Opinión

Autor: Fidel Castro Ruz

10:09 pm
01
Jun
2010

Hace dos días, en breves palabras, señalé que el imperialismo no podía resolver el gravísimo problema del consumo de estupefacientes que azota a la población del mundo. Hoy deseo abordar otro tema a mi juicio de gran trascendencia.

El actual peligro de que Corea del Norte sea atacada por Estados Unidos, a partir del reciente incidente que tuvo lugar en las aguas de ese país, tal vez pueda evitarse si el Presidente de la República Popular China decide utilizar el derecho de veto, prerrogativa que no le gusta en absoluto a ese país ejercer en los acuerdos que se discuten en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Existe un segundo y más grave problema para el cual Estados Unidos no tiene respuesta posible: el conflicto creado en torno a Irán. Es algo que se veía venir claramente desde que el Presidente Barack Obama pronunció su discurso el 4 de junio de 2009 en la Universidad Islámica de Al-Azhar, en el Cairo.

En una Reflexión que escribí entonces, cuatro días más tarde, cuando dispuse de una copia oficial del discurso, utilicé numerosas citas para analizar la importancia del mismo. Señalaré un número de ellas.

“Nos congregamos en un momento de tensión entre Estados Unidos y musulmanes alrededor del mundo…”

“…el colonialismo les negó derechos y oportunidades a muchos musulmanes,…la Guerra Fría a menudo utilizaba a los países de mayoría musulmana como agentes, sin tener en cuenta sus aspiraciones propias.” Impresionaban realmente ese y otros razonamientos en boca de un Presidente afroamericano, que parecían verdades evidentes como las contenidas en la Declaración de Philadelphia el 4 de julio de 1776.

“He venido aquí a buscar un nuevo comienzo para Estados Unidos y musulmanes alrededor del mundo, que se base en intereses mutuos y el respeto mutuo…”

“Como nos dice el Sagrado Corán, ‘tengan conciencia de Dios y digan siempre la verdad.’”

“…es parte de mi responsabilidad como Presidente de Estados Unidos luchar contra los estereotipos negativos del Islam dondequiera que surjan.”

Continuó así desgranando temas escabrosos del universo de contradicciones insolubles que envuelven la política de Estados Unidos.

“En medio de la Guerra Fría, Estados Unidos desempeñó un papel en el derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente.”

“Desde la Revolución Islámica, Irán ha desempeñado un papel en secuestros y actos de violencia contra militares y civiles estadounidenses.”

“Los estrechos vínculos de Estados Unidos con Israel son muy conocidos. Este vínculo es inquebrantable.”

“Muchos esperan, en campamentos para refugiados en la Ribera Occidental, Gaza y tierras aledañas, una vida de paz y seguridad que nunca han tenido.”

Hoy sabemos que sobre la población de Gaza cae con frecuencia una lluvia de fósforo vivo y otros componentes inhumanos y crueles, lanzados sobre la Franja, con furia verdaderamente nazi fascista. No obstante, las afirmaciones de Obama parecían vibrantes y en ocasiones sinceras, en tanto las iba repitiendo una y otra vez, en medio de febril corre corre por el mundo, dondequiera que a su hora programada llegaba el avión número uno de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Ayer 31 de mayo, la comunidad internacional fue conmocionada con el asalto, en aguas internacionales a decenas de millas de la costa de Gaza, de casi un centenar de soldados de las fuerzas especiales de Israel, que descendieron desde helicópteros en horas de la madrugada, disparando frenéticamente contra centenares de pacíficas personas de diversas nacionalidades, causándoles ­­-­según informaciones de prensa- no menos de 20 muertos y decenas de heridos. Entre las personas atacadas, que transportaban mercancías para los palestinos sitiados en su propia Patria, había ciudadanos norteamericanos.

Cuando Obama habló en la Universidad Islámica de Al-Azhar del “derrocamiento de un gobierno iraní elegido democráticamente” e inmediatamente añadió que “Desde la Revolución Islámica, Irán ha desempeñado un papel en secuestros y actos de violencia contra militares y civiles…”, se refería al movimiento revolucionario promovido por el Ayatollah Ruhollah Jomeini, que desde París, sin una sola arma, aplastó a las Fuerzas Armadas del más poderoso gendarme con que Estados Unidos contaba en el Sur de Asia. Era muy difícil que la más poderosa potencia del mundo resistiera la tentación de instalar allí una de sus bases militares, al Sur de la URSS.

