Opinión

Autor: Beltrán Haddad

09:19 am
15
Feb
2016

Hay una pregunta que debe hacerse todo gobernante: ¿Qué hacer ante las exigencias de seguridad y protección policial que demanda la comunidad? Y lo que nos conmueve a todos: ¿Cómo hacer para quitarnos esa sensación de inseguridad que se nos hace permanente, pero que en realidad significa la “inseguridad sentida” o esa forma aguda de vivir, más allá del riesgo, el miedo día tras día de salir a la calle? Aún las respuestas no están dadas. En principio el miedo puede tener una base real, pero el ser humano -lo dice Juan Pablo II en su encíclica Fides et Ratio- vive cada vez más en el miedo.

Vivimos en una sociedad acelerada y en un mundo donde toma vasto campo una inseguridad sentida en la que una “vivencia subjetiva de los riesgos es claramente superior a la propia existencia objetiva de esos riesgos”. Esta expresión de “inseguridad sentida” y de lo que ella significa pertenece a la obra del jurista español Jesús María Silva Sánchez. Pero esta cita me permito traerla al tema de que vivimos tiempos de inseguridad en cualquier ciudad del país, y lo digo porque realmente me asusta la expansión de una delincuencia que estremece de terror a la dignidad humana. Se trata del delito de secuestro, que últimamente se ha desbordado sin piedad y con mucha crueldad porque no solo afecta la libertad ambulatoria de cualquier hombre o mujer, sino el derecho a la vida. No nos permite vivir en un estado mental de tranquilidad, de confianza y de seguridad. Hoy, en cualquier lugar, sea Caracas, Baruta o El Hatillo del estado Miranda, Valencia o Maracaibo, las personas sienten que están desamparadas de la protección policial. Y lo más grave, sienten desconfianza de la policía.

Últimamente el delito de secuestro se ha convertido en una realidad criminal de lo más abominable y hay la percepción de que no hay forma de neutralizarla o acabarla. La gente se “recoge” temprano en sus hogares y muy pocos se atreven a salir de noche. Es urgente un sistema efectivo de patrullaje de guardias nacionales y policías que sea permanente y en coordinación con los vecinos. Pero que se vea. Hoy, desgraciadamente, estamos sitiados por el secuestro y la muerte, por el “bachaqueo” y las “colas”, por la especulación y el dólar today. ¿Qué pasa con la potestad penal, policial o represiva del Estado frente a estos delitos?

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