyace es que el Pueblo Elegido está exento de las leyes contra los crímenes de guerra.

Revelación nuclear: reacciones de las principales organizaciones judías-estadounidenses

Los Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Americanas, fieles a su papel de incondicional correa de transmisión del Estado de Israel, sostienen que Israel no ofreció armas nucleares a Sudáfrica, han negado las pruebas documentales y previsiblemente se negarán a condenar la complicidad de Israel con las implicaciones genocidas de atacar con armamento nuclear a millones de activistas del movimiento de liberación africano[8]. Una de las principales organizaciones sionistas, la Liga Antidifamación, tuvo de hecho una dilatada relación con los servicios secretos de Sudáfrica, contratando agentes privados para recabar información y espiar al movimiento anti-apartheid durante los años 80[9].

La mayor parte de los medios de comunicación influenciados por el sionismo, incluyendo The New York Times, CBS, NBC, Fox, CNN y The Washington Post han bloqueado la noticia, como si la complicidad de Israel en un plan para bombardear a millones de africanos no fuese digna de publicación, por no decir, objeto de la más extrema condena. Seamos claros acerca de por qué este crimen, comparable con el Holocausto, no fue consumado. No se debió a una influencia de las tradiciones morales hebreas o a la “culpa judía”, ni siquiera a la indecisión por temor a posteriores protestas en todo el mundo. La venta de armas nucleares israelíes no se llevó a cabo porque, según informes oficiales de Sudáfrica, esta última decidió no seguir adelante con la compra, sino adquirir armamento “convencional” israelí[10].No hay una explicación definitiva de por qué la industria de guerra nuclear de Israel perdió la venta, pero existen varias explicaciones posibles: desde el alto precio que el Estado judío pedía, hasta el temor de que el uso de armas nucleares pudiera emitir radiaciones tanto a los blancos como a los negros. Los “daños colaterales” a la población racista blanca pudieron haber intervenido para que el régimen de apartheid se replanteara su compra.

Seamos claros: la complicidad de Israel en esta empresa de genocidio nuclear fue libre y sin presión alguna. De hecho, el Estado judío, en la mejor tradición de la mercería nazi, ofreció al Estado racista elegir entre tres “modelos” de armas: nucleares, químicas o convencionales. ¡Llévense el modelo que deseen porque todas ellas encajan perfectamente para proteger al usuario de mayores molestias por parte de la mayoría de negra!

Dada la enormidad de este crimen de complicidad, es sorprendente que los sionistas e incluso la mayoría de los medios de comunicación y portavoces anti-sionista hayan prestado tan poca atención a este crimen contra la humanidad. Una mención aquí, un comentario allá, pero nada más. Lo más probable es que si el acto genocida se hubiera llevado a cabo, la indignación moral se hubiese centrado exclusivamente en… los sudafricanos y no en sus proveedores de armas y cómplices antes del acto.

Cómo se explica que la gran mayoría de judíos sionistas estadounidenses que están jugando un papel destacado en defender y disculpar a Israel por ofrecer armamento nuclear a la Sudáfrica racista sea de clase acomodada, profesionales bien educados, empresarios, científicos, académicos, gente de los medios, etc.? Muchos son respetables miembros de familia y de mentalidad cívica. La mayoría se consideran liberales, defensores del medio ambiente y de los programas sociales. Algunos incluso hablan favorablemente del “socialismo democrático”. Sin embargo, son los mismos individuos que están dispuestos a apoyar y pedir disculpas por un régimen que estuvo dispuesto en el pasado a aportar los medios para irradiar a millones de africanos, a atacar hoy con armamento nuclear a los iraníes y a masacrar a un montón de humanitarios pacíficos en alta mar.

La clave de esta aparente “contradicción” es la capacidad de los judíos proisraelíes de compartimentar, por un lado su trabajo profesional, su vida familiar y su actividad cívica y, por otro, su compromiso obsesivo con los crímenes de guerra israelíes y sus patologías genocidas. Se trata de triunfadores respetables con altas aspiraciones que mantienen un compromiso intenso e irracional hacia un Estado relacionado con crímenes contra la humanidad. Un compromiso voluntariamente aceptado y con pleno acceso a los conocimientos y a la información relativa a las consecuencias mortales de los actos del Estado judío. Actos sancionados al más alto nivel del Estado de Israel y aprobados por los miembros más prominentes de las principales organizaciones judías.

Algunos judíos liberales críticos con Israel se ofenden con los críticos gentiles y judíos antisionistas acusándoles de “meterse con Israel”. Se trata de una evasión deliberada a sabiendas de que muchos de estos mismos críticos denuncian también actos criminales en todo el mundo. Sin embargo, hay razones por las que Israel merece una atención especial. Es el único Estado que ofrece armamento nuclear a un régimen racista para destruir un movimiento de liberación, o mejor dicho a todo un pueblo. Israel es el único país que cerca a toda una población, 1,4 millones de palestinos en Gaza, que bombardea y destruye sus recursos acuíferos, sus alimentos, sus casas… Israel es el único país que hace una carnicería con docenas de pacifistas en aguas internacionales. Más aún, Israel junto con sus sionizados partidarios del gobierno de Estados Unidos, son los dos únicos regímenes que amenazan abiertamente con lanzar una guerra nuclear de destrucción masiva contra 72 millones de iraníes.

