Opinión

Autor: Carlos Santa María

12:09 pm
07
Dic
2015

Para amplios sectores ideológicamente comprometidos con la revolución bolivariana ha sido un golpe fuerte los resultados de estas elecciones debido a la contundencia que ha obtenido la oposición.

Alcanzar una mayoría simple que podría escalar a un nivel calificado puede significar un cambio profundo en la orientación dada por el gobierno de Nicolás Maduro, poniendo en riesgo los beneficios alcanzados por los sectores más desfavorecidos.

¿Cuáles son las causas de estos resultados?

Naturalmente existen un núcleo integral de factores, aunque puede ser indicados coyunturalmente cinco elementos que deben ser medidos en su real influencia: la creación de una clase media mucho más numerosa, la campaña mediática inmensurable, el bloqueo económico integral, la falta de politización de un proyecto bolivariano, una conducción gubernamental con debilidades técnico políticas evidentes.

La existencia mayoritaria de una clase social que no se considera pobre y, a su vez, posee como aspiración el consumo, es una realidad evidente. Este sector social carece de una ideología consistente que impulse sueños de patria y sus intereses están más ligados a situaciones humanas concretas: acceso directo a los bienes de consumo y alimentación, seguridad en lo cotidiano, estabilidad en las relaciones comunitarias o societales, confort habitacional y recreación tecnologizada. Es decir una tranquilidad armónica incluso aunque sea con alto costo económico e implique un trabajo duro.

Las necesidades, entonces, no dependen del modelo sino de su oferta y a quien lo otorgue dan su apoyo. En este sentido, la ideología consciente no es su factor decisorio.

La campaña mediática de la oposición, que alcanza en el espectro nacional cerca del 72% de influencia por sobre el gobierno, evidenciando una desproporción excesiva, incide notablemente en la percepción de responsabilidad sobre los problemas que afectan a la nación de tal suerte que los pensamientos se ven orientados a través de una estrategia que insiste en la “dictadura” del régimen. La deformación de la realidad es un factor determinante, lo cual no implica que el sentir de amplios sectores no sea expresado en estos medios y debe ser tomado en cuenta.

Indiscutiblemente se ha comprobado que la intervención financiera en procesos políticos de las naciones latinoamericanas es trascendental. Si se une a un boicot alimentario y de productos de primera necesidad se logra un efecto perverso cual es modificar la conducta social de tal suerte que la esperanza radica en lograr que las colas sean detenidas lo antes posible y que los productos vuelvan a aparecer. La experiencia chilena entrega la confirmación dado que un amplio sector apoyó la dictadura pues no resistía la búsqueda diaria, incesante, de lo imprescindible.

No basta con entregar un beneficio al pueblo. Debe estar acompañado de un proceso de concientización sobre la importancia de los derechos como base de una sociedad justa. Ha sido ratificado en elecciones que la gente que recibe estos beneficios muchas veces vota en forma de castigo contra quien se lo ha otorgado. El mismo proyecto de jubilación que supera a los fondos privados no es comprendido en su exacta significación y al perderlo sólo se traduce en la queja como comportamiento aceptable.

Politizar, es decir, construir conciencia sobre lo que implica un modelo bolivariano requiere una labor permanente por encima de la denuncia.

Indiscutiblemente no es correcto atribuir sólo a la oposición el resultado desfavorable sino que es urgente una rectificación a través de un serio proceso de análisis que integre a científicos del más amplio espectro para comprender objetivamente los errores cometidos, escuchando además la voz popular que usualmente es la expresión de un sentir que debe sopesarse con interés: desde las bases protagónicas se expresa lo que ocurre y es pertinente u obligatorio tomar en consideración dichas propuestas. No escuchar ni prevenir es erróneo.

¿Qué ocurrirá ahora?

Los hechos superan las interpretaciones pues todas las amenazas de lo que ocurriría en Venezuela no se han dado…aunque surtieron efecto atemorizante.

La solvente victoria de la oposición traducida en su composición mayoritaria en la Asamblea Nacional conlleva una lucha que se incentivará pues dichas cifras significarán una tensión para cambiar el proyecto bolivariano en su esencia, conduciendo el país hacia el modelo neoliberal.

Esto implicará la persistencia ideopolítica y mediática para debilitar el gobierno del presidente Maduro, el cambio de la normatividad legal con el fin de llegar a una modificación de reglas que puedan alterar la Constitución, la presentación de referendos que conduzcan si es factible finalmente a revocar la dirigencia nacional, todo lo que puede traducirse en una polarización difícil de prever en sus consecuencias.

Lo cierto es que el gobierno bolivariano debe realizar obligatoriamente una reflexión teórica y práctica sobre los resultados sin culpar exclusivamente a la oposición o a la intervención foránea (que existe obviamente), sino que asumiendo una estrategia analítica para el presente inmediato y próximo que de repuestas a las exigencias sociales de una mayoría silenciosa que votó en forma de castigo al proyecto seguido.

Sin embargo, lo trascendental es que si los principios de la revolución bolivariana siguen persistiendo en la conciencia colectiva en tanto derechos para la mayoría y con plenitud en la ejecución de políticas de justeza integral, no cabe su eliminación sino la profundización racional que provea dichos derechos a través de una práctica solidaria, incluyente de todos los sectores sociales y evaluada con precisión objetiva, que logre superar los obstáculos que se han presentado en lo económico, mediático y político preferentemente.

De ello dependerá la fortaleza del modelo y su futuro promisorio.

RT

 

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