Política

18
Abr
2013

La noche del lunes, varias funcionarias y funcionarios de cuatro Centros de Diagnósticos Integral (CDI) de Maracaibo vivieron horas de terror, luego de que seguidores del candidato presidencial de la autodenominada Mesa de la Unidad (MUD), Henrique Capriles Radonski, se acercaron a cada uno con la intención de “sacar a los cubanos que estaban adentro”.

Las sedes del 18 de Octubre, Valle Frío, Cecilio Acosta y La Chamarreta, fueron asediados por masas opositoras que amenazaron con saquearlos, de acuerdo a lo dicho por varios testigos, justamente cuando Capriles llamó al desconocimiento de los resultados electorales del pasado domingo.

Según informaciones de varios empleados venezolanos, muchos de los opositores no dejaron espacio para el razonamiento.

Cuando apenas escucharon que Capriles pidió un cacerolazo, como forma de protesta, varios de ellos se fueron a las puertas de los CDI para abrirlos y entrar a la fuerza, según lo narrado por varias de las personas que presenciaron el asedio, tales como Jorge Solarte, cocinero del CDI 18 de Octubre.

“Todo comenzó cuando a ellos le dijeron que en los CDI estaban guardadas las cajas que contenían los votos de las pasadas elecciones. Ellos se enardecieron e intentaron abrir el CDI”, explicó Solarte.

El trabajador no pudo esconder los gestos de asombro al recordar que las razones que tenían los supuestos saqueadores eran movidas más por una mala información, que por la realidad vivida a diario.

INCREÍBLE

“Yo no entiendo por qué no analizan. Muchas de esas personas que querían entrar al Centro se rehabilitan acá. Muchas vienen en las tardes al Centro de Rehabilitación Integral para hacer sus ejercicios gratis”, recalcó el cocinero.

El CDI 18 de Octubre está a escasas cuadras de una lujosa urbanización llamada Costa Azul, además de limitar con el conocido sector Monte Bello, compuesto por casas y quintas bien arregladas.

El CDI atiende a la comunidad que también tiene su nombre, pero mantiene activa una buena sala de terapias, la cual es usada por gente de clase media.

“Ellos comenzaron con las cacerolas, pero después vimos que empezaron a subir las escaleras para violentar la puerta. Había pacientes de su mismo sector. En ese momento estábamos pocos. Yo no sé qué hubiese sucedido si la Guardia Nacional no llega”, agregó Solarte.

Al parecer, en medio de la histeria, los opositores comenzaron tranquilamente con su “cacerolazo”, pero varios de ellos, en medio de insultos, empezaron a maquinar la idea de tomar el CDI.

LLAMADAS

Solarte fue alertado y lo llamaron para que se acercara con la intención de proteger al personal que ahí estaba. Más tarde llegó Jhosser González, quien es el chofer del centro y el que se colocó al frente de la puerta principal.

“Si entraban, había heridos. Estaban enardecidos y decían que querían quemar el centro”, agregó González.

“Vamos a quemarlo con todos los cubanos adentro” dijo contó González que repetían los manifestantes de oposición.

“Estábamos dispuestos a dar la vida por proteger el CDI; por eso sentíamos miedo, porque sabíamos que sin entraban era o sus vidas o las nuestras”, recalcó.

Varias llamadas telefónicas, la bulla, la acción de querer romper las puertas y la llegada del colectivo Tupamaro, alertó a las autoridades regionales para que le enviaran un contingente de la Guardia Nacional Bolivariana.

En ese momento los funcionarios militares terminaron de disuadir la manifestación, hecho que le sacó un suspiro a Solarte cuando fijo: “Si no fuese por ellos, se nos meten”.

En la actualidad, todo el personal dice que la intensidad podría bajar en los próximos días en un centro que atiende más de 100 pacientes en el día, sin contar las emergencias que llegan en la noche.

De igual manera todos están alertas, no solo para defender el centro, también para seguir con su rutina diaria, la cual no ha cesado pese a los inconvenientes.

“Yo le dije a mi hija que prefiero morir de pie y no arrodillada. La noche del martes pensé en eso, porque vi que se acercaron nuevamente”, recalcó Ana Gálvez, enfermera, quien en medio de su reflexión dijo que no cree que lo vuelvan a intentar, ya que “ellos vieron un pueblo que defendió su centro”, recalcó.

EL CDI 18 de Octubre se mantiene en función con un grupo de 10 funcionarios de la Policía Bolivariana del Zulia, asignada ayer por las autoridades regionales.

MEDIOS COMUNITARIOS

No solo los centros de salud fueron atacados por medios opositores. También unas siete emisoras comunitarias, al igual que el canal Z de televisión colocaron ayer una denuncia ante el Ministerio Público, en la cual exponen las agresiones verbales y a las que han sido sometidas desde el pasado domingo.

Keila González, una de las coordinadoras de Canal Z, explicó que fueron amenazadas, el día de las elecciones por manifestantes opositores del partido Un Nuevo Tiempo.

González indicó que el dirigente Adaulfo Carrasquero propició la violencia; incluso, algunos de los movilizadores de UNT fueron grabados por una cámara escondida que capturó el sonido cuando decían que iban a invadir el centro audiovisual.

“Los capturamos cuando planificaban eso, pero también le hicieron daños al Módulo de Barrio Adentro”, explicó González.

ATACARON A TIROS LA CASA DEL GERENTE GENERAL DE PDVSA OCCIDENTE

La madrugada de ayer dos camionetas y la casa en la cual habita Ricardo Coronado, gerente general de Pdvsa Occidente, fueron impactadas por varias balas dirigidas por sujetos no identificados.

Coronado estaba dentro de su habitación cuando escuchó el sonido que pegaba en los vidrios de sus camionetas y en la fachada, muy cerca de la ventana del cuarto en el que dormía uno de sus hijos.

“Quisieron atacarme. Creo que las cacerolas se convirtieron en balas, porque no solo me dieron a mí, también fueron afectadas las casas de otros vecinos. Al ver esto, yo me pregunto ¿cuál es el llamado pacífico que hace la oposición?”, dijo Coronado.

ACCIÓN

La ráfaga de disparos alcanzó la casa tres y la ocho; esta última, muy apartada de la dos en la que habita Coronado. El inmueble del gerente está a escasos 10 metros de la entrada principal; por eso, los atacantes treparon una pared de más de dos metros y cortaron un sistema eléctrico de seguridad para efectuar el ataque.

“Acá no se trata solo de mi seguridad y la de mi familia. Hay vecinos que también corrieron peligro”, refirió.

“Hay que repudiar todo tipo de violencia, porque todos nos vemos afectados. No entiendo porque ocurrió esto, si Capriles mandó a recoger a la gente”, explicó Ricardo Allendes, vecino de la urbanización cerrada y quien es opositor al gobierno.

El joven estaba acompañado por María Gabriela Bracho, quien también rechazó lo que sucedió.

En la casa de Coronado estaban todas las autoridades de seguridad regional y nacional, tomando las experticias para iniciar la investigación.

Fuente: Correo del Orinoco
 

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