Dado lo que sabemos sobre la complicidad nuclear de Israel con Sudáfrica esto no es pura especulación. El precedente de colaboración con Sudáfrica en la propuesta de atacar con armas nucleares a millones de africanos sin ninguna clase de escrúpulo moral, convierte a Israel en la mayor amenaza nuclear de Oriente Próximo.

La cuestión de la venta de armas nucleares israelíes a Sudáfrica no se puede plantear tan solo como un incidente histórico de interés académico. Algunos sionistas liberales podrían decir “después de todo, Israel en realidad no suministró los misiles nucleares y los sudafricanos no atacaron con armas nucleares a los negros”… Más aún, la misma mentalidad sionista israelí y estadounidense que amenaza con utilizar armas nucleares contra Irán, especialmente evidente en los desvaríos de la secretaria de Estado Clinton, exhibe la misma tendencia del pasado a vender armas nucleares como medio de resolver conflictos. Peor aún, Israel y sus seguidores sionistas estadounidenses han inculcado la misma indiferencia moral ante el genocidio entre vastos sectores de su audiencia cautiva de los medios de comunicación y de sus dirigentes colonizados del Congreso estadounidense y de la Casa Blanca. No hay más que echar un vistazo a las noticias de cómo Clinton desestimó la resolución diplomática de Turquía, Brasil e Irán sobre el intercambio de uranio enriquecido[11]. Clinton insiste en seguir adelante con las sanciones porque quienes le pagan, dirigidos por partidarios ultra del “Israel primero” como Haim Saban, exigen que Irán, en el mejor de los casos, sea puesto de rodillas y, si es necesario, atacado con armamento nuclear[12]. Clinton sabe que nuevas sanciones destruirán el compromiso negociado, aunque sea en los mismos términos propuestos por Estados Unidos hace unos meses. Un compromiso que Israel nunca ha aceptado, e insiste ahora, a través de todas y cada una de las principales organizaciones judías, en que Estados Unidos debe sabotearlo a través de nuevas y severas sanciones.

A pesar de que Clinton afirme un “consenso” sobre nuevas sanciones, Rusia, China, India, la Liga de Estados Árabes, e incluso Francia, han alabado públicamente el acuerdo diplomático entre Irán, Turquía y Brasil [13]. Sólo los aduladores británicos, infestados ellos mismos por parlamentarios sionistas en eventos para recaudar fondos, han acatado la línea de Clinton y Obama. La cuestión es si la configuración del poder sionista estadounidense encabezado por Rahm Emmanuel y Hilary Clinton, garantizará las sanciones por encima de los deseos de los gobiernos que representan a dos tercios de la humanidad.

La política de genocidio nuclear por intermediación de Estados Unidos que propulsa Israel hacia Irán, la ejecutan sus quintacolumnistas operando desde las primeras posiciones del Departamento de Estado, del Consejo de Seguridad Nacional, del Congreso y, sobre todo de la Casa Blanca. Recordemos y no olvidemos nunca que la voluntad de Israel de proporcionar armas nucleares a Sudáfrica tiene una relevancia extraordinaria cuando instan a nuestros serviles responsables políticos a que se conviertan en autores de genocidio nuclear contra más de 70 millones de iraníes. Con la Sudáfrica racista, Israel ayudaba a un aliado racista y obtenía un beneficio. Con Irán, pretende destruir a un adversario de su opresión colonial. Hoy, 30 de mayo de 2010, los sionistas estadounidenses defienden el escuadrón de la muerte israelí que ha ametrallado a 600 pacifistas, humanistas, ganadores del Premio Nobel, asesinando a 20 e hiriendo a docenas de ellos en aguas internacionales. Ambos hechos —la política nuclear de Israel y su masacre en alta mar—, así como su defensa por parte de los sionistas estadounidenses, son actos de depravación moral. Cuanto antes se libre de armamento nuclear y se desmilitarice Oriente Próximo —es decir, Israel— y cuanto antes se desionice Estados Unidos, más seguro será el mundo.

Notas:

1. Daily Alert, 24 y 25 de mayo de 2010

2. BBC News, 24 de mayo de 2010.

3. Jonathan Cook: “Israel’s Nukes out of the Shadows” Counterpunch, 26 de mayo de 2010.

4. Max Blumenthal: “The Banquos’ Ghost of Israeli Foreign Policy”, The Nation, 23 de mayo de 2010.

5. Diarmuid Jeffreys: Hells Cartel: I.G. Farben and the Making of Hitler’s War Machine, Metropolitan Books, Nueva York, 2008, especialmente los capítulos 10 a 15.