Hace ya más de cinco décadas, Estados Unidos había aplastado otra Revolución absolutamente democrática, cuando derrocó el gobierno iraní de Mohammad Mossadegh. Este fue electo Primer Ministro de Irán el 24 de abril de 1951. El senado aprobó la nacionalización del petróleo, que había sido su bandera de lucha, el 1 de mayo de ese mismo año. “Nuestros largos años de negociaciones con países extranjeros -declaró- no han dado resultado hasta aquí.”

Es obvio que se estaba refiriendo a las grandes potencias capitalistas, que controlan la economía mundial. Irán tomó posesión de las instalaciones ante la intransigencia de la British Petroleum, que entonces se llamaba Anglo-Iranian Oil Company.

El país no tenía posibilidades de formar técnicos. Gran Bretaña había retirado su personal calificado, y respondido con bloqueos de piezas y mercados. Envió su flota de guerra en zafarrancho de combate al país. Como resultado, la producción petrolera de Irán disminuyó de 241,4 millones de barriles en 1952, a 10,6 en 1953. En esas favorables condiciones la CIA organizó el golpe de Estado que derrocó a Mossadegh, hasta su muerte que tuvo lugar tres años después. La monarquía fue restablecida y un poderoso aliado de Estados Unidos ascendió al poder en Irán.

Estados Unidos no ha hecho otra cosa con los demás países que no sea eso; desde que se creó esa nación en los suelos más ricos del planeta, no respetó nunca los derechos de los pobladores indígenas que allí vivieron durante milenios o fueron importados como esclavos por los colonizadores ingleses.

Estoy seguro, sin embargo, de que millones de norteamericanos inteligentes y honestos comprenden estas verdades.

El Presidente Obama puede pronunciar cientos de discursos, tratando de conciliar contradicciones que son inconciliables en detrimento de la verdad, soñar con la magia de sus frases bien articuladas, mientras hace concesiones a personalidades y grupos carentes totalmente de ética, y dibujar mundos de fantasías que sólo caben en su cabeza y que asesores sin escrúpulo, conociendo las tendencias suyas, siembran en su mente.

Dos preguntas obligadas: ¿podrá Obama disfrutar las emociones de una segunda elección presidencial sin que el Pentágono o el Estado de Israel, que en su comportamiento no acata en nada las decisiones de Estados Unidos, utilicen sus armas nucleares en Irán? ¿Cómo será la vida en nuestro planeta después de eso?

Fidel Castro Ruz
Junio 1 de 2010
11 y 35 a.m.

Tomado de Cubadebate

 

Comentarios

06:06
Eduardo Ramos Araujo dijo:

