Opinión

Autor: Asalia Venegas

11:51 am
26
Feb
2015

Hay dos términos que la derecha criolla emplea obsesivamente: democracia y libertad. Los Estados Unidos tienen el gobierno que más atrocidades ha cometido en los últimos tiempos. Pero se hacen llamar la tierra de las libertades y la democracia. Inclusive se escudan en ellas para intervenir en otros territorios que su aparato propagandístico previamente ha calificado como violadores de los derechos humanos y perseguidores de toda disidencia.

Bajo esta visión maniquea -o estás conmigo o estás contra mí- organismos multilaterales condenan a una determinada nación. Las ONG, que pululan bajo el amparo de instancias creadas por el Departamento de Estado, se creen con potestad para medir cuál gobierno es más democrático que otro y para juzgar desde fuera lo que hacen los Estados para enrumbar sus destinos.

El golpismo utiliza distintos atajos para aparecer con la cara y las manos lavadas. Le encanta no asumir responsabilidades y achacar la culpa a otros partidos y líderes. Siempre se cubre con un manto benefactor y pulcro, en defensa de la estabilidad y prosperidad de la nación. En el tiempo, las palabras, los términos, pierden su carga semántica y asumen el sesgo que les da el golpismo, agazapado, esperando días mejores.

Hoy la ultraderecha del país, bajo la premisa de que “el gobierno de Maduro está en fase terminal”, y en un contexto en que ha arreciado la campaña internacional contra Venezuela, acaba de publicar el denominado “Acuerdo nacional para la transición”. Nada los diferencia de lo que animaba a los golpistas de 2002 cuando arremetieron y lograron llevarse prisionero al presidente Chávez. Los voceros de la derecha mundial -con Obama a la cabeza- pretenden que este golpe sea visto con naturalidad, como quien cambia un jarrón de puesto.

Los términos resistencia, movida, salida, transición, son utilizados por los disidentes -autollamados demócratas- para conformar una conspiración, para insistir en una rebelión y dar un golpe que saque a Maduro de la Presidencia, bajo el eufemismo de un acuerdo nacional. Hablan de despolarizar como una vía que permita “cambiar el rumbo”, desconociendo la legitimidad del Presidente y la institucionalidad del país. Estas palabras -escudo de los golpistas- develan sus oscuras intenciones.

 

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