6. Max Blumenthal: op cit.

7. El Uzi es un subfusil de fabricación israelí. [N. deT.]

8. Daily Alert 24 y 25 de mayo de 2010.

9. Blumenthal: op. cit.

10. Chris McGreal: “Revealed: How Israel Offered to Sell South Africa Nuclear Weapons” The Guardian, 24 de mayo de 2010.

11. Associated Press, 25 de mayo de 2010; AFP, 25 de mayo de 2010.

12. Connie Bruck: “The Influencer”, The New Yorker, 10 de mayo de 2010. Saban declara que su “mayor preocupación” es influir en la política estadounidense para “proteger a Israel”. Su principal vehículo y sus mejores relaciones son con Bill y Hillary Clinton, a quienes riega con millones de dólares en contribuciones políticas.

13. Ray McGovern: “US/Israel Challenged on Iran” Information Clearing House, 22 de mayo de 2010.

 

Comentarios

02:46
ABEL REYES TELLEZ dijo:

EL PRIMER MINISTRO.SE DIRIGIO AL ESTADO DE ISRAEL PARA DENUNCIAR LA HIPOCRESIA INTERNACIONAL

El primer ministro Benjamín Netanyahu dio, un discurso televisado, en el cual se dirigió a la nación para denunciar que “el Estado de Israel está enfrentando un ataque de la hipocresía internacional”, a raíz del operativo contra la flotilla que intentaba romper el bloqueo a Gaza. “No es la primera vez que se nos enfrentamos a esto”, recordó, antes de preguntarse: “Israel hizo todo lo posible por evitar bajas civiles pero, ¿a quién condenó la ONU? Condenó a Israel”. Netanyahu advirtió que “Irán continúa enviando armas a Gaza, intentando golpear no sólo a las comunidades israelíes cercanas a Gaza, sino Tel Aviv y Jerusalem”. Entre varios conceptos que ya ha vertido en los últimos días, el primer ministro israelí afirmó que “si el bloqueo se hubiese quebrado, cientos de barcos habrían venido después, con una escalada en el contrabando mucho mayor a la que es posible a través de los túneles”, y recordó que “en los últimos años se detuvo a dos barcos -Francop y Karine-A-, con cientos de toneladas de armas”. Para ejemplificar la gravedad, Netanyahu se refirió a un eventual “puerto iraní en Gaza, a sólo decenas de kilómetros de Tel Aviv, que también amenazaría a otros países de la región”. Sobre el barco “Mavi Marmara”, el primer ministro aclaró que “no era ‘El crucero del amor’, sino una flotilla de seguidores del terrorismo”. “Nuestros soldados defendieron sus vidas con moderación incomparable. ¿Qué haría cualquier otro país? A lo sumo, actuaría de la misma manera, o mucho peor. Le pregunto a la comunidad internacional qué haría en este caso”, interrogó Netanyahu, antes de finalizar invocando al pueblo: “Es importante que nos mantengamos unidos

ABEL REYES TELLEZ .PRESIDENTE NACIONAL PARTIDO SOCIAL CRISTIANO NIARAGUENSEPSC .EMAIL.PSCNICARAGUA@HOTMAIL.COM

11:00
ABEL REYES TELLEZ dijo:

BINIAMIN NETANYAHU.QUIERO QUE LA VERDA SEA REBELADA

El primer ministro Biniamín Netanyahu aseguró que su país “conoce la verdad” sobre el abordaje militar a la autoproclamada “Flotilla Libertad”

Nosotros conocemos la verdad, la nación conoce la verdad”, dijo en una conferencia económica en Tel Aviv.

La ONU ha pedido que una comisión internacional investigue el incidente, algo que el Ejecutivo de Netanyahu está coordinando con Washington.

Israel ha nombrado hasta ahora un equipo militar de expertos para analizar el abordaje a la flotilla, que pretendía romper el bloqueo israelí a Gaza.

Quién estaba detrás de la flotilla, quién la financiaba, cómo puede ser que hachas, cuchillos y otras armas entrasen en el navío. Qué hacían grandes sumas de dinero en posesión de pasajeros violentos y adónde iban dirigidas. El mundo necesita ver todos los ángulos y nos aseguraremos de que sean revelados”, declaró.

Nosotros -yo mismo, el ministro de Defensa (Ehud Barak), el comandante en jefe del Ejército (Gabi Ashkenazi) y los ministros- estamos dispuestos a proveer todos los hechos. Quiero que toda la verdad sea revelada.

Un análisis inicial del Centro de Inteligencia y Terrorismo, basado en testimonios de los pasajeros del barco turco “Mavi Marmara”, luego de que este anclara en el puerto de Ashdod, muestran que la violenta confrontación con las tropas del Ejército israelí fue planeada y dirigida por elementos pertenecientes a la organización radical islámica turca IHH.

