Venezuela | Política

Alrededor de 3.000 personas torturadas y más de 1.000 desaparecidos son el resultado de la política represiva llevada a cabo por los gobiernos que formaron parte de la alianza del llamado Pacto de Punto Fijo, entre Acción Democrática y Copei.
Esta época, también conocida como la IV República, estuvo caracterizada por crímenes de lesa humanidad ocurridos en medio de la democracia representativa, expresó este miércoles la coordinadora del Frente de Familiares y Amigos de Desaparecidos, Torturados y Asesinados en el periodo 1958-1998, Marelis Pérez.
Durante el seminario internacional sobre los Derechos Humanos, instalado en Caracas, se recordó que para reivindicar el honor y la dignidad de esas miles de personas, a finales de 2011, se aprobó en Venezuela la Ley para sancionar Crímenes, Desapariciones, Torturas y Violaciones de los Derechos Humanos por Razones Políticas.
Pérez, quien además es diputada del Parlamento Latinoamericano (Capítulo Venezuela), sostiene que esa Ley “es una acusatoria contra lo que fue una política de terrorismo de Estado implantado por los gobierno de Acción Democrática y Copei. Un Estado que se llamaba democrático y que, sin embargo, fue capaz de desarrollar toda una institucionalidad para desaparecer y torturar personas”.
Mencionó que la violación de los derechos humanos se ejecutó por esos gobiernos a través de la creación de los Teatros de Operaciones (TO), instalados sin ninguna normativa jurídica y sin basamentos constitucionales.
Al respecto, el luchador social y periodista, José Vicente Rangel, explicó que a diferencia de los crímenes de lesa humanidad ocurridos en los regímenes dictatoriales del cono sur (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil), en Venezuela se violaron los derechos humanos en sistemas de gobierno democráticos.
“La distinción hay que establecerla. Las desapariciones, las torturas, los asesinatos de dirigentes en el marco de una sórdida dictadura militar fue lo que ocurrió en cono sur, pero en Venezuela ocurrieron durante los 40 años de democracia representativa”, expresó Rangel.
Rangel explicó además que para la mayoría de los estudiosos del tema de los derechos humanos en Latinoamérica, en Venezuela durante los 40 años de democracia puntofijista no hubo prácticamente violaciones de derechos humanos, “porque la violaciones se ocultaban tras el cristal de la existencia de una democracia representativa que era producto de exportación en la región”.
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