FRANKESTEIN ES REVOLUCIONARIO

Hace unos pocos días, redacté una nota en la que afirmaba que el asunto de PDVAL era mucho más grave de lo que hasta ese momento se había revelado a la opinión pública y que además involucraba sumas ante las cuales, cualquiera de estos presidentes traga perras, eunucos del Comandante, con gusto se pondría de rodillas. Ya hoy sabemos que hay más. Mucho más.
Confirmada la hipótesis de que el negoción de Ramírez, Diosdado y la Pandilla de Testaferros del “Monstruo de Cabeza Roja” sí consistía en adquirir “productos” vencidos o a punto de vencerse (que a los efectos es lo mismo) a precio de “basura” o incluso, hasta cobrando por su “descarte ecológico” con el solo y vulgar objetivo de exportar en masa los dólares de la PDVSA revolucionaria, el Comandante queda ahora corriendo desnudo en medio de la Francisco Fajardo.
Aunque pueda causar hilaridad, al día de hoy, el asunto PDVAL ha pasado a ser, para este enjambre de corrompidos “materia de Estado” y aunque usted no lo crea, tiene en alerta roja a los agentes de inteligencia, contra inteligencia y a toda la fauna de brutus, matones, maromeros y perros falderos de lo que llaman el alto gobierno. En otras palabras: No sabíamos los humildes mortales, que las mieles del trueque que aún esperan su consagración legislativa, como vía sabia para la abolición del capitalismo salvaje, ya las estaban saboreando en los más altos niveles del régimen. Pero ya vamos viendo más claro: Más que trueque, era truco: Se trataba de convertir basura, en dólares. Para infortunio y paradoja de la extendida y poderosa mafia, por obra de dos o tres muchachos, honestos y desesperados, la jalea se les puso piche, todos están embarrados y para más, las abejas se alborotaron.
Esta continuada y criminal estafa a la nación y al pueblo, ha obligado al Comandante, a ponerse a “negociar” el silencio de varios Frankestein enloquecidos tras las rejas, que también igual que él, son monstruos de boina roja.
Por esas paradojas increíbles del destino, queda ahora el máximo líder y Comandante de la revolución bolivariana, a la buena; no de Dios, sino de varios de estos Frankestein desesperados, que tras la rejas, pugnan por no hundirse con el horrible y pestilente barco de PDVAL.
Hechuras despavoridas, amalgamadas con los cuerpos, pero por sobre todo, con la lengua de decenas de testaferros, ejecutores, mandaderos y peones del Gran Capo y autor intelectual, de una de las operaciones políticas y financieras, más perversas y torcidas de nuestra historia republicana.
Sin dudas, que el Comandante está varado en un punto delicado de su historia. De lo más bajo de su gobierno chambón y tracalero, surgen ahora estos traficantes a sueldo, que negociaban bajo sus órdenes y a mansalva, con el hambre del pueblo. Y por esas cosas inexplicables y extrañas del destino, estos tramoyeros, estos extras de segunda, pasan ahora a ser los libretistas y directores de la escena final; suerte de tragicomedia que amenaza con prolongarse.
Tienen ellos por ahora lo más preciado: Abundante y explosiva materia prima para alimentar las imprentas de medio mundo y llenar cientos de humillantes e imprescriptibles legajos judiciales, con delitos que van desde el agavillamiento, afrentas de lesa humanidad, hasta la corrupción material y humana, en todas las formas jamás imaginadas.
Debo relatar, que cuando llegue a estudiar en la Universidad Simón Bolívar, el Comandante había pasado ya, aunque brevemente y sin cumplir con la carga académica para obtener su título, por esas aulas universitarias, que yo luego comenzaría a visitar por tres años. Estaba preso. Algunos hablaban de él, sin ocultar algún dejo de admiración. De alguna manera creían en su proyecto, en lo que decía. Siempre ataqué en esas clases, la tesis del militar salvaje que creyéndose salvador de la patria, se abalanza sobre las leyes y las instituciones, para –cual asaltante de bancos- hacerse del poder. Luego se creció. Y por años ha parecido para algunos, sobrehumano, invencible e inexpugnable.
Pero hoy, el papel del Salvador de América Latina, se reduce a términos mínimos: Debe encontrar la manera de convencer a sus cómplices, o la tinta inevitablemente llegará al río.
Aunque pudiera parecer inverosímil, PDVAL le puede cambiar la vida al Comandante. De Unabomber sobrado, confiado y pendenciero, cuya primitiva misión era minar al boleo la zenda democrática del 26-S, pasa ahora a amilanado Hurt Locker. Para sobrevivir, deberá desactivar una bomba cuyo rugido terminaría de romper los tímpanos de millones de pobres y desamparados, para quienes el tema de la comida y el hambre, ha hecho verdaderos y tangibles estragos estomacales y el tema de PDVAL, aunque quizás pocos lo vean, está que arde.
Nunca le creí. Aún siendo candidato en 1999, le adversé públicamente. Siempre tuve la certeza de que era un bandido. Un asaltante de caminos. Un forajido.
Puede que logre sortear el desafío. Puede que con sus argucias y poder, logre sobreponerse de esta. Pero todo lo que le rodea, todo su entorno, todo su proyecto entero, está podrido, contaminado. El tiempo y los hechos nos darán la razón.

Eduardo Ramos Araujo
Director del Comité ProDemocracia Venezuela y Miembro del G400+

12:11
Eduardo Ramos Araujo dijo:

Creo que el Comandante Castro no hace un enfoque adecuado del asunto. De verdad es lamentable que después de 50 años en el poder, todo su discurso y todas las causas de los fracasos de Cuba y de América Latina se los sigan endilgando a los Estados Unidos. Demasiado monotemático, en mi concepto. Suficiente ya 5 décadas en lo mismo y además, que es lo peor, sin sacar a su pueblo del foso de hambre y miseria.

 

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