De acuerdo al reporte, estos abordaron el barco en el puerto de Estambul, sin pasar un chequeo de seguridad, contrario a los otros casi 500 pasajeros, que abordaron en Antalya tras pasar una inspección propia. Los hombres de IHH portaban chalecos antibalas y máscaras de gas, y estaban armados con grandes cantidades de armas blancas, como cuchillos y otras armas que prepararon en la cubierta de la nave.

El grupo de 40 personas estaba conformado enteramente por ciudadanos turcos especialmente reclutados para la misión, y había entre ellos una clara división de jerarquías, de acuerdo a la zona del país de la cual provenían, y cual era su rol específico en la misión. A bordo, los pasajeros comunes fueron separados del grupo, los cuales se distinguieron con una calcomanía en sus ropas que decía “Protección de Seguridad.

ABEL REYES TELLEZ.

PRESIDENTE NACIONA

PARTIDO SOCIAL CRISTIANO NICARAGUENSE PS .TEOLOGO CRISTIANO.EMAIL.PSCNICARAGUA@HOTMAIL.COM

08:23
ABEL REYES TELLEZ dijo:

LA HISTORICA JERUSALEN LA CAPITAL DE ISRAEL.

Jerusalén es una de las ciudades más antiguas del mundo, habitada por los hebreo

Después de 400 años de esclavitud, los israelitas fueron conducidos a la libertad por Moisés, quien, de acuerdo a la narración bíblica, fue elegido por Dios para sacar a su pueblo de Egipto y retornarlo a la Tierra de Israel prometida a sus antepasados (cerca de los siglos XIII-XII AEC). Durante 40 años deambularon por el desierto de Sinaí, donde se forjaron como nación y recibieron la Toráh (Pentateuco), que incluyó los Diez Mandamientos y dio forma y contenido a su fe monoteísta. El éxodo de Egipto (cerca 1300 AEC) dejó una marca imborrable en la memoria nacional del pueblo judío y pasó a ser el símbolo de la libertad y la redención. Año a año los judíos celebran Pésaj (Pascua), Shavuot (Pentecostés) y Sucot (la Fiesta de los Tabernáculos), para conmemorar los eventos ocurridos en ese tiempo.
Durante los siguientes dos siglos, los israelitas conquistaron gran parte de la Tierra y abandonaron sus costumbres nómadas, transformándose en campesinos y artesanos; se logró un cierto nivel de consolidación social y económica. Períodos de relativa paz fueron interrumpidos por tiempos de guerra en los que el pueblo fue dirigido por lideres conocidos como “jueces”, elegidos por sus capacidades políticas y militares, así como por su habilidad de liderazgo.
La debilidad inherente de su organización tribal frente a la amenaza planteada por los filisteos (un pueblo marítimo de Asia Menor que se estableció en la costa mediterránea del país) generó la necesidad de un gobernante que pudiera unir a las tribus y convirtiera su posición en una institución permanente, cuya autoridad se sucediera por herencia.

Pensadores religiosos y carismáticos individuos que eran considerados dotados de un don divino de revelación, predicaron en el período de la monarquía hasta un siglo después de la destrucción de Jerusalem (586 AEC). Ya sea como asesores de los reyes en asuntos relacionados con religión, ética y política, o como sus críticos, bajo la primacía de la relación entre el individuo y Dios, los profetas eran guiados por la firme convicción de la necesidad de justicia, y emitieron enérgicas censuras respecto a la moralidad de la vida nacional judía. Sus experiencias revelatorias fueron registradas en sus libros de inspirada prosa y poesía, muchos de los cuales fueron incorporados a la Biblia.
El llamado universal y permanente de los profetas deriva de su apelación a una consideración fundamental de valores humanos. Palabras como del profeta:, Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda, (Isaías 1:17) siguen nutriendo a la humanidad en su búsqueda por una justicia social.

El reinado de Salomón se deterioró hacia el final por el descontento de parte de la población que debía pagar fuertes tributos por sus ambiciosos proyectos. Al mismo tiempo, el trato preferencial que recibía su propia tribu produjo la irritación de las demás, lo que provocó un creciente antagonismo entre la monarquía y los separatistas tribales. Después de la muerte de Salomón (930 AEC), una insurrección abierta condujo a la separación de las diez tribus del norte y a la división del país en un reino norte: Israel, y un reino sur: Judea, en el territorio de las tribus de Judá y Benjamín.

1ª Reyes 11: 26También Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, la cual era viuda, alzó su mano contra el rey. 27La causa por la cual éste alzó su mano contra el rey fue esta: Salomón, edificando a Milo, cerró el portillo de la ciudad de David su padre. 28Y este varón Jeroboam era valiente y esforzado; y viendo Salomón al joven que era hombre activo, le encomendó todo el cargo de la casa de José. 29Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. 30Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, 31y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; 32y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel; 33por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre.

Según el relato biblico, la división del reino es por mandato divino, en pocas palabras, por no guardar los mandamientos.

