Salud

09
Feb
2015

A las personas con cáncer cerebral, la radioterapia les puede salvar la vida; sin embargo, también puede causar daños en el cerebro, a veces irreversibles, sobre todo, en los pacientes más jóvenes.

La razón reside en que, en algunos casos, este tratamiento mediante radiación controlada destruye unas células llamadas oligodendrocitos, responsables de mantener el envoltorio de mielina de las neuronas. Esta capa aislante envuelve las colas neuronales –los axones– y permite que los impulsos nerviosos viajen largas distancias. Con la cubierta de mielina estropeada, el impulso nervioso se frena o se detiene en mitad de los axones. Los trastornos del sistema nervioso pueden ser graves.

Investigadoras del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK) de Nueva York han desarrollado una técnica –publicada en la revista Cell Stem Cell– para inyectar y programar células madre humanas capaces de reparar este daño cerebral causado por la radioterapia.

Las ratas en las que se llevaron a cabo los experimentos fueron tratadas con las células madre y, tras las pruebas, recuperaron las funciones cognitivas perdidas.

“Ser capaces de reparar el daño provocado por la radiación podría tener dos implicaciones importantes: mejorar la calidad de vida de los supervivientes y expandir la ventana terapéutica para aplicar la radiación”, explica Viviane Tabar, neurocirujana del MSK.

El equipo, dirigido por Tabar y liderado por la investigadora asociada Jinghua Piao, buscó la manera de obligar a las células madre a que reemplazaran a los oligodendrocitos deteriorados.

Su estrategia consistió en cultivar células madre, tanto embrionarias como pluripotentes inducidas a partir de biopsias de piel, en presencia de ciertos factores de crecimiento y otras moléculas, para que se desarrollaran como oligodendrocitos.

Una vez hubieron conseguido que las células madre se convirtieran en oligodendrocitos, los utilizaron para tratar a las ratas que previamente habían sido expuestas a la radioterapia.

Cuando se les inyectaron las células en regiones concretas del cerebro, los animales recuperaron las capacidades cognitivas y motoras que habían perdido durante la exposición a la radiación. Además, el tratamiento pareció seguro y no provocó el desarrollo de tumores.

Sin embargo, los investigadores insisten en que hay que seguir investigando, sobre todo porque se trata de un estudio preclínico: “Esto tendrá que probarse de manera definitiva, pero si somos capaces de reparar el cerebro, podríamos aumentar las dosis de radiación, dentro de los límites”, ha indicado Tabar.

El tratamiento, explican, podría ser especialmente importante en niños, a los que se aplican dosis bajas de radiación porque son más vulnerables a los daños.

La investigación ha sido financiada por el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares -que es parte, a su vez, del Instituto Nacional de Salud (NIH)- y la Junta de Células Madre de Nueva York (NYSTEM).

Fuente: Hoy Venezuela
 

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