Opinión

20
Ago
2015

Si creemos que el Gobierno es culpable de la guerra económica, si creemos que no está haciendo nada, si creemos que la oposición va a ganar las elecciones porque la vaina está muy mal, si creemos que Dios existe, si creemos que el elefante es flauta, y que el órgano reproductor del burro es corneta, si creemos que la guerra económica se solucionará mañana o pasado o si ganan las elecciones los dueños de la derecha, si creemos que el problema es que los ministros son ladrones, si creemos que de verdad el Gobierno no le da los dólares a Lorenzo Mendoza y con él, a la caterva de ladrones y criminales que en 500 años nos han robado la vida.

Si creemos que los esclavos merecemos la libertad, y los derechos y la igualdad y la fraternidad de los dueños, si creemos que la representatividad democrática de los dueños nos hará felices a los esclavos, si creemos que repartiendo riquezas los pobres desapareceremos y seremos una pujante clase media.

Si creemos que estudiando y trabajando todos los días como un burro saldremos de abajo, si creemos que los bachaqueros son el problema, si creemos que los ricos son malos y los pobres somos buenos, si creemos que José Roberto Duque un día de estos amanecerá mentándole la madre a Maduro y escupiendo a Chávez.

Si creemos que no hay un aparato de producción que cada día nos reproduce, si creemos que sólo basta con que la tecnoburocracia invente junto a los intelectuales y los políticos y los científicos una varita mágica como la de Harry Potter, si creemos que un día la esperanza se hará realidad y la utopía un vaso de agua, si creemos que el humanismo y su aparato de guerra y producción -el capitalismo- no es el problema sino su administración, si creemos que sólo basta con creer (agreguemos cada quien lo que nuestro íntimo ético sabe que creemos y exigimos que otro lo realice).

Nosotros los pobres, por el momento, nos estamos preparando para ganar las próximas elecciones del 6 de diciembre, donde nos homenajearemos, homenajeando a ese ser que nos amalgamó como una fuerza monolítica.

Entonces es mejor dedicarnos a recoger basura para hacer flores recicladas y prediquemos que eso es de pinga y que si todos nos dedicáramos a eso, y a realizar nuestros particulares sueños, como el de que cada uno fabrique su propia cerveza y tenga su propio conuco, y fabrique su propia ropa y su propia casa, y su propio carro y su propio tren, y su propio tabaco y su propia cocaína, y su propio poema y su propia canción, y su propia ambición, y como todo es artesanal lo tendremos que vender más caro que como nos lo venden en la guerra económica, y que el Gobierno debe financiarnos, pero como el Gobierno por inepto y flojo no nos quiere resolver, porque no mete preso a los bachaqueros y no le quita la Polar a los Mendoza y los mete presos con todo y sus primos pobres, y manda pal carajo a los Cisneros en el programa de los Mazazos, y organiza un ejército como el de Bolívar dirigido por el gabán guerrillero de Gino que vaya y saque a los de la Casa Blanca y al imperialismo mundial que creemos que no existe, pero por si acaso.

Y ahí sí, cada uno podrá vender sus semillas al precio que le dé la gana, porque son ecológicas y auténticas y criollas, lo más criollito del mapa, y los menjurjes milagrosos para quitarnos todos los males, y la mabita y el mal de amores y el cáncer y cuanta vaina ocurra por internet y Facebook y todas las supermodernas tecnologías que, aunque eliminen al imperialismo, deben seguir existiendo porque y entonces quién va a criticar al mal Gobierno que nos las debe mantener de gratis y que debe mandar a poner wifi en todo el planeta.

Y después el mundo sí sería bello, y artesanalmente sustentable en su desarrollo infinito y agroecológico y ecosocialista para el disfrute y la felicidad de todos, porque así no nos sentiremos esclavos.

Y el capitalismo que siga sólo su camino porque no lo queremos, y lo declararemos sistema no grato, por maluco, por no gustarle el socialismo y odiar al comunismo y organizaremos la celebración del día de no querer al capitalismo por Facebook, y compraremos millones de franelas autosustentables y las rotularemos con pinturas no contaminantes, donde se lea el poema de Carlos Angulo “estás tan solo capitalismo que ni siquiera me haces falta” y con ellas marcharemos cada uno con su botellita de agua mineral, que nadie botará a la calle para no contaminar la ciudad y mantenerla limpiecita como el sol, igual que las pocetas y, después de regreso, las convertiremos en flores no desechables que las venderemos y se repartirán el día de los enamorados y de la amistad y de la enemistad y de la reconciliación.

Después se guardarán y se venderán el día del padre, de la madre, del gandolero, del campesino, de todos los santos, de los centros comerciales, de las fábricas, es decir, el día de todos los días, que debemos celebrar para que nunca se pare la producción, porque si no de dónde vamos a sacar las botellitas para hacer las flores renovables, pero cómo se desgastan, haremos muchas marchas de protesta, por cada masacre que haga el capitalismo y rezaremos para que tumben a los gobiernos que buscan otra solución para que sepan que nuestra crítica tenía la razón y volvamos a los días felices en que llorábamos por Allende y Mandela y el Che y todos los desparecidos y espachurrados por el capitalismo maluco, mientras bebíamos güisqui en Sabana Grande, en medio de los ladillosos chupapega que tanto afeaban la ciudad y que aún no sabemos de dónde salían.

Y de esa manera siempre mantendremos un stock de botellitas reciclables para hacer flores muy ecológicas y de desarrollo y progreso civilizatorio agrosustentables biodegradables de un ecosocialismo envidiable por el remaluco capitalismo, y seguro que en todos los planetas nos querrán copiar y comprar franelas y botellitas y gandolas y fábricas y centros comerciales para también celebrar el día de la guerra y de todas las armas que tanto progreso han traído a la humanidad, y si no pregúntenselo a la penicilina y a los edificios de Dubay y al DDT y a la bomba atómica, y si no que lo digan los de Hirosima y Nagasaki, eso sí, renovables, muy ecológicas y de desarrollo y progreso civilizatorio agrosustentables biodegradables de un ecosocialismo envidiable por todos los imperialistas que dan asco nomás nombrarlos.

Y así, hasta que definitivamente seamos los idiotas perfectos muy ecológicos y de desarrollo y progreso civilizatorio agrosustentables biodegradables de un ecosocialismo tan envidiable que el sistema requiere para mantenerse perpetuamente por los siglos de los siglos, amén. Creyendo como los creyones que somos.

Pero si no creemos, si pensamos, si creamos, si diseñamos, si hacemos planes, si trabajamos por transformar esta realidad y construir otra cultura, entonces juntémonos con los millones de seres, que día a día se consagran sin pedir nada, sin violentarse, sin buscar ser más ricos que los ricos, con aquellos que calladamente o a grito limpio se interrogan sobre la otra posibilidad.

Nosotros los pobres, por el momento, nos estamos preparando para ganar las próximas elecciones del 6 de diciembre, donde nos homenajearemos, homenajeando a ese ser que nos amalgamó como una fuerza monolítica y que tanta piquiña le ha causado a los dueños del mundo, los verdaderos enemigos.

 

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