En Jerusalen, quedaron la tribu de Judá (poder político) la de benjamin (poder militar) y la de Leví (sin consideración de tribu, poder religioso); es decir, los Poderes Fácticos que oprimían al pueblo.

El reino de Israel, con su capital Samaria, duró más de 200 años bajo 19 reyes, mientras que el reino de Judea, fue gobernado desde Jerusalem durante 400 años por un número igual de reyes de la casa de David. La expansión de los imperios asirio y babilonio conquistó primero a Israel y después a Judea. El reino de Israel fue vencido por los asirios (722 AEC) y su pueblo fue llevado al exilio y al olvido. Más de cien años después, Babilonia conquistó el reino de Judea, exilió a la mayoría de sus habitantes, destruyó Jerusalem y el Templo (586 AEC). En el año 73 E.C. cerca de 1.000 hombres, mujeres y niños que sobrevivieron la caída de Jerusalem ocuparon y fortificaron el complejo del palacio de Herodes en Masada, ubicado en la cumbre de un monte cerca del Mar Muerto, donde durante tres años resistieron los repetidos intentos romanos para desalojarlos. Cuando los romanos finalmente escalaron Masada e irrumpieron dentro de sus muros, descubrieron que los defensores y sus familias habían preferido darse muerte con sus propias manos que someterse a la esclavitud.
La destrucción total de Jerusalem y del Templo fue catastrófica para el pueblo judío. De acuerdo al historiador judío de la época Flavio Josefo, cientos de miles de judíos perecieron en el asedio a Jerusalem y en distintas partes del país, y muchos miles fueron vendidos como esclavos.
Un último breve período de soberanía judía siguió a la revuelta de Shimón Bar Kojbá (132), durante la cual se recobraron Judea y Jerusalem. Sin embargo, dado el enorme poderío de los romanos, el resultado fue inevitable. Al término de tres años, conforme a la costumbre romana, Jerusalem fue “arada con una yunta de bueyes”; Judea fue llamada Palaestina, y Jerusalem, Aelia Capitolina.
Aunque el Templo fue destruido y Jerusalem quemada

La descripción de la biblia es breve y nos deja un espacio para la imaginación. Cuatro versículos nos describen de forma telegráfica la historia del pueblo de Israel: “Y el rey y sus hombres fueron a Jerusalem contra los jebuseos, los habitantes de la tierra. Que hablaron a David diciendo: No entrarás aquí… Sin embargo David tomó la fortaleza de Sion la ciudad de David… Y David residió en la fortaleza y la llamó ciudad de David” (Samuel II, 5:6 en adelante). Jerusalem se torna capital de Israel. Cabe destacar que la fortaleza destacada en estos versículos es la fuente del nombre de “la fortaleza de David” o “la torre de David”, punto turístico popular en Jerusalem, pero la fortaleza de David de la Biblia se encuentra en la “Ciudad de David” a los pies del monte del Templo de nuestros días. Los jebuseos, que su destino no es conocido, desaparecen de Jerusalem.

El primer rey, Saúl (cerca 1020 AEC), cubrió el período entre la pérdida de la organización tribal y el establecimiento de una monarquía plena por parte de su sucesor, David. El rey David (1004-965 AEC) convirtió a Israel en una importante potencia de la región, por medio de exitosas expediciones militares, inflingiendo la derrota final a los filisteos, así como a través de una red de amistosas alianzas con los reinos vecinos. Como resultado de esto, su autoridad fue reconocida desde las fronteras de Egipto y el Mar Rojo hasta las riberas del Eufrates. En lo interior, unió a las doce tribus de Israel en un solo reino, colocando a Jerusalem y la monarquía en el centro de la vida nacional del país. La tradición bíblica describe a David como poeta y músico, cuyos versos aparecen en el Libro de los Salmos.
David fue sucedido por su hijo Salomón (965-930 AEC), quien reforzó aún más el reino. Por medio de tratados con los reyes vecinos y matrimonios con fines políticos, Salomón aseguró la tranquilidad dentro de las fronteras del reino y lo igualó a las grandes potencias de la época. Expandió el comercio exterior y promovió la prosperidad económica del país, desarrollando importantes empresas como las minas de cobre y la fundición de metales, a la vez que establecía nuevas ciudades y fortificaba otras, de importancia estratégica y económica. La coronación de las actividades constructoras de Salomón en Jerusalem fueron el palacio real y el Templo, que pasó a ser el centro de la vida nacional y religiosa del país. La Biblia atribuye a Salomón el Libro de los Proverbios y el Cantar de los Cantares.

Jerusalem fue muy importante para el pueblo de Israel ya que fue respetada y sobre todo que fue el lugar donde el pueblo iba a alabar y a glorificar el nombre de Dios porque ahí se construyó el templo de Dios (2º de Crónicas 6:1-6)

Fue el centro religioso de la nación y ahí reinó David siendo bendecido por Dios, logrando ser un gobierno estable y muy próspero en todos los aspectos.

