Salud

27
Jul
2016

El Instituto del Cáncer del Estado de Sao Paulo (ICESP) inició las primeras pruebas clínicas en humanos de la fosfoetanolamina sintética o la llamada “píldora del cáncer”, un medicamento polémico desde sus inicios que algunos apuntan como el más efectivo en el combate de la mortal enfermedad.

Un total de 210 pacientes participarán en la fase de pruebas clínicas y que contará con una duración total de seis meses siendo únicamente 10 pacientes los que iniciarán el tratamiento que determinará la dosis exacta a ser aplicada, una vez sean descartados los efectos secundarios se pasará a la prueba en los otros 200 pacientes.

​Según estipuló el Ministerio de Salud de Brasil, al menos el 30% de los pacientes deberá presentar mejoras considerables en sus cuadros clínicos antes de que la fosfoetanolamina sea liberada para un nuevo proceso de pruebas que deberá extenderse por un periodo no inferior a los dos años y que podría emplear un millar de pacientes.

La polémica sobre el uso de la fosfoetanolamina en humanos alcanzó su punto más alto el pasado 19 de mayo cuando el Tribunal Supremo Federal (TSF) aceptó el recurso interpuesto por la Asociación Médica Brasileña (AMB) y suspendió ley que autorizó la producción, venta y consumo de la fosfoetanolamina sintética hasta la realización de las pruebas clínicas pertinentes.

Un mes antes, la presidenta suspendida de la República de Brasil, Dilma Rousseff, había autorizado el uso del polémico medicamento para los pacientes diagnosticados con tumores malignos, una decisión que causó una fuerte polémica entre profesionales de la medicina y la farmacia del país pero que fue muy aplaudida por la sociedad.

Entre los artículos de la ley 13.269 ratificada por Rousseff se especificaba que “esta ley autoriza el uso de la fosfoetanolamina sintética para pacientes diagnosticados con neoplasia maligna” y que “podrán hacer uso de la fosfoetanolamina sintética por su propia voluntad mediante la firma de un acuerdo de responsabilidad”.

La historia de la “píldora del cáncer” se inició hace 20 años cuando el investigador ya jubilado de la Universidad de Sao Paulo (USP), Gilberto Chierice, desarrolló el medicamento casi de manera accidental y, al no conseguir la autorización para el test en seres humanos, decidió distribuir el medicamento de manera gratuita entre sus pacientes durante décadas.

Sputnik

 

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