Venezuela | Política
No importa si Cubillas es inocente o no. No importa que la legislación venezolana anteponga la presunción de inocencia. No importa si se trata de un ciudadano venezolano. No importa si las personas que acusan a Cubillas de haber entrenado a personas en Venezuela para la luchar junto a ETA, dieron sus testimonios bajo tortura.
Con el paso de los años, Copei no pierde la vocación de peón colonial y su presidente, Roberto Enríquez, aseguró este lunes que el gobierno y sus autoridades mienten al decir que no se puede extraditar a Arturo Cubillas, por lo que acudirá a la embajada de España para presentar las normas y procedimientos que servirían para tal fin.
Enríquez afirmó que Cubillas es “absolutamente extraditable”, vale completar, no importa si es absolutamente inocente, porque ningún tribunal en ninguna parte del mundo ha comprobado su culpabilidad.
Arturo Cubillas llegó a Venezuela producto de un convenio entre Felipe González y Carlos Andrés Pérez. El pacto ocurrió hace más de 20 años.
No vino sólo. Llegó junto a un grupo de extraditados que no respresentaban ningún peligro, pero sí fastido, para el régimen monárquico de España.
Luego de dos décadas de construir una vida en Patria Bolivariana, los índices de la derecha internacional se reorientran contra él.
Los medios de comunicación le han condenado, sin pruebas, de entrenar miembros de ETA en Venezuela.
Cubillas no es el objeto del deseo. Es una circunstancia. Se trata de un complot para desprestigiar a Venezuela, su revolución y, por supuesto, vengar la actitud soberana y rebelde de un hombre, que supo responder, con hechos y no con palabras, por qué no calla.
Fuente: Patria Grande

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