Sin embargo esa ciudad de Dios (Salmo 87:3) con el tiempo sucumbió a causa del pecado del pueblo y vino un gran sufrimiento siendo la ciudad de Jerusalem destruida por los Caldeos (2º de Crónicas 36:17-19)

Pero ahora les costaría el doble de trabajo levantar la ciudad. Nehemías 2:17 nos narra los tiempos difíciles que les esperaban, pero el Eterno estaba allí para ayudarles y dirigirlos.

Jerusalem era una ciudad jebusea cuando el pueblo de Israel la conquistó. Al leer el libro de Josué aprendemos que el rey de Jerusalem estaba a cargo del pacto de los cinco reyes, que querían castigar a los guibeonitas por haberse rendido ante los israelitas. Ioshua Bin Nun y su ejército triunfaron a los reyes del pacto y a sus soldados y fueron derrotados en el flanco del valle de Aialon (Ajalon), en el lugar que aconteció el milagro de “Sol, detente en Gabaón, y tu luna, en el valle de Aialon” (Josué10:12).

El origen preciso del nombre hebreo Jerusalén significaría literalmente «casa de la paz». Esto puede deberse a que generalmente es conocido como la tierra de Dios.

En el siglo XI a. C. el rey judío David conquistó la ciudad de Jebus, bastión del pueblo jebuseo, uno de los que habitaban Canaán. El bastión estaba fortificado con sólidos muros que lo rodeaban. El rey David se instaló allí y la renombró Ir David (La ciudad de David). Este lugar está ubicado actualmente al sudoeste de la actual Ciudad Vieja y es llamado la Colina Ophel. El hijo de David, salomon, extendió la construcción de los muros y además edificó el templo que llevó su nombre. La ciudad pasó a llamarse Ir Salomon (la Ciudad de Salomón) llamada en la Biblia, Jerusalén. A la muerte de Salomón hacia 962 a.C acaeció un cisma en el pueblo judío y se formaron dos estados: Israel, con capital en Samaria y Judá, cuya capital era Jerusalén.

EL rey David convertió a Jerusalem en la capital de su reino, así como en el centro religioso del pueblo judío, en el año 1003 AEC. Unos 40 años más tarde, su hijo Salomón construyó el Templo (el centro nacional y religioso del pueblo de Israel) y transformó la cludad en la próspera capital de un imperio que se extendía desde el Eufrates hasta Egipto

La ciudad resistió a través de los años los ataques de sus poderosos vecinos, pasando también por diversas etapas de vasallaje hasta el año 587 a. C. durante el reinado del último rey de Judá, Sedecías, cuando fue conquistada y arrasada por el rey Nabucodonosor II. El reino de Judá pasó a ser una provincia del Imperio Babilónico (o Imperio Caldeo) y la mayoría de la clase regente judía sería enviada al destierro en Babilonia.

En el año 537 a. C. el rey persa Ciro II el Grande conquistó el Imperio Babilónico y permitió el regreso de las comunidades judías deportadas, a la provincia de Judá; éstas regresaron a Jerusalén y reconstruyeron la ciudad y el Templo de Salomón.

En 332 a. C. Alejandro Magno conquistó el Imperio persa y la ciudad no sufrió destrucciones. A la muerte de Alejandro, Judá (o Judea) y Jerusalén pasaron a formar parte del Imperio seléucida, el que a su vez sería anexado al Imperio romano el 64 a. C. por el general romano Cneo Pompeyo Magno, después de derrotar a dicho Imperio. Jerusalén sufrió el asedio y la conquista romana, con su anexión al Imperio.

El año 21 a.C el rey Herodes el Grande restauró la ciudad y el Templo, existiendo aún en pie una parte llamada el Muro de las Lamentaciones, de gran importancia en la religión judía.

El destino de Jerusalén siguió ligado a sucesivas conquistas y conflictos, formando parte del Imperio Romano de Oriente o Imperio bizantino, dentro del cual fue una de las cuatro sedes de importancia religiosa doctrinal del cristianismo, junto con Constantinopla, Antioquía y Alejandría.La rebelión judía contra Roma estalló en el año 66 EC, al transformarse el dominio romano, después de la muerte de Herodes, en sumamente opresivo. Por unos pocos años, Jerusalem estuvo libre de dominio extranjero, hasta que, en el año 70 EC, legiones romanas mandadas por Tito conquistaron la ciudad y destruyeron el Templo. La independencia judía fue brevemente reinstaurada durante la rebelión de Bar Cojba (132 – 135), pero nuevamente vencieron los romanos. Se prohibió a los judíos la entrada a la ciudad, que fue redenominada Aelia Capitolina, y reconstruida de acuerdo a los patrones de una ciudad romana.

Jerusalem comenzó a florecer nuevamente en la segunda mitad del siglo XIX. El creciente número de judíos que retornaba a su tierra, la decadencia del poder otomano y el revitalizado interés europeo en la Tierra Santa llevaron a un renovado desarrollo de Jerusalem.

El ejercito britanico mandado por el general Allenby conquistó Jerusalem en 1917. Entre 1922 y 1948 Jerusalem fue la sede administrativa de las autoridades británicas en la Tierra de Israel (Palestina), que le fue confiada a Gran Bretaña por la Liga de las Naciones como consecuencia del desmantelamiento del imperio otomano después de la Primera Guerra Mundial. La ciudad se desarrolló rápidamente, creciendo hacia el oeste, en lo que pasó a ser conocido como “la Ciudad Nueva”.

Después del término del Mandato Británico el 14 de mayo de 1948, y de acuerdo a la resolución de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, Israel proclamó su independencia, con Jerusalem como su capital. Opuestos a su establecimiento, los paises árabes iniciaron un ataque total al nuevo estado, provocando así la Guerra de Independencia de 1948-49. Las líneas de armisticio, trazadas al término de la guerra, dividieron a Jerusalem en dos, ocupando Jordania la Ciudad Vieja y algunas áreas al norte y al sur, y manteniendo Israel los sectores Occidental y sur de la ciudad.

Israel proclamó a Jerusalén capital de Estado en 1950, e instaló allí la sede de la residencia presidencial, el Parlamento israelí (Kneset), la Corte Suprema y otras instituciones administrativas. Como la ciudad había sido dividida

Luego de años convulsionados Jerusalem consiguió un descanso bajo el gobierno de Iojanan Orkenus y Alexander Ianai cuyo lema principal era la impulsiva construcción. Jerusalem se expandió para el occidente y en su superficie fue integrada “la ciudad alta” un apodo especial a la colina occidental en la cual se encuentra hoy en día el barrio judío y el armenio. La colina occidental estaba rodeada de murallas fuertes y nuevas, “la primera muralla” que rodeaba “la ciudad de David” y la “ciudad alta”.
Pero el mundo se encontraba en cambios. Roma se hizo cargo de los portones del oriente. La guerra entre hermanos que estalló entre los herederos de Alejandro Magno sirvió como una grata oportunidad para Pompius, general romano en el oriente, gobernar en el año 63 A.E.C sobre la tierra de Israel. Fraudes e intrigas de aquellos que anhelaban gobernar llevaron a dar el cargo a Herodes, un judío de origen edomita, como rey judío bajo el imperio romano.

Al finalizar en período del mandato británico los judíos y los árabes lucharon por gobernar en Jerusalem. En la época de la guerra de la independencia los árabes sitiaron al ciudad, había escasez de alimentos, agua, medicamentos y municiones. En el año 1949, al firmarse un acuerdo de cese de fuego, Jerusalem fue dividida. La ciudad vieja, incluyendo al barrio judío, quedó fuera de los límites de la ciudad hebrea.
En 10 de diciembre de 1949 el gobierno de Israel decidió convertir a Jerusalem en la capital oficial del estado de Israel. David Ben Gurion declaró “Jerusalem es una parte inseparable del estado de Israel y es su eterna capital”.
En la Jerusalem occidental, capital de Israel se establecieron las instituciones del estado: la morada del presidente, la kneset, las oficinas de gobierno, establecimientos culturales y gubernamentales, el museo de Israel, Iad Vashem – museo del holocausto, el monte de Hertzel – cementerio de próceres israelíes y cementerio militar de los combatientes en las guerras de Israel.
En junio de 1967 estalló la guerra de los Seis Días. Las fuerzas de Tzaal penetraron al barrio judío por el portón de los León y se apoderaron de ella. La pared divisoria entre las dos partes de la ciudad que existió por diecinueve años fue derribada y Jerusalem con sus problemas y dificultades se convirtió en una sola ciudad. La montana del Templo y el Kotel Hamaarabi quedaban nuevamente bajo gobierno judío.

Jerusalem fue reunificada en junio de 1967, como resultado de una guerra en la que los jordanos intentaron apoderarse de la parte occidental de la ciudad. El barrio judío en la Ciudad Vieja, que fuera destruido bajo la dominación jordana, ha sido restaurado y ciudadanos israelíes pueden nuevamente visitar sus lugares santos, cosa que les fuera negada entre 1948 y 1967.

El modelo de la Jerusalem moderna, que se encuentra en el edificio principal de la Municipalidad de Jerusalem es tan realista que cuando se lo mira, inmediatamente se ubica una calle determinada e incluso un edificio específico. Como miniaturas, los autobuses, los automóviles y los árboles presentan una imagen liliputiense de la palpitante ciudad, dándole un aura de realidad. En este modelo a escala 1:500, incluso la altura de los árboles es proporcional a los verdaderos que crecen en Jerusalem.

Luego del primer entusiasmo de los israelíes y del primer impacto y la introspección realizada por los árabes – llegaron los días cotidianos a la ciudad. Jerusalem era una sola ciudad, los dirigentes del estado realizaron lo imposible para reunificarla, pero no todo tuvo éxito.
Casi todos los judíos apoyaron la unificación de Jerusalem y descartaron toda posibilidad de volver a la situación anterior. Los árabes residentes en Jerusalem y los jordanos, que gobernaban en Jerusalem oriental hasta principios de junio de 1967, y así también todos los estados árabes, no aceptaban el gobierno israelí en Jerusalem. Ellos declaraban que Jerusalem oriental debía volver a la brevedad posible a sus manos. Hussein el rey de Jordán declaró que su decisión de no ceder su reinado en Jerusalem es terminante.
La unificación de Jerusalem trajo consigo un gran impulso de desarrollo. Nuevos barrios se comenzaron a crear sobre las colinas que rodean la ciudad en el sur, este y norte. La construcción judía en cantidades respondía a las necesidad de una población judía en crecimiento, más no se descartaba la posibilidad de volver a dividir a Jerusalem. Para la expansión fueron necesarios extensos terrenos de árabes y judíos.
También el desarrollo de la construcción árabe en Jerusalem y su periferia tuvieron grandes consecuencias políticas – para los árabes como para judíos. Los focos de construcción árabe fueron en el norte entre Ramala y Shuaafat, Ba Raam, Kalandie y Bir Nabala, en el este de la ciudad El Azaria, Abu Dis y Isauia, en el sur la zona de Bet Zajur. La capital del pueblo de Israel que fue en la época de David y Salomón, hace 3000 años , volvió a ser capital con el comienzo de la creación del estado. En Jerusalem se encuentran hoy en día la mayoría de organizaciones estatales: la morada del presidente de Israel, las organizaciones gubernamentales en Givat Ram y ahí la Kneset, las oficinas de gobierno y de banco de Israel, cerca a ellos el Palacio de Justicia, una construcción cuya peculiaridad arquitectónica denota el honor y la nobleza del poder judicial.
A raíz de la unificación de la ciudad se construyó en la parte este una cantidad de edificaciones pertenecientes al gobierno, entre ellos el cuartel general de la policía, tribunal de alzada, cerca del monte Scopus se construyó un barrio y en el oficinas del estado. También se traslado la organización obrera a Jerusalem.
Otros lugares de gran importancia nacional están dispersados en Jerusalem.
En el monte de Hertzel el lugar donde está enterrado el visionario del estado judío y la parcela de los próceres de estado, cerca del cementerio militar central, se realizan los actos centrales del día de recuerdo a los caídos en las batallas de Tzaal y el acto del día de la independencia.
No lejos de ahí se encuentra “Iad Vashem” ubicado en el monte de recuerdo, lugar de recuerdo a los mártires del holocausto. Los visitantes de estado, ciudadanos del país, y turistas se encuentran con las más terribles de las desgracias que le acontecieron al pueblo judío. Cada año se realizan actos de recordación centrales en el día del holocausto y del heroísmo.

Hemos visto su historia, una historia trágica por la cual ha pasado como fue la destrucción de la ciudad en el año 70 d.C. y su diáspora por todo el mundo por causa de su pecado. También fueron los protagonistas del holocausto más grande y terrible que la humanidad haya tenido como fue la muerte de casi seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial (años 1939-1945)

El profeta Ezequiel sufrió al igual que Jeremías (Jer 37:15-16) en carne propia las consecuencias de ser el enviado de Dios para anunciarle al pueblo sus abominaciones y las malas nuevas y tristezas que se les avecinaban, por tanta rebelión y desobediencia al Padre Santo; quien en su amor infinito los había colmado de tantas bendiciones. Incluso—y aunque pareciera injusto si no miramos a la eternidad y Plan del Creador—perdió a su bella mujer, quien era “el deseo de sus ojos” (Ez 24:24-27); como si Dios mostrándole a Israel, que era propiamente dicho la niña de sus ojos, el que iba a ser desnudada, violada y destruida por las tropas de Nabucodonosor. Añadiendo más sufrimiento al profeta, y al ver que ignoraban su mensaje, Dios hace que quedara mudo del todo, como señal hasta que su profecía se hiciera realidad. Una vez cumplido lo profetizado su habla le fue devuelta (Ez 33:21-22).

Jerusalem ha sido un sinónimo de conflictos, sitios, guerras y batallas. Hoy día es la capital del Estado de Israel cuya existencia misma se ha visto amenazada por conflictos con las naciones vecinas. vez tras vez las naciones vecinas árabes han querido desaparecer al pueblo de Israel y no lo han logrado.

ABEL REYES TELLEZ.

PRESIDENTE NACIONAL.

PARTIDO SOCIAL CRISTIANO NICARAGUENSE P.S.C

TEOLOGO CRISTIANO.

EMAIL: pscnicaragua@hotmatmail.com

TELFONO. (505) 2249-3460.

 

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